Artelisa, el valor de las artesanas en San Jacinto

18 de octubre de 2019 07:52 PM

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Hace tres años, Nereida Acosta Caro llegó a la casa de su hermana Luz Dary en San Jacinto y encontró el sofá lleno de mochilas. Eran para que los hijos de Luz las vendieran y ‘se ayudaran’, es decir, para que tuvieran dinero extra, pero ellos no habían tenido tiempo de hacerlo y pensándolo bien ¡qué bueno!, porque esas mochilas esperaban a que Nereida las viera.

Así comenzó Artelisa San Jacinto. Solo bastó con que Nereida tomara las fotos y las subiera a su perfil de Facebook para que los potenciales clientes empezaran a preguntar por precios y disponibilidad. Hoy, ella y sus hermanas Doris Helena, Carmen, Luz Dary, Lina y Elizabeth tienen claro que el emprendimiento está en el ADN del sanjacintero.

“En principio me pregunté cómo venderle al sanjacintero que ha visto tanta mochila desde que nació. No pensé que el negocio iba a crecer, porque tenemos que ser sinceros y es que venimos de una cultura donde casi no valoramos lo que tenemos en el mismo pueblo. Yo usaba solo bolsos de cuero, pero desde que nació Artelisa uso todo tejido”, revela.

En honor a su madre

El nombre ‘Artelisa’ nació en honor a su madre, Elisa Caro Matera, y también a su padre, Alfonso Costa. “Como fue en honor a mi mamá, todo el trabajo se empezó a hacer bien, con amor. Mi madre era talentosa, era más modista que artesana, una artista. Mi papá se dedicaba a comercializar bolsos, así que recogimos el legado de ellos dos. Mi papá era muy buen vendedor, se iba para la calle y se devolvía sin camisa porque la vendía”, ríe Nereida. “Pensamos que Artelisa sería una versión de una artesana con glamour, así que nos dedicamos a crear toda una línea de accesorios artesanales que incluyó zapatos, bolsos, mochilas, aretes y collares”.

Del emprendimiento hacen parte 8 o 10 artesanos, además de las seis hermanas. Mientras Luz Dary diseña, Elizabeth se encarga de hacer los acabados, forros y cierres; Doris trabaja el telar vertical; Nereida comercializa y Carmen asesora. Pero hay un ‘arteliso’, Rodrigo, el único hermano y quien les da publicidad.

El Reporte Global de Emprendimiento reveló en 2018, a través de un análisis a los colombianos, que el 89% de los emprendedores está dispuesto a correr el riesgo de fracasar y que el 90% está dispuestos a sacrificar su tiempo libre para trabajar en su idea de negocio. El reporte afirma que el mercadeo es el área en la que necesitan más apoyo. Por eso, las artesanas de Artelisa, con apoyo de las creadoras de la marca, tienen alianzas con instituciones que les facilitan el conocimiento: Cámara de Comercio, Cardique y la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), de la que es coordinadora del Semillero de Emprendimiento Nereida.

“Lo hacemos para saber hacia dónde queremos llegar porque el conocimiento te da las estrategias, el emprendimiento es una pasión pero tiene que ir de la mano de la academia. Para mí ese tema es fundamental. Estoy disponible a orientar, a asesorar a todo el que quiera emprender. Dentro de los proyectos que queremos está ‘La casa de la Artesana’, para capacitarlas, ayudarlas, que sepan qué es lo que está haciendo. Muchas no saben el valor cultural de lo que representa una mochila”, dice Nereida.

Artelisa ha asistido a ferias como Bioexpo Colombia, la Feria de la Mujer, Prospecta Colombia y por supuesto ha estado en eventos de la UNAD.

A sus 48 años, Nereida es además estudiante de Psicología y una persona que ayuda a que otras materialicen sus sueños, dándoles las herramientas académicas que están a su alcance, educándolas para que se atrevan a soñar.

Tres de las nietas de Elizabeth, una de las integrantes de Artelisa, se dedican tejer, aunque eso sería algo no muy común en San Jacinto, donde las mujeres jóvenes están cada vez más alejadas de la tradición. Muchas aún no pueden vivir dignamente de su trabajo a partir del tejido, algunas parecen “regalar” su trabajo, y eso incluye a las tejedoras de hamacas.

Un arte que viaja
por el mundo

Para Nereida, Artelisa es una mochila que viaja por el mundo y como tal debe mostrar lo mejor de San Jacinto.

Aunque no fue un proyecto planificado, están demostrando que con el arte se puede cambiar de vida y en su caso la familia ha sido un importante apoyo. En este emprendimiento, Nereida se enorgullece del gran proceso que tienen sus productos, que va desde el diseño o la selección del hilo, hasta la elección de artesana que los va a hacer.

Personas como Nereida aprovechan que los productos hechos desde San Jacinto tienen la llamada Denominación de Origen. Este sello se otorga a los productos agrícolas o artesanales frente a los consumidores, y se convierte en una identidad arraigada a un territorio con factores naturales y humanos particulares, lo cual se refleja en las características, calidad y reputación.

“Iniciamos el proyecto con una tienda virtual, fuimos de los primeros en el pueblo y queremos servir de inspiración para otros”, dice.

Hasta la fecha, no se sabe cuántas artesanas hay realmente en el pueblo, pese a que hace algunos años el Instituto Agrícola de San Jacinto realizó una encuesta y determinó que la actividad artesanal era ejercida por 1.855 mujeres que ocupaban el 34,26% de la población económicamente activa. Los hombres, aunque en minoría, están participando cada vez más en esta actividad.

***

No te olvides de mencionar a mis hermanas - me recuerda durante toda la entrevista Nereida.

Ella, de ojos pequeños y una sonrisa que nace sin abrir los labios, tiene una conexión especial con su familia. Ese es quizás el motivo de todo el éxito de Artelisa.

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