Adriana Daza Uhía: la colombiana que fundó la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres

01 de septiembre de 2019 12:00 AM

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No todos los niños tenían el privilegio de ver y escuchar a un rey en el patio de su casa, pero a lo mejor a aquella niña ni siquiera le importaba tanto tener a uno. Quizá ella ni sabía que Alejo Durán era el primer rey de la Leyenda Vallenata, que era acordeonista, compositor, intérprete y un referente obligado para todo el que se atreviera a amar al vallenato, y que lo sería por los siglos de los siglos... Lo que la pequeña sí entendía es que ese señor tenía un don: el de tocar el acordeón e hipnotizarla. Apenas sonaba algún son o alguna puya, ella quedaba absorta y de tanto analizar cada nota, comenzó a entender su destino: la música.

No todos los músicos pueden presentarse como “la fundadora de la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres”. Adriana Daza Uhía sí. Ella la hija del Augusto Daza que invitaba a su compadre Alejo Durán a Barranquilla en su cumpleaños o cualquier tarde. Es la niña del primer párrafo. Adriana es la músico que ahora lucha del otro lado del Atlántico para que Europa y el mundo tengan el privilegio de escuchar clásicos del vallenato como ‘El cantor de Fonseca’ tocados por una filarmónica. Y que se les erice la piel. Y que se les acelere el corazón.

El sueño de la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres comenzó a gestarse hace mucho, cuando ni siquiera la misma Adriana lo sospechaba. En aquellos días en los que Alejo iba a visitar a su compadre Augusto -incluso le compuso una canción que no se podía llamar de otra manera sino ‘Augusto Daza’-, Adriana vivía una niñez fantástica en Barranquilla, “la mejor de todas, gracias a mis padres”, dice. Le gustaba la música pero también los deportes, así que asistía a clases de música, patinaje, basquetbol, danza y aeróbicos, y además era experta en el arte de sentarse en la puerta a ver pasar a todo el mundo y “esperar al del carrito de las paletas” -recuerda y ríe-.

Todavía era esa niña inquieta cuando su mamá compró un piano para ella y sus tres hermanos. Y comenzaron clases particulares de piano, obviamente, pero también de guitarra y acordeón. “Después del colegio venía nuestro profesor a la casa y mis hermanos y yo recibíamos una hora cada uno. Más adelante me inscribieron en una academia de música ahí, en Barranquilla, donde iba solo a clases de piano. Era muy juiciosa, regresaba a la casa y me gustaba practicar antes de dormir”, dice. Entonces no fue muy difícil decidir a qué quería dedicarse el resto de sus días. Terminó el bachillerato y se fue para Medellín a estudiar Música, incluso se convirtió en profesora de piano.

“En Medellín estaba feliz, me encantaba la ciudad (todavía me encanta), pero sabía que tenía que dar otro paso y ese era irme al exterior a seguir estudiando. Lo decidí y viajé a Zaragoza, España, a buscar nuevas oportunidades tanto de estudio como de trabajo, pero las cosas no fueron fáciles”. El proceso para homologar su título universitario iba para largo, así que Adriana comenzó a trabajar en lo que encontrara, por ejemplo, en la cafetería de un hotel... ¡Y ni siquiera sabía servir un café!

Sin un título homologado, porque nunca consiguió hacerlo, se fue para Inglaterra para crecer más: comenzó su segunda carrera en Manchester: Producción Musical e Ingeniería de Sonido.

“Al terminar los tres años de carrera, decidí irme a Londres, en donde vivo hace ocho años. Tuve la gran oportunidad de trabajar en los BBC Studios and Post Production por dos años”, cuenta. También estudió Cine y Dirección Orquestal y ahí fue consciente de su sueño: crear la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres o London Latin American Philharmonic. Al principio, solo se atrevió a contarles a tres amigos sobre este sueño que sabía más a locura, pero al ver las reacciones de ellos, tan positivos y felices, se animó a trabajar para hacerlo realidad. “No tenía ni idea del proceso, una opción era comenzar con un ensamble pequeño, pero no, yo pensaba en grande y quería una filarmónica”. Adriana sabía que una meta tan grande no se daría de la noche a la mañana, así que fue paciente y perseveró. “He trabajado muchas horas para ahorrar dinero y pagar horas de estudio, arreglos, músicos, ingenieros, etc. Ahora, viendo estos resultados, y la alegría que los videos con estas versiones de nuestra música han traído a muchas personas, me siento y pienso: ¡Todo el esfuerzo y sacrificio han valido la pena! ¡Ahora la motivación es mucho más grande!”.

Y sí, ahora la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres mezcla sonidos cinematográficos con nuestra música colombiana. “Los videos promocionales (publicados en redes sociales) están conformados por 55 músicos de todas las nacionalidades. No fue una tarea fácil organizar a tantos músicos. Gracias a Dios aceptaron la invitación con mucha alegría. Muchos de ellos nunca habían escuchado la música de nuestro país, así que fue una linda experiencia”, me dice y la imagino emocionada del otro lado del planeta. “Quiero honrar a mi país y su cultura y que nuestra música sea escuchada en cada rincón del mundo”, un sueño colosal que ya comenzó a convertirse en realidad.

