Cayo Hueso: Entrar en la casa de Hemingway

20 de octubre de 2013 01:57 PM

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Como Neruda a Isla Negra, así es Hemingway para Key West en la Florida. En esos parajes vivieron, crearon y re-crearon, sus mejores obras literarias, y, sin sospecharlo, las convirtieron en puntos de atracción turística.

Key West, también llamado Cayo Hueso, está más cerca de Cuba que de Miami, a sólo 90 millas. Allí vivió Hemingway en una casa construida entre 1849 y 1851, con su segunda esposa, Pauline y sus dos hijos Patrick y Gregory, desde 1931 hasta 1940.

En Key West, Hemingway escribió el 70 por ciento de su producción literaria y ahí, y en  una construcción de dos pisos que se levanta en el patio de la casa, en su estudio que aún conserva su máquina de escribir y el mobiliario original, nació “Por quién doblan las campanas”.

CÓMO LLEGAR
Y aunque sin duda la casa del escritor es una de las grandes atracciones de Key West, el viaje para llegar hasta allí resulta bastante fascinante.
La mejor forma de viajar es en carro desde Miami. El paisaje durante el recorrido es inigualable, pues hay que atravesar una cadena de pequeñas islas unidas entre sí por 22 puentes. El más conocido, y uno de los diez más largos del mundo, es el Puente de las Siete Millas, que con 10,877 metros de longitud, une los Cayos de Marathon y Big Pine Key y conecta el Golfo de México y la península de Florida.

El recorrido por la carretera permite conocer varias islas como Key Largo, Islamorada, Marathón, y detenerse en tiendas para adquirir artículos de decoración inspirados en la vida del mar o para comprar artículos para la práctica de deportes náuticos.

Y por fin, después de cuatro horas de viaje, se llega al cayo principal, Key West.

El programa allí debe incluir la visita al Centro de la ciudad para observar las encantadoras casas de madera estilo victoriano de gran valor arquitectónico. Hay que recorrer Duval Street, una de sus calles más importantes llenas de bares, terrazas; el southernmost Point, la enorme boya que marca el punto más meridional de Estados Unidos, donde termina el estado de Florida y empieza el Caribe.

También hay que ir al faro para observar una linda vista de la ciudad y al muelle de Mallory Square, el mejor lugar de Cayo Hueso para disfrutar de una puesta de sol muy especial. Allí se reúne una multitud de personas desde 1960 en lo que es ya un ritual: tras la puesta del sol, la zona se llena de músicos, malabaristas y vendedores ambulantes que aprovechan la ocasión.

LA CASA

Pero sin lugar a dudas, el sitio obligado de visita está en la calle Whitehead número 907. Aquí, muy cerca de Duval Street, está la casa del escritor Ernest Hemingway, conservada casi tal cual como la dejó con sus muebles originales. Tampoco faltan los descendientes de los cerca de 50 gatos de 6 dedos que tuvo el escritor, que parecen hoy los dueños de la mansión, pues tienen entrada libre a cada una de las habitaciones y duermen sin ningún problema en la cama, sobre mesas, vitrinas y en cualquier lugar del mobiliario, sin que los visitantes los perturben.

La casa, una de las más antiguas de Key West, está rodeada por bellos jardines y responde a la arquitectura típica de la isla.

En todas las estancias llaman la atención las lámparas colgantes francesas, españolas e italianas adquiridas por Pauline.

En el primer piso está la sala, el comedor y la cocina. Los muebles del comedor son de nogal de España y en la sala del desayuno, junto al comedor, la paredes están decoradas con cerámicas portuguesas. En la cocina los azulejos de la pared son españoles y los platos finlandeses.

En el segundo piso, está la habitación de Hemingway. La cabecera de su cama es una verja española. Sobre las mesitas junto a la cama resplandecen las lámparas en forma de piña. Los muebles de esa estancia son españoles del siglo XVII.

En el dormitorio de los hijos, así como en muchas paredes de la casa, abundan las fotografías: Hemingway posando con un pez capturado por él, junto a Joseph Kennedy. Fotos de Hemingway durante su safari en Africa (1933). En 1939 posa en una foto para publicitar su libro “Por quién doblan las campanas”.

En una vitrina se pueden apreciar las medallas con que fue condecorado: la de La Cruz Roja Americana y la medalla de plata italiana. Durante la primera guerra mundial se enroló en el servicio de ambulancias de la Cruz Roja americana y lo destinaron al frente italiano. Fue herido y estuvo 3 meses en un hospital. De esta experiencia nace la novela “Adiós a las armas”, publicada en 1929.

En el edificio detrás de la casa, en el segundo piso, Hemingway instaló su estudio en el que se observa su máquina de escribir.
Y en el jardín está la primera piscina de Key West. La mandó a hacer Pauline como una sorpresa para Hemingway mientras él estaba cubriendo la guerra civil española en 1936. A su regreso, en 1937, se encantó con el regalo hasta que descubrió que había costado 20.000 dólares (la casa había costado 8.000). Se dice que para expresar su descontento sacó un centavo de su bolsillo y se lo dio a Pauline, mientras irónicamente le decía que dadas las circunstancias le había entregado su último centavo.

Esta broma perdura pues se puede ver el centavo en el suelo de cemento, bajo una columna verde.

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