Sucesos


Tragedia en 7 de Agosto: “Mi hijo se arrepintió por la muerte de su mamá”

Cristóbal Ardila dice que entrega a Dios a su hijo Carlos, quien murió el sábado y es señalado de provocar el incendio que también apagó la vida de Zoila Duarte.

EDWIN TORRES PADRÓN

27 de julio de 2020 12:00 AM

No han sido los mejores días para Cristóbal Ardila Guzmán. En nueve días murieron su mujer Zoila Rosa Duarte y su hijo Carlos Ardila Duarte en el mismo hospital, separados solo por dos camas. A los dos se los llevó una misma tragedia, esa que ocurrió el pasado 7 de julio, cuando en un acto de ira, Carlos, de 26 años, le echó gasolina a su familia y les prendió fuego luego de una discusión que él sostuvo con su compañera sentimental.

Zoila, de 62 años, sufrió graves quemaduras en el pecho, el rostro, piernas y la espalda. Murió nueve días después en el Hospital Universitario del Caribe, el jueves 16, día de la Virgen del Carmen.

Unos días antes que ella falleciera, su hijo fue trasladado a ese mismo hospital tras ser remitido del CAP de Canapote. Carlos tenía quemaduras en casi el 90 por ciento de su cuerpo y su estado de salud siempre fue delicado.

Madre e hijo no alcanzaron a hablar, pero Cristóbal si escuchó las últimas palabras de su hijo antes que muriera el sábado a las 11 de la mañana.

“A él -Carlos- se lo llevó el pesar. Él se quería morir. Estaba arrepentido por lo que hizo. Cuando se enteró que su mamá murió se desanimó mucho y por eso quería morir. Por eso no aceptó los cargos -de la Fiscalía-, porque sabía que no iba a poder resistir viviendo con ese dolor y con saber que iba a pasar más de 30 años en la cárcel por la muerte de su mamá. Por eso se puso mal y le dio un infarto a las 11 de la mañana de ayer -sábado-”.

Eso le expresó Cristóbal a El Universal, ayer en la mañana, al llegar a su casa para iniciar con demás familiares y vecinos las diligencias para sepultar a su hijo.

“Para enterrar a Zoila usé todos mis ahorros y quedé debiendo un dinero, ahora con mi hijo no sé cómo voy a hacer”, dice Cristóbal, indicando que pone a su hijo Carlos Ardila en “manos de Dios”.

Seis años preso

Para Cristóbal es duro recordar lo que pasó esa mañana del 7 de julio en la vivienda donde apenas tenían unos meses de estar arrendados, en la calle 73 del barrio 7 de Agosto. No quiere juzgar a nadie, pero cree que estar seis años preso influyó en la actuación de su hijo ese día.

Carlos Ardila había sido procesado por el delito de extorsión y hace 10 meses recobró la libertad. La Policía Metropolitana de Cartagena asegura que también tenía registros judiciales por consumo y distribución de estupefacientes.

Desde que comenzó la cuarentena por la pandemia del COVID-19, a mediados de marzo, el comportamiento de Carlos se hacía insostenible en su casa porque su familia, en especial su mamá, le reprochaba el ir constantemente a la calle sin la protección adecuada para evitar contagiarse.

Ante esa situación, Carlos optó por llevarse a vivir a su mujer, Wendy Loraide Torres Cumplido, a la casa de sus padres, pero los problemas aumentaron. Según la Policía y la Fiscalía, que recopilaron declaraciones de testigos, las discusiones entre ellos eran el pan de cada día. A raíz de los maltratos hacia Wendy, ella decidió que lo mejor era abandonarlo. Carlos le hizo saber que si lo dejaba, la mataba.

Ese martes 7 de julio, a las 7 de la mañana, Cristóbal estaba en la puerta de la casa preparándose para atender su negocio, un pequeño taller donde repara electrodomésticos, en especial abanicos.

Adentro, Wendy arreglaba su maleta mientras le hacía saber a su pareja que se iba de viaje. Carlos trató de impedir que se fuera y eso originó otra discusión que hizo que la matrona de la casa, Zoila, interviniera. Ella le dijo a su hijo que mejor se fuera de la casa.

“Él comenzó a golpearla a ella y mi mamá y mi hermano se metieron. Cuando se llevaron a la muchacha para el cuarto, Carlos tomó un galón de gasolina y se los echó encima. Como la estufa está ahí mismo, y estaban haciendo café, todo eso cogió candela enseguida y todos se prendieron”, le contó a El Universal otro hijo de Zoila.

Ese galón de gasolina lo tenía Cristóbal guardado para unos trabajos que debía hacer. Apenas vio la candela, entró a la casa a ayudar a su familia.

Envueltos en llamas, además de Zoila y Carlos, estaban Wendy y otro hijo de Cristóbal, Elvis Antonio Ardila Duarte, de 40, años, quien sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en las piernas y el abdomen.

Zoila era la más grave y por eso fue llevada de inmediato al HUC. Carlos y su hermano fueron trasladados al CAP de Canapote, y Wendy fue internada en una clínica en el Pie de La Popa.

Hoy, 20 días de aquella tragedia, Cristóbal entrega su hijo a Dios.

Asegurado

Ocho días después de la tragedia, cuando ya estaba en el HUC, fue legalizada la captura de Carlos Antonio Ardila Duarte. El 24 de julio, un día antes de su muerte, un juez de Garantías lo aseguró por los delitos de homicidio agravado en concurso homogéneo sucesivo e incendio agravado. Si se recuperaba, Ardila Duarte, quien no aceptó los cargos, debía ir preso a la Cárcel de Ternera.

La versión de la Fiscalía indica que Carlos le lanzó la gasolina a sus familiares cuando estaban en un cuarto y les prendió fuego. Las llamas también lo alcanzaron a él.