Facetas

La música, el código único

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JOHANA CORRALES
05 MAY 2013 - 12:01 AM

Una psicóloga, un psicólogo clínico, un ejecutivo y abogado, un ingeniero de sistemas, un diseñador gráfico y empresario, y un músico se juntaron para hacer lo único que tienen en común: música.
Código complicado, no había otro nombre para ellos. Intentaron varios nombres: primero, Nova Music Club; luego, Club de la Nova; pero ninguno resultó.
Luego de una sesión fotográfica, se dieron cuenta de que el nombre era ridículo y que no reflejaba lo que eran ellos como grupo.
La edad era otro factor que los hacía diferentes. El rango de edades estaba entre los 19 y los 50 años. Por esta y por otras razones que fueron apareciendo en el camino, surgió, luego de una lluvia de ideas, Código complicado.
“Pudimos descifrar cómo personas de edades tan diferentes, profesiones súper distintas y personalidades tan alejadas una de las otras manejábamos el mismo código musical”, expresa Andrea Arango, de 19 años.
Rock fusión. Así definen su estilo musical, en el que cada uno, desde su experiencia, sus gustos musicales y su personalidad le pone un toque especial a sus creaciones.
Andrea Arango, Gustavo Martínez y Jaime Dávila Pestana son los vocalistas de la banda; Rafael González Taborda, el baterista; Rembert Feeling Maldonado, el guitarrista y Carlos Andrés Klever, el bajista.
Jaime, Gustavo y Rafael son los fundadores. Los dos primeros se conocieron en el gimnasio.
Gustavo tiene la costumbre de cantar canciones mientras hace otras actividades. Jaime lo escuchó. “Le pregunté si cantaba. Me dijo que sí y lo invité ese mismo día a un karaoke en mi casa”, cuenta Jaime, el abogado y ejecutivo.
Se hicieron grandes amigos. Posteriormente con Rafael, a quien conocieron por medio de una amiga en común, decidieron crear la banda. Los demás integrantes fueron llegando en el momento oportuno.
“En septiembre del año pasado aparecieron Klever, Remberto y Andrea, que llegaron caídos del cielo, y ahí si comenzó Código complicado en su vida musical”, dice Gustavo, el psicólogo clínico.
Reunirse para ensayar es un verdadero problema. Todos son profesionales y sus múltiples compromisos no les permiten ponerse de acuerdo casi nunca.
Aun así, siempre sacan tiempo dos veces a la semana para ensayar. Dicen que muchas veces llegan con el estrés del día, pero la música hace las veces de aliciente para relajarse.
La noche se convierte en cómplice para sus composiciones. Casi todas sus canciones surgen a esa hora y de forma espontánea.
Parece que todos ansiaran ese momento en el que cada uno se transforma en lo que desearían ser el resto del día, músicos.
Cada uno, desde el campo en el que le toca laborar, ha logrado incluir muchas de las cosas que ha visto en su carrera hacia la música.
Al que más le ocurre eso es a Gustavo, el vocalista. Son muchos los casos que atiende como psicólogo e inconscientemente de ahí parten la mayoría de sus letras. A ese hecho lo denomina “pura psicoterapia cotidiana”.
“Los temas de mis canciones hablan de cuando amas tanto y, por una cosa mínima, terminas odiando a esa persona; o cuando sencillamente no te dan ganas de hacer nada y estás triste; o no me atrevo a decirle nada a la mujer que amo. Estoy gritándole a alguien: sabrás ganar, o es el momento para hacer nuevos tiempos. Creo que mi carrera me ha dado la oportunidad de cantarle al amor en diferentes facetas”, expresa.
De este modo fueron llegando canciones como Ironía, Sabrás ganar, Nuevos tiempos y La misma historia.
Esta última es de las favoritas para la banda. Sin embargo, para Gustavo, su compositor, resulta tedioso cada vez que la tiene que interpretar.
Fue su primera canción como solista. Pasó de ser un tropipop a un rock y todavía le siguen haciendo arreglos.
Llegó un momento en que se hastió de la canción. Pero no tiene forma de dejar de interpretarla. Por un lado, al grupo le encanta; por el otro, al público lo engancha fácilmente.
“Con La misma historia pasa que llega en el momento en que digo: ‘ya basta de esa canción’. Hace días fue un productor y dijo: ‘Oye, qué canción tan bacana. No tengo más nada que escuchar’. Así que no tengo equipo para no cantarla. Lo que pasa es que la he cantado tanto que me llega a saturar, a pesar que sea mi letra”, explica.
Nuevos tiempos es otra de las canciones más pegajosas. La compuso Jaime Dávila Pestana,  quien, después de usar sus mejores camisas para aburridas reuniones en el día, termina las noches interpretando rock.
El proceso de creación de esa canción fue para ellos muy interesante. Jaime y Gustavo tomaban clases de técnica vocal con una argentina. Mientras ella intentaba dar un blues, Jaime buscaba una balada y Gustavo tenía en mente un tropipop.
Al final salió una melodía muy particular con ritmos multiculturales que fascinan a quien la escucha.
Quieren diferenciarse de las demás bandas de la ciudad. Por esto se arriesgaron para los covers y ahora, con la ayuda de un productor interesado, trabajan fuertemente en su producción musical, la cual se titulará Código complicado.
“Si queremos ser originales, tenemos que eliminar el desgaste del concepto. Para eso, necesitamos nuestra producción, el trabajo que estamos haciendo, la concentración para tener un concepto sólido y además contundente cuando tenga su salida”, explica Gustavo.
Aun en su diversidad, hay algo más allá, aparte de la música, que tienen en común: todos, sin excepción, poseen un carácter muy fuerte.
En la hora que duró esta entrevista, todos tenían un punto de vista muy sólido en cuanto a ciertas ideas. Todos hablaban al tiempo y retroalimentaban la idea de su compañero. Mas en el ensayo cada cual ocupa su lugar. Ninguno se interrumpe y tienen la habilidad de compenetrarse tan bien que parecen una verdadera familia junta tocando rock.
“Lo bonito de la banda es que somos tantas personalidades, pero aún así nos une ese amor por la música. Al momento de unirnos hemos creado algo bueno, que es Código complicado”, dice Andrea.
“Creo que es el ejemplo de cómo se pueden superar diferencias unidos a través de algo que te guste mucho. Eso nos ha ayudado mucho a entendernos y a entender a la gente”, agrega Jaime.

Todos son profesionales. Sus múltiples compromisos los hace ensayar sólo en las noches. Kailline Giraldo/El Universal/

De pie: Jaime Dávila Pestana, Andrea Arango y Gustavo Martínez; sentados: Carlos Andrés Klever, el bajista; y, Rembert Feeling Maldonado, el guitarrista.

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