Un balazo acabó con las andanzas de "Memuerde"

06 de abril de 2010 12:01 AM

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Sobrevivió a ocho balazos en un tiroteo con la Policía. Fue capturado cuatro veces en los tres últimos años por delitos diferentes y también lo llevaron más de un vez a Asomenores y a la Cárcel de Ternera. A sus 21 años, las andanzas de “Memuerde” era ampliamente conocidas en La Esperanza, Alcibia, La Candelaria y Boston. En Olaya Herrera, incluso, se oyó hablar de él. Pese a su “experiencia” callejera, “Memuerde” cayó en la trampa más fácil. Esta vez, la suerte no estuvo de su lado. Alias “El Indio” acabó con su vida de un solo balazo en una fiesta familiar en el sector El Hoyo, en La Esperanza. “Memuerde” departía con dos de sus amigos cuando uno de ellos le dijo que “El Indio” quería hablar con él. Dialogaron por unos minutos. Nadie sabe qué se dijeron. Únicamente está confirmado que al darle la espalda para regresar con sus amigos, “El Indio” le disparó a quemarropa. El crimen ocurrió el sábado en la madrugada, pero sólo hasta ayer él y quienes lo conocían pudieron descansar en paz. Gian Carlos Miranda Medrano fue llevado a su última morada a las 10 de la mañana en medio de un dispositivo de la Policía que involucró más de 100 hombres y se extendió por tres días. Los restos de “Memuerde” fueron velados en su residencia siempre bajo presencia de uniformados. La Policía evitaba así disturbios que podrían originarse con su muerte. Los rumores dejaban entrever desde homenajes con tiros de sus amigos hasta repre-salias de parte de sus enemigos con incineración del ataúd incluida. La tensión se mantuvo hasta ayer. Al cortejo fúnebre lo acompañaron más de 50 policías en motos, vehículos y camiones por gran parte de la ciudad. Los amagos de alteración de orden público no se hicieron esperar cuando el féretro fue llevado por la Avenida Pedro Romero. A las 12 del mediodía terminó el suspenso. “Memuerde” fue sepultado en el Cementerio de Albornoz, en la Vía a Mamonal. Aunque su familia dice que ya no era el mismo, muchos no lo recordaran de la mejor manera. Se salvó de milagro En La Esperanza se dice que cualquiera pudo matar a “Memuerde”. Muchos eran sus rivales. De niño fue protagonista de peleas entre pandillas y de adolescente ya se “daba plomo con la Policía”. El 22 de noviembre del 2007 se enfrentó a tiros con policías tras ser perseguido por motos y carros desde el Mercado de Bazurto hasta en límites de La Esperanza con La Quinta. Edith, su suegra, afirma que ese día iba rápido en su moto a comprarle un medicamento a su mujer que estaba por parir. Según ella, la Policía se “la montó” y por eso lo persiguió. La versión oficial es otra. Una patrulla lo detuvo para solicitarle una requisa. La respuesta de “Memuerde” fue huir mientras disparaba contra los policías. El sospechoso se escondió en una casa y desde allí se enfrentó a los uniformados. En el abaleo, fue herido en la cabeza, tórax, brazos, pecho y espalda. Al terminar la persecución, las autoridades constataron que su moto tenía los sistemas de identificación adulterados, tanto en el motor como en el chasis. El arma que portaba no estaba amparada con salvoconducto. Gian Carlos Miranda fue operado tres veces y permaneció más de un mes en el Hospital Universitario del Caribe. Su recuperación fue un milagro, pero de nada le sirvió. Tras cumplir una corta condena en la Cárcel de Ter-nera, según la Policía, fue retenido tres veces más por porte y fabricación de arma de fuego o municiones, hurto y tentativa de homicidio. Su familia dice que la cárcel lo cambió. Su suegra manifiesta que “Memuerde” se alejó de las actividades delictivas. “Me ayudaba a vender verduras y frutas verduras en el Mercado de Bazurto”, anota. Aunque la Policía no tiene registros de capturas recientes, hace 15 días lo vieron presuntamente robando una moto cerca de Alcibia. La suerte lo acompañó ese día, pero el sábado lo abandonó.

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