Sucesos


¿Quién responde por daños en casa donde cayó una volqueta?

Agustín Berdugo, el conductor del automotor, y quien también resultó ileso, manifestó que el accidente ocurrió porque el terreno está erosionado y no soportó el peso de la volqueta.

JOHANA HOLGUÍN PRADA

06 de septiembre de 2019 12:00 AM

“Tengo seis meses viviendo en La María y nunca había visto pasar volquetas por esa zona. Esa calle es muy angosta. Ni siquiera pasan carros, solo veo motos y bicicletas. Gracias a Dios a la niña no le pasó nada. Solo tenía unos rasponcitos”.

Eso dice Elizabeth Correa horas después de pasar el mayor susto de su vida, ese que experimentó cuando una volqueta cayó sobre su casa, en el sector San Bernardo.

Ayer la mujer no descansó hasta que los médicos de la Clínica Barú le indicaron que en el tac que le realizaron a su niña, de 2 años, no aparecía ningún daño. Según ella, todo fue como un milagro. “Del lado de la cama, en donde estaba durmiendo mi hija, no cayó un solo escombro”, agregó.

Asegura que cuando escuchó el fuerte estruendo y entró a la habitación vio la volqueta incrustada en la pared y pedazos de escombros regados por todos lados. Dice que pensó lo peor y sintió mucho miedo.

Agustín Berdugo, el conductor del automotor, y quien también resultó ileso, manifestó que el accidente ocurrió porque el terreno está erosionado y no soportó el peso de la volqueta.

Carga de arena

Berdugo indicó que a eso de las 6:40 de la mañana de ayer iba a una construcción cercana para llevar una carga de arena y que no pudo hacer algo para evitar el accidente. “La tierra cedió y la volqueta cayó”, dijo el chofer.

El hombre también fue trasladado a la Clínica Barú para ser valorado y los médicos le informaron que no sufrió golpes de consideración.

“A él tampoco le pasó nada y nos encontramos aquí en la clínica. Me dijo que estaría pendiente del caso y me dio también su número telefónico por si yo necesitaba comunicarme con él para algo”, manifestó Elizabeth en la tarde de ayer, mientras esperaba que a su hija le dieran de alta.

Viven cinco personas

En la casa afectada viven cinco personas. Elizabeth, su esposo, su mamá y sus dos hijos, de 5 y 2 años.

“Cuando sucedieron los hechos, mi esposo acababa de salir a llevar al niño al colegio. Yo sentí un fuerte ruido y sin saber qué era corrí al último cuarto en donde estaba mi hija menor durmiendo. La encontré llena de polvo y rodeada de escombros. Gracias a Dios no le pasó mayor cosa”, expresó la mujer.

En el inmueble solo hubo daños en el último cuarto y Elizabeth, hasta ayer, no sabía quién respondería por eso. “Como he estado todo el día en la clínica, no sé qué va a pasar con los daños”, dijo.