Revista dominical


Franklin Ramos, el estilista de las celebridades

EULALIA PINEDO FLOREZ

01 de marzo de 2015 12:01 AM

Por sus manos han pasado París Hilton, Hillary Duff, Fergie, Steven Tyler, Ricky Martín, Alejandro Sanz, Alicia Machado, Paola Turbay, Karen Martínez, Claudia Elena Vásquez,  Alejandra Azcárate y muchos más.

Ellos han confiado en él para aparecer ante el público con el look perfecto, que incluye el vestido, el peinado y maquillaje adecuados.

Pero no solo las celebridades lo prefieren, las mujeres normales, comunes y corrientes, buscan su asesoría personal, a través de su sección en el programa de televisión Día a Día, y en las redes sociales.

Franklin Ramos, el estilista, ha ido poco a poco ganándose ese lugar de privilegio gracias a su trabajo al que considera más que un oficio, un arte, que desempeña con amor y pasión.

Ramos descubrió “ese bicho” por la moda y la belleza en su natal Mompox.

“Soy lo que soy, gracias a mi infancia en Mompox, crecí en una familia muy conservadora, entre comillas, pero de mente muy amplia, soy de una familia de artistas, pero también de políticos, viví rodeado de gente grande. Mompox es un pueblo con mucho abolengo, idiosincracia, pero no en el sentido de tener dinero, sino de calidad de vida, de poder disfrutar cada momento, de los más costoso, a lo mas simple. Me marcó la arquitectura, lo blanco de mi  pueblo, los techos, el hierro forjado, la gama de colores, la vegetación, esos fueron mis puntos de inspiración”,

Pero realmente todo empezó cuando Mompox se convirtió en escenario de películas como Crónica de una muerte anunciada o series de televisión como Escalona.

Gracias a a esas producciones Franklin pudo conocer a personas reconocidas en  el país como la fotógrafa Dora Franco, Rosario Lozano, una de las vestuaristas más famosas del país, el director Francesco Rossi,  Ornella Mutti y Alain Delon hijo.

“Cuando vi  ese movimiento me dije que eso era lo que yo quería hacer, quería pertenecer a ese mundo, pero no lo veía como una profesión, sino como esa ilusión de niño de ver otras cosas. Mompox es un pueblo visitado por muchas personas, más extranjeros que colombianos, más europeos, me gustó esa otra formas de ver la vida, esa estética diferente, era un universo nuevo que quería descubrir y ahí fue donde me picó el bicho, no sabía que iba a ser maquillador, ni que iba a estar en el mundo de la moda , pero ese mundo llamaba mi  atención y prácticamente eso es lo que estoy haciendo hoy”.

Y ahora, aparte de programas de televisión en los que aparece,  como la sección en Día a Día “Frankilizate”, en donde entrega consejos a los  televidentes, escribe su segundo libro, el  primero “El maquillaje”, se agotó rápidamente,  y dentro de poco lanzará una nueva línea de esmaltes para uñas para la firma Ghem.

Lo curioso de estos esmaltes es que a todos se les ha puesto nombres de las personas que lo han marcado en la vida como su abuela, “ la que me hizo interesar por la imagen”, su madre, sus primas y amigas como Paola Turbay.

Otro campo en que es exitoso es en lo relacionado con estilismo y asesoría de imagen.

“Estoy haciendo estilismo, asesoría de imagen, ya viví la etapa de ser el maquillador de las celebridades, algo que jamás imaginé, este oficio para mí es un arte y ahí es donde radica el éxito de lo que soy,  un apasionado por mi trabajo, disfruto hacer feliz a la mujer, embellecerla”.

En asesoría de imagen, ha sido responsable del estilismo de las estrellas colombianas en las alfombras rojas de diferentes premios como Latin Grammy y Billboard. Se ha encargado de escoger los atuendos de Carlos Vives, Claudia Elena Vásquez, Fanny Lu y Karen Martínez. Cada uno de ellos ha lucido ropa colombiana.

“Mi trabajo es mostrar el talento colombiano, en todas las alfombras rojas que he hecho, las visto con marcas colombianas como Silvia Tcherassi, Beatriz Camacho, Amelia Toro, Faride Ramos. Los diseños de las colombianas se ven diferentes allá porque son únicos, a veces con un vestido de una firma internacional puedes correr el riesgo que lo puede tener otra mujer, entonces al llevar marca o identidad colombiana no corres ese riesgo y se muestra el gran talento que hay en el país”.

Otra de sus satisfacciones es haber trabajado con el fotógrafo Ruven Afanador.  “Fue el top, porque me gusta su obra, y estar bajo su dirección y que mi trabajo estuviera al frente de su lente fue una gran satisfacción, otro sueño cumplido”.

Hoy parece que fue hace mucho que dejó Mompox y que llegó a Cartagena a iniciar su carrera con el peluquero Ulises, en su salón de belleza de entonces.

Ya ha logrado cumplir casi todas sus metas. Pero todavía quiere más: “Quiero llegarle a muchas mujeres, no por el reconocimiento o la fama, sino porque quiero que la belleza sea accesible y estoy trabajando en eso”.

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