Facetas


Mariana: Acuarelas como espejos del alma

Mariana Yépez es una venezolana que estudia Economía en la Universidad de Cartagena. Con 21 años, es una emprendedora del arte, y se ayuda a pagar la carrera.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

10 de enero de 2021 12:00 AM

Desde mi puesto en el bus cada día los veo, ellos allí con el mejor aspecto posible, con una sonrisa y ganas enormes de salir adelante. Salen a la calle, pasan por infinidad de experiencias que jamás comprenderemos a la perfección quienes no estamos en su lugar. Salen por su gente, por sus hijos, por sus sueños que se ven frustrados cada vez más. Salen a la calle cada día aunque el panorama del hoy sea peor que el de ayer”.

Ese texto lo escribió Mariana Yépez, y se le entrecorta la voz. Aunque es muy joven (tiene 21 años) esta estudiante de Economía de la Universidad de Cartagena goza de sabiduría y peculiar sensibilidad; se considera afortunada de poder estudiar en Colombia, de poder tomar ese bus para ir a un claustro desde donde podrá cumplir su sueño de volverse profesional. Y esa sensibilidad que tiene le hace ver el mundo con ojos de artista, por eso pinta... para refugiarse de su dolor de patria pero también para vislumbrar un mañana lleno de esperanza, donde el sol brille para todos sus coterráneos.

La tarjeta que tengo en las manos muestra un atardecer dorado, con siluetas de gaviotas surcando el cielo. Los árboles a contraluz son, por supuesto, oscuros, ¿quién quiere saber qué hay en el suelo, si uno se pierde en ese hermoso cielo? Es una acuarela en papel, melancólica pero bella a la vez, una mezcla de color que me deja dubitativa... Esta tarjeta y muchas de sus obras en lienzo se pueden ver en su página @MariArteOficial, su emprendimiento.

“Hace alrededor de 6 años comencé a pintar pero mi interés de mostrar y vender surgió hace unos 3 años. Subo a las redes mi trabajo porque me gusta hacerlo, pero sé que para muchos el arte es algo secundario, no es lo primero que la gente quiere comprar y estoy comenzando. Por eso no tengo mucha clientela”, ríe.

Pero una foto donde posa con el uniforme del colegio, mostrado su premio a Mejor pintura ambiental, tiene gran valor para ella; es la representación física de que su talento es apreciado. Camina de la mano de Dios; es cristiana. Llegó a Cartagena con sus padres José Yépez y Angelina de Yépez; y sus hermanos, Marianny y José David, hace más de 7 años. Terminó su bachillerato y fue en sus tiempos libres que nació su inquietud por los pinceles. El arte desde un principio le parecía algo majestuoso, algo demasiado hermoso, pero inalcanzable, “como que no era para mí”, admite la joven, del Estado Yaracuy, Venezuela.

En el 2014, Mariana tomó los pinceles viejos que tenía en sus cajones y algunas maderas, allí empezó su camino en medio de los trazos y colores. “Al principio debo reconocer que no me quedaban bien las pinturas, pero continué practicando. Cuando terminé el bachillerato tenía que tomar la decisión de qué estudiar. El arte me gustaba mucho pero tenía claro que alcanzar una estabilidad económica a través de ese oficio sería un camino muy largo, más difícil. Sabemos que para alguien como yo, tener posición y que los cuadros se vendan es difícil, no siendo una persona reconocida”.

La caligrafía es tan importante como sus piezas gráficas. ¿en qué momento al mundo se le olvidó el valor que tiene plasmar las palabras en papel?

“La virtualidad nos ha quitado estas cosas... La mayoría prefiere enviar un WhatsApp, un mensaje. Para mí es hermoso leer del puño y letra de alguien, se siente más, se cree más. Y hay tantos motivos para escribir (cumpleaños, agradecimientos, felicitaciones, declaraciones de amor, incluso para compartir pensamientos, poemas)... Y las tarjetas son un buena opción para hacerlo, en este caso, una pintura siempre será un excelente regalo”, dice convencida. Hace acrílicos y acuarelas, pinta cuadros sobre madera, lienzos y “en realidad sobre cualquier superficie, sobre el papel y cartón paja hago tarjetas y recuerdos pequeños. También hago retratos en carboncillo”.

Aunque le gustaría, Mariana no tiene un espacio para pintar, dado a que la casa donde vive es muy pequeña pero la inspiración llega en todos lados “así que pinto afuera o en mi cuarto hasta cuando la luz del sol me permite. Del resto lo hago en el comedor de la casa. Sueño con tener un estudio para tener todas mis cosas y no tener que moverme con todos los implementos cada vez”.

Tutora de arte

Empezó su canal en YouTube MariArte hace 9 meses, para seguir dando clases de arte en pandemia y tener un descuento en su carrera. “Como soy venezolana, a los extranjeros se nos cobra en la Universidad un precio alto para estudiar, más de 3 millones en mi caso. En tercer semestre se me dio la oportunidad de presentar un proyecto en Bienestar Universitario, para ser profesora o tutora de pintura. De esa manera tengo un descuento del 100%. Así que doy clases de pintura a distintos estudiantes de cualquier carrera, me tocó por medio de la pandemia tener que hacer el canal de YouTube para poder seguir con estas clases”.

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En la parte de atrás de la tarjeta está la noche, llena de puntitos brillantes que titilan en un fondo de azules y morados. En el suelo no hay árboles, ahora son rocas... y aún así, agradezco esa sensación, es como si yo estuviera allí, en ese solitario paisaje. Y me gusta.