Andrés Dauly llegó de Holanda para buscar a su mamá en Cartagena

11 de noviembre de 2018 12:34 AM

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Querida mamá... ¿Me recuerdas? Pienso mucho en ti. Querría hablarte y escuchar tus historias. Quiero pasar el tiempo contigo y solo estar a tu lado. Me gustaría pasar el fin de semana con nuestra familia en un parque, haciendo las cosas que hace una familia. Querría presentarte a mi familia en Holanda. ¿Quieres ser parte de mi vida?

¿Sabes?, mamá, te extraño mucho, para ser honesto y a menudo no sé qué pensar. Cuando me miro en el espejo, me pregunto muchas cosas. Veo que falta algo y eso no está bien. A veces me siento extraño e incompleto, triste y solo. Pero sé que tu dolor es mucho peor.

Pienso mucho en ti y te quiero muchísimo. Nunca perdería la esperanza de encontrarte. Siempre te amaré y te seguiré buscando hasta que ya no sea posible”.

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¿Conoce usted a alguna mujer, quizá cartagenera, que haya perdido o dado a su hijo en adopción? Bien podría ser esa la madre que tanto busca Andrés Dauly. Él, incansable, emprendió hace 12 años un periplo por varias ciudades de Colombia, esperando encontrar por fin ese abrazo. Porque, como dice, en cierta forma se siente incompleto, y quiere algún día conocer toda la historia de su vida, completar aquellas piezas faltantes, responder a todos los por qué, esas preguntas que se hace cada día.

Principalmente responder a ese: ¿Mamá, por qué me abandonaste? Mientras tanto, él va por ahí, recolectando pistas.

Primera pista: Andrés Dauly tiene 43 años. Cuando estaba pequeño su mamá biológica llegó de Cartagena a Medellín con él, y lo dejó al cuidado de Aurora Carmona, en el barrio Santa Cruz, de la capital de Antioquia. Sucedió entre 1976 y 1977.

Segunda pista: Rocío, posiblemente así se llama la mamá biológica de Dauly, nunca regresó. Pasó un año y la familia antioqueña, que lo acogió en Medellín, pidió ayuda económica al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Esa entidad se hizo cargo de su custodia.

Tercera pista: fue un juez colombiano quien lo bautizó con el nombre de Andrés, antes de eso solo sabía que se llamaba Dauly, no conoce su verdadero apellido. Entonces, pasó a llamarse Andrés Dauly. En 1981, fue adoptado por una familia holandesa, que lo llevó a vivir a Europa a los seis años. Allá su nombre cambió a Warno Andrés Dauly. Él prefiere obviar el Warno, pues no le gusta mucho. “Ellos siempre han sido muy sinceros conmigo”, responde sobre su familia adoptiva de Holanda y mantiene comunicación con su familia paisa, que no lo olvida.

No tiene muchos más datos para hallar a su verdadera familia o para que su verdadera familia lo encuentre a través de esta publicación o de otras que ha hecho a través de redes sociales y medios de comunicación. “Solo tengo los papeles de mi adopción. Solo sé lo que he leído en los documentos, que, según dicen, mi madre es de Cartagena, pero no tengo certeza de ello”, dice.

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Es posible que Dauly sea de Cartagena, al igual que su madre. Es posible que no. Él, en 2006, por primera vez después de su adopción pisó suelo colombiano, buscando respuestas que hasta el sol de hoy no encuentra. Regresó hace dos años con el mismo propósito, pero otra vez se marchó a Holanda, con las manos vacías.

En octubre de este 2018 quiso regresar una vez más a su tierra, pero otra vez se marchó sin casi nada. Casi porque sí ha podido encontrar algunas respuestas. “Pienso que mi mamá es morena como yo. Estaba muy joven cuando me dejó en Medellín y ahora tiene entre 60 y 66 años. Creo también que es muy pobre y que es costeña”, dice. Y otras respuestas le hablan sobre su ser. “Aunque vivo en Holanda me siento un colombiano. Quiero saber mi historia, cultura y todo sobre mi país natal”.

-¿Qué te hace sentir colombiano?

