“Mami, tráeme algo”: últimas palabras de preso quemado

13 de marzo de 2020 12:00 AM

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La llamada de un recluso de la Cárcel de Ternera estremeció a Osiris Reyes cuando le dijeron que su hijo Julio Adrián Torres Asprilla, de 23 años, había muerto hacía pocos minutos a causa de las quemaduras que sufrió en más del 90 por ciento de su cuerpo mientras estaba en una celda de aislamiento.

Osiris había hablado con el joven a las 11:20 de la mañana del miércoles, cuando él la llamó para decirle que estaba “tranquilo y relajado”. Julio también le preguntó que cuándo iba a visitarlo y se despidió diciéndole “mami, tráeme algo”.

A las 12:50 de la tarde, la noticia impactó a Osiris. Desde entonces busca a una explicación a qué pudo haberle sucedido.

Ayer en la mañana, mientras reclamaba el cadáver de su hijo en la morgue de Medicina Legal, en Zaragocilla, Osiris dijo que el sábado iba a ir a visitarlo a la cárcel. Para ella no están claras las circunstancias de su muerte y por eso se pregunta cómo llegaron los fósforos a su celda.

La mujer confirmó que a su hijo lo retuvieron hace dos meses por el delito de hurto y tenía previsto recobrar la libertad en agosto próximo. También dice que no tenía amenazas que lo llevarán a tomar esa decisión, ni lo notó depresivo; según ella, siempre estaba alegre.

Torres Asprilla vivía con su familia en el barrio San Francisco y hace dos años prestó el servicio militar.

Versión policial

El Comando de la Policía Metropolitana de Cartagena confirmó en su reporte que Julio Asprilla Torres, apodado ‘el Menor’, fue capturado el 8 de enero de 2019 por el delito de hurto calificado y agravado. Ingresó a la Cárcel de Ternera el 13 de enero de este año tras ser procesado por el Juez Primero Penal Municipal de Cartagena.

La información de las autoridades indica que el hecho habría ocurrido en una celda adyacente al patio 2 (celda de aislamiento). Se encontraba allí por problemas de comportamiento y, según lo manifestado por la guardia del Inpec, “se enrolla en un colchón, se prende fuego y fallece producto de sus quemaduras”.

Otros casos

La muerte de Julio Asprilla no es la única que ha ocurrido este año en la Cárcel de Ternera ni es la primera que ha sucedido en similares circunstancias en ese centro penitenciario.

El pasado 18 de enero falleció en circunstancias no esclarecidas el recluso Key Armando Camacho Castillo, de 34 años.

La Policía dijo en un primer reporte que por el supuesto exceso de consumo de alucinógenos, Camacho Castillo debió ser remitido al Hospital Universitario del Caribe por miembros del Inpec, donde los médicos manifestaron que había llegado sin signos vitales.

Los familiares del preso, sin embargo, dieron otra versión y aseguraron que, al parecer, en la tarde de ese sábado se armó una trifulca en la celda donde estaba Camacho Castillo. Y aunque las autoridades no confirmaron esa información ni revelaron las supuestas razones del pleito, sus parientes dijeron que a Key le propinaron varios golpes con objetos contundentes, los cuales le causaron graves lesiones y posteriormente su muerte.

Camacho Castillo estaba detenido por el delito de hurto. En enero del 2016, y luego de cinco días de permanecer en el pabellón de quemados en un centro asistencial en Barranquilla, murió Alcides Flórez Cortés, interno de la cárcel de Ternera. El preso decidió prenderse fuego en su celda tras padecer problemas psiquiátricos. Las llamas le ocasionaron quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo.

Flórez Cortés estaba purgando una condena de cuatro años por hurto agravado y se encontraba en el penal desde el 15 de marzo del 2013.

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