Facetas


Ana, La contadora de historias en Cartagena

Ana cree que es importante que los niños y niñas aprendan a leer el mundo que los rodea y a disfrutar de sus propios sonidos.

Se llama Ana Victoria Rodríguez Romero, pero prefiere que la llamen La contadora de historias. Así la conocen todos.

Vive en el barrio El Recreo... “Soy artista de nacimiento, creo en el poder de la palabra y crecí escuchando cómo todas las personas que me rodeaban me llamaban así, ‘artista’. Entonces empecé a familiarizarme desde muy pequeña con el significado de esta palabra y a recopilar experiencias escénicas que me acercaban más al sentido creativo de aquel nombre con el que me reconocían”, dice entusiasmada.

Es una artista de la escena, de la palabra, de voz, de la poesía, de la música, de los textos que no están escritos, artista de lo popular, así se define.

Leer es volver a la infancia

“Los libros y la lectura han sido una constante en mi vida, desde mis primeros años, mi mamá nos compró una enciclopedia Salvat, el mundo de los niños y fue un regalo que aún conservo en mi memoria sensorial por el inolvidable aroma a libro nuevo. Pensar en la lectura es volver una y otra vez a mi propia infancia, es regresar a los instantes felices que los libros me brindaron. Amo leer cuentos e intentar narrarlos o recrearlos, como si de una escena se tratara, para que quienes escuchan lo reciban de una forma más divertida. Amo este ejercicio que se ha fortalecido en los últimos años, porque lo veo como una semillita que nunca deja de crecer”, expresa.

También gestora

Pero más allá de ser artista, La contadora de historias es gestora cultural, de esas que sí le meten el hombro a la enseñanza, a un mejor futuro para esa población objeto que escogen. Ella acompaña desde hace años a niños, niñas y jóvenes en actividades de lectura y escritura creativa.

“Y me he encontrado desde niños a los que no les interesa en absoluto este ejercicio, hasta niños y niñas talentosos que son capaces de describir los sentimientos más profundos en una sola palabra, son contrastes que motivan a continuar con la labor”, comenta.

“Cuando empiezo un taller, siempre le digo a los participantes: ‘Bienvenidos a esta experiencia, donde nosotros, los adultos, aprenderemos de ustedes, las nuevas generaciones’, porque creo que los más jóvenes tienen un mundo por contar, ellos perciben el mundo de una forma menos minada, más real. Los adultos casi siempre andamos en horario de oficina y nos perdemos cosas reales que el mundo nos ofrece. Creo que ellos son los elegidos para documentar la vida, para armar las cápsulas de tiempo que se consultaran en el futuro”, añade.

La contadora de historias tiene mucho que decir y por eso desde El Universal mostramos esa faceta de Ana, una que todos deberíamos cultivar, indudablemente.

¿Por qué crees que es importante que los niños y jóvenes cultiven el hábito de escribir y de leer?

- Creo firmemente en que la lectura y la escritura son un complemento perfecto. Creo firmemente en que los niños y niñas que leen y escriben son más felices y tienen altas probabilidades de desarrollarse intelectualmente y alcanzar un alto nivel de bienestar mental y físico, los niños y niñas que leen son capaces de desarrollar un criterio propio y de hacer intervenciones frente a las situaciones que se presenten en la cotidianidad. La lectura no solo se debe reservar para la noche antes de dormir y es importante que los niños y niñas aprendan a leer el mundo que los rodea y a disfrutar de sus propios sonidos, algo así como bandas sonoras de sus lecturas y escrituras.

Cuéntanos sobre tu experiencia en radio hasta Argentina...

- Esta experiencia nace en medio de la pandemia 2020, un amigo le habló de mí a una amiga en Argentina, quien después me invitó a hacer parte de su programa, de la parrilla de invitados. Me explica que es una emisora cultural donde se exalta la música de todo el mundo. Ellos son un colectivo de musicología llamado Radio Grecca y han ido acercándose a la champeta, el porro, el vallenato y la música de bandas gracias a las intervenciones que hago dos veces al mes.

Ha sido una experiencia enriquecedora, porque la radio también me atrae mucho profesionalmente, creo que es un medio de comunicación poderosísimo y que nos permite compartir contenidos para enriquecer las dinámicas culturales. Cabe anotar que Radio Grecca es por ahora una plataforma virtual dirigida por Lina Picconi.

SOBRE ANA:

Nacida en Cartagena, pero con fuertes raíces montemarianas. Profesional en Artes Escénicas de UNIBAC y diplomada en Teatro Terapéutico en la Universidad del Bosque de Bogotá y Administración Cultural con Icultur. “Mi vida desde muy pequeña ha estado influenciada por la literatura, soy hija de docentes y eso marcó un plus en mi desarrollo lector y escritura creativa. Desde muy joven, empecé a creer en mis habilidades creativas para el teatro, la música, la poesía y fue así como se fue abriendo el camino cultural en Cartagena, hice parte de grupos de teatro importantes en la ciudad, estuve en giras nacionales, me preparé con los mejores maestros de teatro de Cartagena y en esa dinámica también estuvieron presentes la música y el lenguaje poético intrínseco en cada acción, en cada personaje, en casa escena.

“Un cambio de ciudad me desconectó de la agenda cultural cartagenera y fue hasta el 2016 cuando volví a la ciudad que me reencontré con los escenarios caribeños que palpitaban dentro y fuera del Centro Histórico, por ejemplo, la sala de teatro Reculá del Ovejo, el centro cultural las palmeras y otros centros culturales ubicados estratégicamente en las tres localidades. Voluntariamente inicié una labor artística con niños, niñas y jóvenes de sectores vulnerables de la ciudad con quienes nos reunimos a hablar del teatro, la creación de personajes, juegos escénicos, dramaturgia, oralidad, etc. Poniéndole nombre técnico a lo que los niños y niñas saben hacer todo el tiempo. Una experiencia maravillosa y enriquecedora para un artista que está buscando crear y crecer en un arte que es la vida misma. Estos encuentros con niños y jóvenes fueron creciendo y fortaleciéndose con mucha lectura, ya el panorama estaba más amplio y llegó a los escenarios de las bibliotecas con mi nombre artístico: La contadora de historias. Con este nombre empecé a darme a conocer entre artistas de todos los géneros en la ciudad y a crear junto a otros compañeros ‘La caravana cultural de La contadora de historias’. Con este proyecto, llevamos a muchos escenarios teatro, poesía, música, pintura e investigación, en consecuencia con lo que estaba pasando en la ciudad con respecto a nuestra identidad como cartageneros, lo que nos representa, y usando el lenguaje del arte para presentarlo a las nuevas generaciones, su majestad, ¡la champeta!”.

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