- Es una pregunta difícil para responder. Las veces que he estado en Colombia me sentí como en casa. Por la forma en que las familias se tratan entre sí, el clima, la música, todo. Soy consciente de que tres visitas son pocas, pero he visto mucho de mí mismo en Colombia.

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Cuarta pista: Sergio Mosquera. Es el nombre de un primo hermano en tercera generación de Andrés Dauly. Llegó a ese nombre a través de una coincidencia en una prueba de ADN. Le escribió e intentó contactarlo, sin obtener respuestas. Aunque Sergio no es de la Costa Caribe, sino de Chocó, Andrés espera que él sea un eslabón para encontrar muchas de las respuestas que busca en Colombia.

A través de Internet, el colombo-holandés conoció sobre la Fundación Plan Ángel, un organismo que ayuda a personas que han sido adoptadas o separadas de sus parientes, a reencontrarse con sus familias biológicas de Colombia y viceversa. Nació en 2008 y su fundadora es Marcia Engel, una colombiana dada en adopción a unos padres de Holanda.

Ella vivió el mismo drama, pero su familia adoptiva no la quiso, un hermano la sometió a abusos sexuales por varios años y ella sufrió mucho, pasó por varios orfanatos holandeses hasta cumplir la mayoría de edad. Entonces una amiga la ayudó con dinero para buscar a su madre biológica en Bogotá. La encontró ocho años después y el 17 de diciembre de 2006 pudo por fin abrazarla en el aeropuerto El Dorado. “Perdóneme pero yo no te regalé, yo no te boté, a mí me la quitaron y me la quitaron a la fuerza”, le dijo Martha Liliana Ramírez a su hija.

La Fundación Plan Ángel realiza exámenes de ADN a las familias que han perdido sus familiares porque se los han robado, o en cualquier situación de adopción legal o ilegal y viceversa. Esa prueba para algunas personas, que no tienen ninguna información sobre su origen, o que les han cambiado los nombres en los documentos, es la única opción para un posible reencuentro.
“Estamos llegando a diferentes ciudades de Colombia para que las personas que buscan tengan esta posibilidad de reunirse con sus seres queridos”, dice Marcia.

En 10 años, la Fundación Plan Ángel ha reencontrado a 150 familias, 10 de ellas con las pruebas de ADN, pero tiene unos 500 casos más por resolver.

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Rocío, ¿dónde estás? ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Tendrás más hijos? ¿Estarás viva? El glosario de preguntas no abandona la vida de Andrés Dauly, y vacía a ratos su corazón. Él hace poco estuvo en Medellín, Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.
En La Heroica visitó al ICBF, recorrió las calles de la ciudad esperando que los azares del destino lo reencontraran con el ser de sus sueños y al que solo le manda un mensaje: “Madre, te estoy buscando, no te juzgo... solo quiero abrazarte con todo mi corazón”.

Más de Andrés
Andrés Dauly es padre de un joven de 19 años, trabaja en una oficina de correos en Holanda. “He criado a cuatro niños, uno de los cuales es mi hijo biológico. He aprendido que la familia no siempre es la de sangre”, afirma. Espera volver cada dos años a Colombia y comprar una casa en Medellín.

Otra búsqueda… la de Suzanne
“Lo único que puedo decir sobre mi historia es que tenía 3 meses cuando mis padres adoptivos me recogieron en Colombia. Lo que sé es que, antes de nacer yo, mi madre biológica había indicado que debía darme en adopción, porque ella era viuda y no podía cuidarme. A mis padres, de Países Bajos, que ya habían adoptado a otro niño un año atrás, las autoridades colombianas les preguntaron si querían otro hijo y, por supuesto, ellos respondieron que sí y me adoptaron. El 2 de octubre de 1977 vine al mundo, en el Hospital de Barranquilla. Sé que mi madre se llama Ana Silvia Ibarra Otavo, solo eso”, cuenta Suzanne, quien no tiene nombre colombiano pues fue entregada en adopción inmediatamente después de su nacimiento. Hoy sigue en Europa pero, a través de la fundación, busca sus raíces en Colombia. El nombre de su mamá es su única pista.

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