Facetas


Adriana habla con los ángeles

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

22 de julio de 2018 12:00 AM

Un edificio en llamas sofoca a una pequeña niña que ha quedado atrapada. Parece que no hay manera de salir, pero justo entonces aparece un gatito.
La niña, sin pensar en el fuego empieza a perseguir al animal y sin darse cuenta en cuestión de segundos ya ha salido del edificio. Solo siguió a su ángel.

Adriana Gutiérrez Güete me cuenta esta historia sin asombro, porque ella sabe mejor que nadie que los ángeles se manifiestan para salvarnos la vida, para cuidarnos. Ha hablado con ellos desde niña.

Por qué caminas rápido Adriana?, Cuidado con eso, Adriana, ¿para dónde vas?”, le susurraban los ángeles al oído.

De pequeña, cuando empezaba a explorar su don, sus compañeros la llamaban bruja, extraterrestre. Era la niña loca, la niña rara del salón. Entonces eligió el silencio, y durante muchos años solo habló con su familia.

“Ya eso no me importa”, dice entre risas.

Adriana es comunicadora celestial y asesora espiritual. También es angelóloga, título que le otorgó Charles Virtue, un experto en ángeles que recorre el mundo enseñándoles a quienes tienen su mismo don, a recibir y comprender mensajes angelicales.

“Etimológicamente, la palabra ángeles significa mensajeros, pero ellos son mucho más que eso. Son muchísimo más. Ellos nos cuidan, nos aportan sabiduría, nos dan claridad, atraen los atributos de nuestro padre creador, las virtudes, el amor, la fe, la confianza., la voluntad, la chispa, el fuego”, menciona con voz muy dulce.
Los ángeles son la conexión entre los humanos y las virtudes que Dios les ha dado.  

Personas con problemas van a consulta a diario con Adriana para que los conecte con sus ángeles. Entonces, ellos les explican el por qué y el para qué de las circunstancias. “Y desde ese conocer comienzan a expandir su propia luz”, explica.

En entrevista con El Universal, la angelóloga ha resuelto algunos interrogantes acerca de estos seres bíblicos.

¿Existe el ángel de la guarda?
Claro que sí. Nosotros tenemos que vernos como un tesoro de Dios y como nosotros somos un tesoro, a cada tesoro le puso un ángel de la guarda para que lo cuide, lo proteja. Yo jamás he visto a un ser humano con un solo ángel. Tenemos muchos ángeles.

¿Existen ángeles malos?
Esa es una pregunta interesante. Cuando un ser ya no es de luz, deja de ser un ángel. Ya es otra cosa.

Digamos que los mismos ángeles me han dicho que la percepción del mal para nosotros los seres humanos es completamente errónea. Pero no me voy a meter con filosofía. Un ángel no puede ser malo, viene de la parte más amorosa de Dios. De lo más sutil y sagrado, entonces es incoherente decir que puede haber maldad en un ángel.

Todo lo que es opuesto a la luz, a Dios, eso es lo que tenemos que llenar de más amor, de más luz.

¿Cómo lucen los ángeles?
Ellos son luz propiamente. Yo los puedo ver como esferas de luz que vuelan en el espacio. Pero a veces se manifiestan como personas, como señoras, o seres con alas, dependiendo de la cultura. Hay niños en mi consulta que me dicen que ven los ángeles y que pueden conversar con los ángeles. Ellos los ven como niños con alas.

Por ejemplo una señora fue a  mi consulta y me dijo que en una situación muy terrible un taxista se apareció con su carro y se despidió y le dijo que se llamaba Gabriel. Y cuando ella le fue a agradecer al señor ya no estaba ni él ni el carro. Era el arcángel Gabriel.

En lo que tú necesites ellos se convierten.

¿Cuando una persona hace algo malo (comete un crimen) qué pasa entre nosotros y los ángeles?
Ellos se mantienen en un límite, porque ellos no se pueden involucrar con nuestro libre albedrío. El ángel se aleja y se produce una especie de bloqueo, pero él nunca se va a ir, no hay razones para irse jamás. Ellos no critican, no juzgan. Se mantienen neutrales.

Ángeles y arcángeles, ¿cuál es la diferencia?
El ángel es el alumno de los arcángeles. Los arcángeles por decirlo así son los más viejitos, los que tienen más experiencia y han vivido mucho más
Los arcángeles les enseñan sus atributos a los ángeles, por ejemplo un ángel, que quiere trabajar con Miguel, pues Miguel le enseña de su luz.
La palabra “arc” significa que ellos están más arriba que los ángeles. Son los profesores, jefes.

Los ángeles tienen luz, colores, y figuras geométricas...
Adriana explica que por ejemplo, el Arcángel Gabriel es blanco plateado; Miguel, azul índigo; Rafael, verde esmeralda; Samuel, desde el rosado hasta rojo fuego y el Arcángel Josiel, amarillo dorado.

“No es lo mismo si tú llamas a Josiel (amarillo, dorado) que te otorga claridad y entendimiento, a que llames a Gabriel que es blanco, y activa la comunicación”, explica.

¿Tu primera experiencia con un ángel?

De niña me hablaban mucho al oído. Cuando yo empecé  a escucharlos me asusté. Eran mis guías.
Resulta que al principio eran solo palabras. Pero con el tiempo fueron frases más largas, y por último me dictaron 7 libros. Es mucha información, además tengo una grabadora donde grabo todo lo que ellos me dicen para no olvidar. Me dicen muchas cosas.

¿Cómo reaccionó tu familia?
Mi familia todo el tiempo me apoyó. Ellos siempre han creído en mí y saben que no miento- ríe.
Ellos indagaban y estaba la curiosidad, “qué te dijeron, qué te dicen”. Ellos fueron los primeros que recibieron mensajes, conmigo como canal.

Salir del clóset espiritual
Hay mucha gente que me tilda, me señala, me dicen que estoy loca. Y eso está bien, cada uno está en su propio proceso y yo respeto a todos.
Todo ha sido un camino: confiar, tener fe. No engancharme en el odio de las demás personas, ni en la rabia, sino en respetar y soltar. Porque cuando respondes te vuelves igual a la persona que te está atacando y no es la idea.  Los ángeles me han enseñado a bajar las emociones, me han enseñado a no ser reactiva. Me han enseñado a respetar que tú puedes ser diferente y te puedo amar.

¿Cómo me conecto con mis ángeles?
Ellos me han enseñado que necesitamos una línea telefónica: 123, pero ¿de qué se trata?
El 1 es tu corazón.
El corazón significa intención, pues para llamar a los ángeles se tiene que tener una intención pura, amorosa, bondadosa.
El 2 es la fe.
Y la fe va hacia cómo estás hablando tú, qué palabras estás utilizando. Puede ser una oración, o estás haciendo un decreto. ¿Cómo los están llamando?
El  3 es una mente tranquila.
Si tu mente está pensando en que mañana tienes que pagar el cel, que tienes hambre, que te rasca la oreja, allí hay una interferencia.
Ese 123 tiene que estar conectado.

                                      (...)
Adriana tiene voz serena, y culmina cada frase con una sutil carcajada. Es de padre bogotano y madre costeña, así que se le salen algunas palabras ‘golpeás’.
Aún hay gente que la señala. A ella ya no le importa.
“Algunos de mis antiguos compañeros ahora me llaman para hablar con sus ángeles”, ríe. “Sin resentimientos yo les doy los mensajes que los ángeles tienen para ellos, así que todo está bien”.