Muere comerciante tras ser baleado en atraco

21 de noviembre de 2016 12:00 AM

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Carlos Arturo González Julio tenía ganas de seguir viviendo. El amor hacia su familia lo mantenía aferrado a este mundo, pero sus seis hijos deberán crecer sin su padre y todo por culpa de unos delincuentes.

El comerciante de 50 años murió ayer en la mañana en la Clínica Madre Bernarda, luego de recibir tres balazos en medio de un hecho que ocurrió en Gambote, Arjona. Atracadores lo atacaron para robarle su moto, cuenta su familia.

Carlos vivía en Montería, pero hace poco dejó su pueblo natal y se trasladó al corregimiento de Nuevo Florida, Marialabaja. Allí vivía con su mujer y sus seis hijos, cinco de los cuales son menores de edad. “En Montería vendía pescados. Cuando llegamos a Marialabaja le decían que trabajara como mototaxista, porque tenía su moto, pero ese trabajo no le gustaba a Carlos. Por eso decidió empezar a comerciar. A vender yuca, ñame”, recordó la esposa de la víctima, María Isabel Santana.

El hombre compraba distintos alimentos y en la madrugada se iba a venderlos en el Mercado de Bazurto, en Cartagena.

Un hermano de este explicó que su desgracia le llegó el 15 de octubre pasado. Ese día, Carlos Arturo salió en su moto de su casa y llegó a Gambote. Allí, arregló la compra de distintos alimentos que revendería, y luego salió en su moto de regreso a Marialabaja.

Sus parientes dicen que cuando salía de Gambote, mientras tomaba la carretera Troncal de Occidente, fue abordado por varios sujetos que le pidieron que entregara la moto. Por oponerse al hurto, uno de los delincuentes le dio tres balazos en el abdomen. Los agresores huyeron y al herido lo auxiliaron lugareños.

Lo llevaron al hospital de Arjona y de allí fue trasladado a la Clínica Madre Bernarda en Cartagena. “Los médicos nos dijeron que su situación era crítica porque tenía varios órganos comprometidos, como el hígado, los riñones y un pulmón. Aunque no hablaba, con el pasar de los días se fue comunicando por gestos. Apretaba las manos, movía los ojos. No le preguntamos por sus agresores porque no queríamos que recordara ese episodio, se podía alterar”, contó la esposa del comerciante. Los familiares de este esperaban que se recuperara y anhelaban reunirse con él en diciembre, pero este año la Navidad será triste para los suyos. El viernes, Carlos sufrió un paro cardiaco.

Se recuperó, pero ayer en la madrugada sufrió otro y murió.

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