Revista dominical


Julio Teherán, el sabor de Cartagena en el campo de Atlanta

EULALIA PINEDO FLOREZ

01 de febrero de 2015 12:01 AM

En el campo, Julio Teherán es el líder de su equipo, el encargado de conducir a los triunfos. Pero fuera de ese escenario es un joven tímido, sencillo, que aún no cree que todo un estadio se ponga de pie para aplaudirlo y reconocerle su mérito como pitcher de los Bravos de Atlanta.

Dentro de pocos días Julio regresa a Estados Unidos a los campos de entrenamiento. Se va con nostalgia, por dejar a su familia, que lo es todo para él, pero espera lograr este 2015 más triunfos y ojalá un juego perfecto. En esta temporada lo acompañará su novia, la ex reina Joselin Rincón, con quien dice lleva una relación feliz.

¿De qué te da nostalgia?
-Lo mas difícil ha sido la familia, a pesar de que ya debo estar acostumbrado, me da duro despedirme porque ahora, por ejemplo, ya tengo cuatro meses con ellos y separarnos es lo más difícil, incluso siempre se me salen lágrimas, eso no lo sabe nadie, eso me pasa solo el día que me voy, cuando me despido de mis papas, sobrinos y hermanas, a pesar de que sé que los voy a volver a ver y siempre me visitan.

¿Y qué pasa cuando llegas a Estados Unidos?
-Es un mundo diferente, tengo que tener mi mente en el béisbol, no me da tiempo de hacer otra cosa, de hablar con amigos, ni tener otro tipo de actividades, solo tengo que prepararme para las rutinas diarias.

¿Es dura la vida de un beisbolista?
-No, uno se acostumbra y esto es lo que elegí, lo que me gusta, así que lo que hay es que enfocarse en lo que quieres hacer y lograr.

¿Se hacen amigos en Grandes Ligas?
-El equipo viene siendo como una familia, así haya nuevos tratamos de relacionarnos porque pasamos casi un año compartiendo. Claro que con los latinos somos más unidos.

¿Hay envidias?
-Eso se ve poco, cada cual quiere hacer su trabajo para el bien del equipo, la vi pero cuando estaba subiendo en las menores. Pero eso lo deja uno a un lado porque hay es que concentrarse en su trabajo para subir (a Grandes Ligas).

¿Has hecho muchos sacrificios para llegar donde estás, por ejemplo las fiestas, rumbas?
-Cuando quieres triunfar hay sacrificios que tienes que hacer, sacrifiqué mi juventud, a los 18, 20, no salía, no me veían mucho en la calle porque lo que quería era estar donde estoy, y ahora que tengo mi vida hecha, ya no me dan ganas de hacerlo, si lo hago es poco tiempo.

¿Tu día más feliz?
-Cuando subí a Grandes Ligas. Estaba en ligas menores y me fui al campo al mediodía, de pronto me llamaron a la oficina del entrenador y él me hizo una broma porque quería sorprenderme. Me dijo que estaba haciendo algunas cosas mal, que me iba a multar, yo sabía que no estaba haciendo nada malo, y le dije eso, entonces fue cuando me dijo que me iban a llevar a Grandes Ligas, entonces llamé a mi mamá, que en ese momento estaba en un entierro, no sabía que estábamos de duelo de un familiar, no me habían dicho porque cuando estoy en Estados Unidos poco me dicen cosas malas para que no me desconcentre, ni me afecte. Así que no pudieron ir porque al día siguiente ya tenía que lanzar.

¿Qué sientes cuando sales al campo y observas tanta gente pendiente de ti?
-Te sientes grande, cuando sales a calentar del camerino al terreno y escuchas esas personas gritándote, dándote ánimo, eso te hace sentir grande, incluso no creo que soy yo el que está viviendo eso, pero al momento del juego todo se vuelve borroso, ya uno entra a lo que yo llamo un túnel, alrededor ya no tengo a nadie sino al catcher y yo. La misma adrenalina del juego me lleva a ver todo lo de mi alrededor borroso. Nada me distrae.

¿Qué pasa cuando pierdes un juego?
-Al principio me afecta porque a nadie le gusta perder, pero trato de que no afecte la parte personal, sé que hay días que no me va a ir bien, y hay días que sí, siempre trato de controlar la emoción, y no llevar eso a mi casa, incluso mi mamá piensa que me afectan los juegos que pierdo, y no me llama, entonces yo la llamo y le digo que no ha pasado nada, que lo normal es perder y ganar. Así que yo le enseño eso a ellos.

¿Cómo es el ambiente en el equipo?
-El ambiente es de familia, de amigos, siempre estamos apoyándonos, haciendo chanzas, que si la música, como vestimos.

¿Y han escuchado música nuestra?
-Cuando voy a lanzar hago que pongan las canciones de aquí, que se escuchen en todo el estadio. La última que sonó fue ‘la Cantúa’, en Atlanta, incluso Joselin (su novia), la montó en instagram, y los cantantes se pusieron contentos. Yo quise que la  pusieran para tener el ambiente de mi ciudad en el estadio.

