Una muerte anunciada y dos hombres a la cárcel

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Muchos sabían que a Iván Brum Puello lo iban a matar. No solo fueron los rumores que rodaban por el barrio que indicaban que lo estaban buscando para agredirlo, sino que su madre recibió de viva voz la sentencia.

Muy alterado, un sujeto llegó a la casa de Iván. Le seguía la pista, pero al no encontrarlo en el inmueble, intimidó a su madre con un arma de fuego para lograr saber dónde estaba Brum Puello. Asustada, la mujer le insistió en que no estaba en casa. “A tu hijo te lo mato hoy”, le aseguró el sujeto, quien no tuvo más remedio que salir y marcharse con un hombre que lo esperaba en una moto.

Mientras todos en el sector escucharon los gritos y sabían lo que se avecinaba, Iván regresaba a casa sin saber del peligro latente.

Unos minutos después, tres disparos retumbaron muy cerca, en el sector La Línea de Turbaco. Tres balazos que causaron luto y dolor, y que luego desembocaron en las capturas de los dos presuntos responsables de una tragedia.

Por una vieja disputa

Las indagaciones de la Sijín de Turbaco dejan ver que Fredith Nicolás Bolaños Londoño tenía una relación sentimental con una prima de Iván. Este último tenía 38 años. Pese a ese lazo familiar, entre Iván y Fredith surgió una gran rivalidad, pero no se sabe por qué motivo. Las discusiones y líos entre estos eran constantes.

El 24 de febrero del 2018, todo terminó mal. Ese día, los dos hombres se encontraron y empezaron a discutir. Luego, se enfrentaron con cuchillos.

Iván, a quien llamaban el Bonaice, resultó más hábil con el arma blanca y le causó dos heridas a su enemigo: una en una oreja y otra en una mano.

Al verse perdido, Fredith no tuvo más remedio que huir. “Se fue, pero tres horas después regresó en una moto que conducía un amigo suyo. Estaba armado y se paseó por el barrio. Luego, llegó a la casa de la mamá de Iván e intimidó a esta con el arma de fuego porque no encontró a su hijo”, dice un investigador de la Sijín.

Iracundo y herido, Fredith salió y se fue con su acompañante en la moto. Y no tardó en encontrarse con lo que buscaba. Iván regresaba de donde unos amigos y cruzaba el puente que conecta a los sectores La Línea y El Talón, cuando fue interceptado.

Se encontró con Fredith, quien bajó de la moto y lo increpó de frente. Presuntamente, Fredith sacó su arma de fuego y le disparó tres veces a Iván, causándole tres heridas entre abdomen y pecho.

El presunto agresor huyó junto a su acompañante y el herido fue socorrido por conocidos, quienes lo llevaron a un centro médico, donde horas después murió.

Instantes después, uniformados de la Policía Metropolitana realizaron operativos en la zona y en una persecución atraparon a John Harold Barbosa Contreras, un joven de 24 años al que apodan el Botija. Lo señalaban de ser quien conducía la moto en la que iba de parrillero Fredith.

Este fue llevado ante un juez de Garantías, pero ese mismo día quedó en libertad por falta de pruebas.

Tres testigos

Miembros de la Sijín de Turbaco asumieron la investigación del caso, bajo la coordinación de la Fiscalía Seccional Bolívar, y lograron recolectar los relatos de tres testigos. Además de sus testimonios, reconocieron en fotos a Fredith y a el Botija. Al obtener una orden de captura contra Fredith, empezaron a buscarlo, pero la tarea sería ardua. “Como sabía que lo estábamos buscando, se pasaba de un lado a otro. Se escondía en municipios cercanos a Turbaco. También se fue a Barranquilla y hasta conocimos que se fue a La Guajira”, dice un investigador.

Un día estuvieron a punto de atraparlo por un hecho fortuito. Fredith cruzaba una vía y fue arrollado por un carro. Lo llevaron a una clínica y luego que le curaran las heridas se voló del centro médico.

“No me maten”

Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe. La semana pasada, los funcionarios de la Sijín ubicaron a Fredith en Turbaco, cuando caminaba por vía pública junto a un sujeto. Cuando los funcionarios le hicieron frente, el hombre que lo acompañaba sacó un arma y abrió fuego. Los investigadores también dispararon y los dos hombres echaron a correr.

El del arma, un desconocido, escapó. Fredith alcanzó a recorrer unos 50 metros, pero fue alcanzado y detenido por los funcionarios.

“Se tiró al piso y dijo: ‘no me maten’. No opuso resistencia a la captura”, explicó otro investigador.

Asegurados
Aunque no aceptó los cargos, un juez aseguró Fredith y lo mandó a la Cárcel de Ternera. Su cómplice, alias el Botija, también fue retenido gracias a los esfuerzos de la Sijín y la Fiscalía. Lo enviaron a la Cárcel de Ternera y desde allí enfrentará el proceso judicial en su contra por el delito de homicidio.

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