Las “injusticias” en el crimen de un comerciante en 13 de Junio

16 de enero de 2020 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Que tu muerte no quede impune”. “El deporte está de luto”. “Queremos justicia”. “No más corrupción”.

Frases como esas se leían en las pancartas que portaban quienes ayer en la mañana decidieron marchar del Castillo San Felipe a la sede de la Fiscalía en Crespo para protestar por las decisiones judiciales que se han tomado en torno al asesinato del conocido comerciante de ropa Julio César Pérez Moreno, ocurrido en la madrugada del pasado 1 de enero en el barrio 13 de Junio.

Parientes, allegados, amigos y vecinos están indignados por la decisión de un juez de Control de Garantías que resolvió dejar en libertad al principal sospechoso del crimen, el médico ortopedista Arley Salgado Reyes.

“Con esta marcha lo que exigimos es justicia, porque a pesar de que hay pruebas contundentes, no hemos visto que el caso avance, pues hasta la fecha no hay orden de captura en contra de los otros dos tipos que fueron con Arley a dispararle a Julio César”, dicen los dolientes.

“Fue por sus hijos”

El 31 de diciembre de 2019, luego que la exmujer de Arley Salgado Reyes saliera del trabajo, llegó a casa de los padres de este hombre a buscar a sus dos hijos para pasar con ellos esa fecha especial.

“Los niños estuvieron unos días de vacaciones en casa de sus abuelos paternos, es decir pasaron día de Velitas y el 24 con el papá. Esta vez su mamá quería que ellos pasaran Año Nuevo con ella, aprovechando que estaba su mamá y todos sus hermanos”, recuerda un pariente de Julio César, quien era cuñado de la exmujer de Arley.

Ya en casa de sus exsuegros, la mujer habló con Arley para manifestarle su deseo, sin embargo no obtuvo una respuesta positiva, pues presuntamente el hombre encerró a los niños y le dijo a su exmujer que “si quieres te puedo llevar a los niños después de medianoche.

“La mamá de Arley también le dijo a ella que no se preocupara, que si cualquier cosa ella misma iba con un vecino en su carro y se los llevaba, que no se preocupara”, agregó un familiar del hoy difunto.

Aunque no estaba muy convencida de las palabras, la mujer se fue hacia su casa en el barrio 13 de Junio, donde estaban departiendo en familia. A eso de la 1 a. m. del 1 de enero, al ver que no le llevaban a sus hijos, la mujer le escribió a la hermana de Arley para preguntarle que por qué no habían llevado a los niños.

“Ella lo que dijo fue que Arley no estaba, que había salido”, fue lo que supuestamente respondió la pariente del médico ortopedista.

- ¿Arley se llevó a los niños?, preguntó la expareja del médico.

- No, ellos están en la casa con los abuelos, pero mi papá dice que esperes a Arley.

- Pero no le veo problemas en que yo los vaya a buscar, o sea, soy su mamá; además me dijeron que después de 12 -de la madrugada- me los traerían, pero no fue así.

Los fue a buscar

Poco después, la mujer fue con su hermano y su mamá a Las Gaviotas, donde viven los padres de su expareja, para buscar a sus hijos. Allí se encontró con que los abuelos de ellos supuestamente no permitían que se los llevaran.

Esto generó una fuerte discusión entre la madre de los menores y sus exsuegros. Finalmente el cruce de palabras terminó y la mujer se llevó solo a la niña, que estaba dormida, pues el niño dijo que se quedaría porque quería pedirle permiso a su papá antes de cualquier cosa.

La tragedia

La exmujer de Arley no estaba conforme con tener solo a uno de sus hijos; sin embargo, trató de distraer la mente porque estaban compartiendo en familia.

A eso de las 3 a. m., Arley y dos parientes suyos pasaron en una camioneta por donde estaba su exmujer departiendo en familia. Ella lo que pensó es que le iban a quitar a su hija.

Luego de que se estacionaron, bajó de la camioneta un primo del médico, quien desde la otra acera llamó a la expareja sentimental del médico para supuestamente hablar. “Cuando ella llegó, él le empezó a hablar de manera grotesca y por eso es que Julio César se da cuenta y llega hasta donde estaba el problema”, cuenta un pariente de la víctima.

En ese momento, Julio César le pidió al primo de Arley que se retirara, ya que ellos estaban departiendo en familia. Fueron dos veces las que el hoy difunto le dijo al otro hombre que se fuera y que no armara problemas. “No me da la gana de irme porque no vine a hablar contigo sino con ella”, fueron las palabras que supuestamente el primo de Arley le dijo a Julio.

Esto generó una trifulca y ambos hombres se empezaron a empujar. Arley y un tío que estaba en la camioneta se percataron de los empujones y de inmediato bajaron del vehículo.

“Ellos se bajaron de la camioneta y con armas de fuego en mano empezaron a disparar en contra de Julio César. Luego, el primo que peleaba con Julio también sacó una pistola de la pretina del pantalón y también disparó”, afirma un pariente de la víctima.

Fueron varios los impactos de bala que sufrió Julio César, pero, según sus dolientes, fue uno en el pecho que le afectó el corazón.

“Ellos -los que dispararon- cuando vieron que Julio cayó, huyeron como para Olaya y allá los atracaron y los golpearon. Arley se fue para la casa de sus padres en Las Gaviotas”, anotaron los parientes de la víctima.

Los familiares de Julio César subieron al comerciante a la camioneta que Arley y sus allegados dejaron abandonada y trasladaron al hombre a la Clínica Madre Bernarda, donde los médicos señalaron que ingresó sin signos vitales.

Capturados

Los parientes que acompañaron a Arley fueron supuestamente capturados por la Policía, pero por no encontrarles pruebas los soltaron. Salgado Reyes, quien fue hasta la casa de sus padres, fue retenido por las autoridades.

“A él -Arley- lo encontraron en la sala de su casa, tenía la misma ropa y con un proveedor, aunque no saben dónde está el arma de fuego”, dicen los parientes de Julio César.

Al médico lo llevaron a una estación de Policía y posteriormente lo dejaron a disposición de la Fiscalía para su judicialización ante un juez de Control de Garantías.

Luego de la legalización de captura e imputación de cargos, el togado, en medio de la audiencia preliminar de medida de aseguramiento, no envió al médico ortopedista a la cárcel sino que lo envió a la casa porque no lo consideró un peligro para la sociedad, además le dio un permiso especial para que siguiera ejerciendo sus labores.

Este medio quiso conocer el argumento jurídico del juez que llevó el caso, pero el togado decidió no entregar su versión, alegando que esto se prestaría para mayores cuestionamientos.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Sucesos

DE INTERÉS