Sicario lo espera en una tienda y lo asesina a bala

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Enelda Escalante Gutiérrez está sentada en la terraza de su casa, en la calle 1 de Mayo, del barrio El Líbano. El reloj marca las 9 de la noche del martes y ya se siente cansada. Quiere ir a dormir, pero antes, quiere ver que su hijo ha regresado a casa.

En un descuido, Nefer Antonio Asprilla Escalante se levanta de donde está sentado junto a ella y va a la tienda, a unos cuantos metros de la vivienda. Eso no es nada raro en él, pero la mujer, de 75 años, quiere esperarlo para dormir tranquila esa noche.

El problema es que eso nunca ocurre. Nefer sí tiene intenciones de regresar, pero dos hombres se lo impiden mientras va caminando.

Siete detonaciones hacen que el corazón de Enelda se acelere. “‘Loncho’ -como le decía de cariño- no está. Esos son disparos. Eso se escuchó de seguido”, le comenta la anciana a una nieta que la está acompañando en ese momento.

“Ay mami, no. Ya va usted a decir. Esos no son disparos”, le responde la joven, que al mismo tiempo se asoma para comprobar de qué se trata.

“Es una pelea. Ay, mami es una pelea. La gente está corriendo”, grita la nieta de Enelda, poco después.

Sin entender muy bien de quién es la supuesta pelea, la anciana se inquieta y se preocupa por Nefer. Segundos después, la nieta le dice que, al parecer, es a ‘Loncho’ a quien le disparan.

“Es una maldad”

El tendero le asegura a Enelda que Nefer llega a la tienda y cuando se dispone a volver a su casa, dos sujetos en moto lo interceptan. Testigos dicen haber visto una moto que da varias vueltas por la zona hasta ver a ‘Loncho’. “El parrillero bajó de la moto y le disparó”, agrega una hermana de la víctima.

Otra de las parientes de Nefer se expresa con indignación y dice que “eso fue una maldad. Él no se metía con nadie. Él no era normal”.

Nadie, ni sus familiares, ni sus vecinos, comprenden las razones que tienen los sicarios para acabar así con la vida de Nefer, quien tenía dificultad para hablar, según su madre.

“El que a hierro mata, a hierro muere. Eso es así. El que la hace riendo, llorando tiene que pagarla”, repite una y otra vez Enelda.

“Me pidió 100 pesos”

Nefer le dice a su madre que le regale 100 pesos para comprar en la tienda, pero ella le responde que no tiene plata. “Solo tenía 600 pesos y compré el chance. Entonces él se sentó a mi lado y al rato, cuando volteé, ya no estaba. Él tenía aspecto de loco. Cómo lo matan así como si fuera cualquier cosa”.

La anciana no le conocía problemas recientes y explica que Nefer peleaba mucho porque lo molestaban y le ponían apodos, pero nunca fueron problemas mayores.

“A Dios le pedimos que perdone a esas personas. Él es el que sabe”, expresa una familiar del fallecido.

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