No todos los niños tenían el privilegio de ver y escuchar a un rey en el patio de su casa, pero a lo mejor a aquella niña ni siquiera le importaba tanto tener a uno. Quizá ella ni sabía que Alejo Durán era el primer rey de la Leyenda Vallenata, que era acordeonista, compositor, intérprete y un referente obligado para todo el que se atreviera a amar al vallenato, y que lo sería por los siglos de los siglos... Lo que la pequeña sí entendía es que ese señor tenía un don: el de tocar el acordeón e hipnotizarla. Apenas sonaba algún son o alguna puya, ella quedaba absorta y de tanto analizar cada nota, comenzó a entender su destino: la música.

No todos los músicos pueden presentarse como “la fundadora de la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres”. Adriana Daza Uhía sí. Ella la hija del Augusto Daza que invitaba a su compadre Alejo Durán a Barranquilla en su cumpleaños o cualquier tarde. Es la niña del primer párrafo. Adriana es la músico que ahora lucha del otro lado del Atlántico para que Europa y el mundo tengan el privilegio de escuchar clásicos del vallenato como ‘El cantor de Fonseca’ tocados por una filarmónica. Y que se les erice la piel. Y que se les acelere el corazón.

El sueño de la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres comenzó a gestarse hace mucho, cuando ni siquiera la misma Adriana lo sospechaba. En aquellos días en los que Alejo iba a visitar a su compadre Augusto -incluso le compuso una canción que no se podía llamar de otra manera sino ‘Augusto Daza’-, Adriana vivía una niñez fantástica en Barranquilla, “la mejor de todas, gracias a mis padres”, dice. Le gustaba la música pero también los deportes, así que asistía a clases de música, patinaje, basquetbol, danza y aeróbicos, y además era experta en el arte de sentarse en la puerta a ver pasar a todo el mundo y “esperar al del carrito de las paletas” -recuerda y ríe-.

Todavía era esa niña inquieta cuando su mamá compró un piano para ella y sus tres hermanos. Y comenzaron clases particulares de piano, obviamente, pero también de guitarra y acordeón. “Después del colegio venía nuestro profesor a la casa y mis hermanos y yo recibíamos una hora cada uno. Más adelante me inscribieron en una academia de música ahí, en Barranquilla, donde iba solo a clases de piano. Era muy juiciosa, regresaba a la casa y me gustaba practicar antes de dormir”, dice. Entonces no fue muy difícil decidir a qué quería dedicarse el resto de sus días. Terminó el bachillerato y se fue para Medellín a estudiar Música, incluso se convirtió en profesora de piano.

“En Medellín estaba feliz, me encantaba la ciudad (todavía me encanta), pero sabía que tenía que dar otro paso y ese era irme al exterior a seguir estudiando. Lo decidí y viajé a Zaragoza, España, a buscar nuevas oportunidades tanto de estudio como de trabajo, pero las cosas no fueron fáciles”. El proceso para homologar su título universitario iba para largo, así que Adriana comenzó a trabajar en lo que encontrara, por ejemplo, en la cafetería de un hotel... ¡Y ni siquiera sabía servir un café!

Sin un título homologado, porque nunca consiguió hacerlo, se fue para Inglaterra para crecer más: comenzó su segunda carrera en Manchester: Producción Musical e Ingeniería de Sonido.

“Al terminar los tres años de carrera, decidí irme a Londres, en donde vivo hace ocho años. Tuve la gran oportunidad de trabajar en los BBC Studios and Post Production por dos años”, cuenta. También estudió Cine y Dirección Orquestal y ahí fue consciente de su sueño: crear la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres o London Latin American Philharmonic. Al principio, solo se atrevió a contarles a tres amigos sobre este sueño que sabía más a locura, pero al ver las reacciones de ellos, tan positivos y felices, se animó a trabajar para hacerlo realidad. “No tenía ni idea del proceso, una opción era comenzar con un ensamble pequeño, pero no, yo pensaba en grande y quería una filarmónica”. Adriana sabía que una meta tan grande no se daría de la noche a la mañana, así que fue paciente y perseveró. “He trabajado muchas horas para ahorrar dinero y pagar horas de estudio, arreglos, músicos, ingenieros, etc. Ahora, viendo estos resultados, y la alegría que los videos con estas versiones de nuestra música han traído a muchas personas, me siento y pienso: ¡Todo el esfuerzo y sacrificio han valido la pena! ¡Ahora la motivación es mucho más grande!”.

Y sí, ahora la Orquesta Filarmónica Latinoamericana de Londres mezcla sonidos cinematográficos con nuestra música colombiana. “Los videos promocionales (publicados en redes sociales) están conformados por 55 músicos de todas las nacionalidades. No fue una tarea fácil organizar a tantos músicos. Gracias a Dios aceptaron la invitación con mucha alegría. Muchos de ellos nunca habían escuchado la música de nuestro país, así que fue una linda experiencia”, me dice y la imagino emocionada del otro lado del planeta. “Quiero honrar a mi país y su cultura y que nuestra música sea escuchada en cada rincón del mundo”, un sueño colosal que ya comenzó a convertirse en realidad.

Paso a paso
“Ahora estamos en proceso de más audiciones, escoger el repertorio y trabajar en los arreglos para iniciar los ensayos y poder seguir grabando. Muy pronto lanzaremos una cumbia, compuesta por Ubeimar Llanten (Yumbo, Valle), residente aquí en Londres también, titulada ‘La Arenosa’ y que se la dedica a Barranquilla”, explica Adriana. “La idea es escoger ritmos de cada región de Colombia y así mostrar al mundo nuestra riqueza musical. Se vienen bambucos, pasillos, pasajes, entre otros. Y, por supuesto, más adelante escoger temas del resto de Latinoamérica”.

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