¿Cómo te sientes cuando le lanzas a las estrellas del béisbol?
-El primer año me sentía un poco intimidado por esos jugadores que cuando niño los vienes siguiendo, que tienen muchos años en Grandes Ligas. Me sentía menos que ellos, pero vi que eso no me favorecía en nada porque intimidarte en un juego ya es perder la competencia, así que aprendí y cambié mi mente, que si yo estaba ahí era por una razón, que yo era como uno de ellos y era grande y ya los veo normal.

¿Algunos de los jugadores te ha hablado sobre tu desempeño?
-Me han mandado mensajes con conocidos. Robinson Canó me envió un mensaje con Fred Aycardi. Me mandó consejos, me mandó a decir que él como bateador me veía esto y que lo debía cambiar y gracias a eso mejoré. La siguiente vez que tuve que enfrentarme con él ya fue diferente, ya él se dio cuenta de que ya era un pitcher más veterano, ya no me veía como un niño.

¿Y has tenido problemas con alguno de los jugadores?
-Fue en un entrenamiento con Miguel Cabrera. Tuve un problema con él ese día porque la bola se me sobó y casi le doy y a él no le gusta que le tiren cerca de él, pero eso puede pasar en un juego. Él se puso bravo y yo terminé ponchándolo.
¿Agüeros cuando sales al campo?
-Al principio siempre  trataba de ponerme los mismos zapatos, el mismo guante, el calzoncillo,  fui cambiando porque esos son agüeros, Joselin dice que me cambia el genio el día que lanzo porque cuando me levanto ya no quiero hablar, ese día es diferente, solo quiero comer e irme para el estadio. Si me maman gallo, ni me río, no es que yo quiera, pero es algo automático, mi mente está en el juego y me da nervios en cada juego, si no me dieran nervios, no fuera apasionante para mí.
¿Tus mejores partidos?
-El año pasado tuve dos que los hice completos y no me hicieron carreras, y el antepasado, cuando estaba tirando un juego sin hits, pero en el octavo me lo quitaron, esperamos que este año lo pueda lograr.

¿Has enfrentado a colombianos?
-Sí, a Donovan Solano y a Dilson Herrera.  Con el fue un momento difícil porque somos amigos, incluso hablamos antes de salir al campo, pero cuando estábamos en el juego yo le dije ‘no te preocupes, tú haces tu trabajo y yo el mío, si la puedes sacar sácala, yo no me la voy a dejar sacar’, él después  me dice que fue difícil porque yo en ese momento estaba en problemas, tenía a un hombre en base y un solo out, y él no quería dañarme el juego, y yo le dije que lo menos que estaba pensando era en eso, yo quería hacerte out y lo hice .

¿Un jugador que te ha costado trabajo sacarle outs?
- Al short de los Filis, fue el primer equipo al que le lancé.  Cada vez que le iba a lanzar pareciera que él supiera lo que le iba a tirar, él es un veterano, tiene 11 o 12 años en Grandes Ligas. Hasta el año que pasó sentía eso, pero ya lo trabajo diferente, ya le puedo hacer out.

¿Ya te reconocen en Atlanta, tienes fanáticos allá?
-Sí, tengo más fans allá que aquí. También hay fanáticas, pero lo se manejar, eso hace parte de mi profesión, atender, dar autógrafos, eso es algo que lo hago de manera profesional.

¿A quién le agradeces hoy?
-A Dios primero, es una bendición que me haya dado este don que he sabido aprovechar, y a mi familia entera, que siempre me ha estado apoyando incluso en las peores condiciones en que estábamos, ellos siempre buscaron la manera de que yo viajara cuando niño en la Selección Bolívar, aunque no tuviéramos para comer, que no me sintiera menos que los otros niños. Incluso ahora grande siento ese apoyo, antes de salir a cada juego tengo que llamarlos y recibir la bendición de cada uno, desde el más grande hasta la más chiquita, por eso llamo quince minutos antes de los juegos, eso para mí es una motivación grande.

¿Estás enamorado?
- (risas)... llegaste donde era... Sí estoy enamorado. De Joselin primero me llamó la atención su físico, y después de salir varias veces, de descubrir su personalidad, empecé a pensar que era una mujer que valía la pena, que era la que quería para mi vida. Ya tuvimos la experiencia de estar juntos una temporada, todo su apoyo me sirvió en los momentos difíciles, así como mi familia.

¿Qué esperar para este 2015?
-Espero que sea mejor que 2014, aunque 2014 fue muy bueno. Y en lo sentimental tenemos muchos proyectos, no tenemos afán, lo que estamos viviendo nos está haciendo feliz y eso es lo que nos importa ahora mismo.

¿Un sueño?
-El año pasado quería ser un jugador estrella, y lo logré, quería ser el primer pitcher del equipo, el que sueltan el primer día, y lo logré, ahora quiero ganar el premio al mejor lanzador del año.