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Beatriz Vanegas Athías: “Escribir es resucitar a mis muertas”

Las 248 páginas de la novela de Beatriz Vanegas Athías, atrapan al lector, por la intensa y diáfana manera de contar las vidas de tres generaciones de mujeres.

GUSTAVO TATIS GUERRA

27 de noviembre de 2022 12:00 AM

A Beatriz Vanegas Athías (Majagual, 1970) no le interesa contar la historia de las matriarcas de la tribu del Caribe o aquellas mujeres que llevan en tierra la carta de navegación de la estirpe. Las mujeres que protagonizan su extraordinaria novela Dónde estará la vida que no recuerdo (TusQUETS, 2022), son mujeres de una sabiduría ancestral que desafían las diversas formas de la violencia que se vive en las aldeas de las sabanas de Sucre, en ese Sacramento donde ocurren los amores y desamores y las violencias de su novela. Lea también: La telenovela colombiana feminista que habla de una joven tractomulera

Beatriz es además de una reconocida poeta y cronista del Caribe, una editora y gestora cultural que impulsa la editorial Corazón de Mango.

¿Cuál fue la experiencia más intensa y dramática que fecundó esta novela que abarca tres generaciones de mujeres del caribe colombiano?

No hay una experiencia específica, hay, tal vez un cúmulo de experiencias, de saberes, de miradas sobre mí y sobre mi madre, mi tía, mi abuela, mi madrina, mi vecina, mis amigas. Mujeres fuertes, pero muy frágiles. Mujeres que aman con un fervor solo equiparable al tamaño del desdén que reciben. Mujeres que saben aprovisionarse de recuerdos para cuando llegue el tiempo en que serán olvidadas. Mujeres que no creen en el amor romántico, que el amor no es lo más importante.

Quise contar y reflexionar sobre mujeres herederas de la educación sentimental que les dio el cine mexicano, los boleros, el vallenato, las telenovelas”

Beatriz Vanegas.

El título de su novela Dónde estará la vida que no recuerdo (2022) parece provenir de alguno de sus poemas, pero su solo nombre nos lleva a la improbable ilusión o alusión de un pasado. ¿Cómo manejó los tiempos emocionales de esta obra?

Se trata de que la poesía, el acto de escribir el poema es muy complejo, en mi caso me ha hecho muy rigurosa con las palabras que escogeré, como creo que le sucede a un pintor que prepara su paleta. Construir la imagen, la metáfora o que el poema que tenga un halo de poesía así no haya una retórica específica es necesario también en la narrativa. Siempre ha sido así, aunque narrar es también tener siempre presente a los personajes y a la trama. Entonces sí, es probable que el nombre de la novela provenga de la poesía y de escribir haciéndole caso a las dinámicas de la memoria y del pensamiento. Porque una no piensa de manera lineal hacia el futuro, lo hace evocando el presente, viviendo en pasado o habitando lo que ha de ser. ¿Por qué no escribir en espiral entonces?

¿Qué fue lo más complejo al delinear o perfilar sus personajes?

Tal vez tiene que ver con los tiempos que habitaron la abuela, María Martínez y Adriana. Tiempo y ser van relacionados, ahora que me lo preguntas, por eso caen, vuelan, viven.

Beatriz Vanegas Athías (Majagual, 1970) sorprende a sus lectores con su gran novela “Donde estará la vida que no recuerdo” (TusQUETS, 2022).

¿Cómo abordó los matices del temperamento y el carácter de nuestras mujeres?

No me interesan esas mujeres clarividentes ni matriarcales. Y no porque no existan o no las haya padecido, sino porque quise contar y reflexionar sobre mujeres herederas de la educación sentimental que les dio el cine mexicano, los boleros, el vallenato, las telenovelas. Mujeres que sobrevivieron a las violencias de la madre y al desdén e irresponsabilidad emocional de los hombres. Que saben como María Martínez que los hombres se cagan de miedo y por eso abandonan; mientras ellas se levantan y pueden quedarse con lo bueno que ellos les dieron haciendo a un lado el cieno. Esas mujeres están en mí y a mi alrededor y para configurarlas me ayudó no pensarlas así, si no dejarlas ser. Ahora que me lo preguntas, si lo pienso. Le puede interesar: Vende fritos desde las 3 a. m. para poder estudiar desde las 8 a. m.

¿Qué aportó en esta novela su experiencia como poeta, cronista e investigadora?

Como poeta y como cronista, creo que la crónica es la poesía del periodismo. Considero que estuve muy atenta a narrar tejiendo cada palabra para que se contara con precisión, pero igualmente me permití profundizar un decir poético más amplio, me solacé con el símil para decir el desdén o el amanecer o un olor o un gesto.

¿Qué novelas le han seducido a lo largo de su vida? ¿Cuáles la deslumbraron en su juventud y aún siguen revelándole milagros?

Pienso en Orlando y Flush de Virginia Woolf. En La hora de la estrella de Clarice Lispector y El dolor, La impudicia de Marguerite Duras; las de nuestro genio Gabriel García Márquez, todo lo de Roberto Burgos Cantor y por ahí derecho La prisionera, ésa de todo En busca del tiempo perdido. Las de Laura Restrepo. En mi primera juventud, querrás decir, leí mucho a Cristina Peri-Rossi (La nave de los locos) y también a Dostoievski. Bueno, no quiero hacer de esta respuesta un listado de libros, puedo decir que cada década tiene sus libros, como una tiene amigos nuevos, pero hay unos que siempre están ahí, aunque uno no los visite.

Todo novelista saquea su propia experiencia personal y la convierte en materia de su ficción. ¿Cómo fue su desafío al escribir esta novela?

Dolorosa, pero necesaria. Y así me cancelen (este es el tiempo de las cancelaciones) debo decir que narrar y narrarme (¿pero qué escritora o escritor no lo hace) ha sido sanador y una manera de resucitar a mis muertas y a mis querencias y a mis espacios. Ahí quedaron vivos cada vez que alguien compre y lea la novela.

Señales

Beatriz Vanegas es autora de: Festejar la ausencia (Ediciones Un libro por centavo, 2015); Llorar en el cine (Ediciones Corazón de Mango, 2018); Naufragar en la orilla, antología poética (Letra a Letra, 2018); Goles, chilenas y gambetas (Ediciones Corazón de Mango, 2017); ABC Colombia (Ediciones Corazón de Mango, 2018); A morir, muriendo vamos (Matera Libros, 2022). Tusquets acaba de publicar su primera novela Dónde estará la vida que no recuerdo. Ha obtenido los premios nacionales de poesía Casa de Poesía Silva, Universidad Externado de Colombia e Internacional de Poesía Pilar Paz Pasamar de Jerez de la Frontera, España. Y este año el Ministerio de Cultura la hizo ganadora de un estímulo para publicar su libro de relatos Mala mujer, no tiene corazón, editado por Corazón de Mango hace una semana.

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