Un doble crimen con testigo y con muchas dudas

15 de abril de 2019 12:00 AM

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Incertidumbre, dolor y lágrimas es lo que demuestran ayer, en Medicina Legal, los familiares de los dos hombres asesinados a tiros en el corregimiento de Lomita Arena, el viernes en la tarde.

Los parientes de Olaf Enrique Campo Barrios y Jorge Enrique López Caicedo ignoran que pasó con sus seres queridos y solo tienen la versión de Luis Alberto Castillo Bornacelly, quien sobrevivió al ataque y es mantenido bajo medidas de seguridad en la Clínica Madre Bernarda.

Castillo Bornacelly recibió cuatro balazos y no ha podido dar muchos detalles del ataque a bala. Para los familiares de los muertos, su testimonio ha sido inconsistente.

Luis Castillo, Jorge López y Olaf Campo viajan de Barranquilla a Lomita Arena -supuestamente- a concretar un negocio de oro blanco. Según Castillo -sobreviviente-, al llegar al lugar acordado, dos hombres en moto aparecen para decirles que son su guía, y que los sigan. Minutos después, al llegar a una finca, les quitan el dinero que llevan y los atacan a balazos.

Castillo dice que logra escapar y llega a un centro asistencial.

Estaba de paseo

De Jorge Enrique, los dolientes manifiestan que se enteran a través de la prensa que lo hallan muerto a tiros en la finca Bonanza, en la vereda El Colorado, en jurisdicción del corregimiento de Lomita Arena -Santa Catalina-, en el Norte de Bolívar.

Sobre cómo López llega hasta allá y qué hace es un misterio para sus allegados. Manifiestan que el jueves, una de las hijas de él lo llama y dialogan un rato. López Caicedo tenía un mes de estar por Santa Marta, presuntamente paseando con unos amigos.

“A él -Jorge- se le metió en la cabeza que quería irse para Santa Marta y se fue, pero no sabemos quiénes son los amigos que estaban con él”, explica uno de los parientes de la víctima, que añade que el viernes llegaría a San José de Los Campanos, donde residía en Cartagena.

Quieren respuestas

Los familiares de Olaf Enrique Campo Barrios, de 44 años y natural de Barranquilla, también exigen respuestas. Para ellos no es entendible que haya una persona viva del ataque y no entregue información concreta.

“No entendemos cómo es que ese hombre -Luis- no diga nada concreto, porque cuando lo interrogaron no dijo dónde estaba mi hermano, solo dijo que estaban a tres kilómetros. Pero a tres kilómetros de qué, ¿de la nada? Otra cosa, cómo es que ese tipo sí sale vivo, o cómo es que lo dejan ir. Incluso, la camioneta no tiene ni un disparo”, cuenta Enrique Campo, hermano de Olaf.

Según Enrique, su hermano salía frecuentemente de su casa, en el barrio Soledad 2000, pero no le comentaba nada a su esposa, razón por la que desconocen qué pasó con él.

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