Aura pone el alma en sus muñecas de trapo

05 de enero de 2020 12:00 AM

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Si las miras fijamente, parece que te sonrieran de verdad, verdad. Están sentadas, estáticas y con una despierta mirada reciben a los niños que se acercan curiosos. También hay caballitos de palo, de esos que desde hace mucho vemos como los mejores compañeros de juego. Todos quieren una muñeca o un caballito.

“¿Cuánto cuesta esa, y esa que está allá?”. Siempre con una sonrisa, la creadora responde paciente a todas las preguntas. Para ella, es un orgullo que sus creaciones sean admiradas por locales y visitantes en su pueblo natal.

‘Aumagaba’ se ha hecho un nombre desde San Jacinto, Bolívar, gracias al tesón de Aura Marina García Barraza, que trabaja con sus manos para darle forma a sus ‘hijitas’.

Hasta la fecha, ha perdido la cuenta de cuántas muñecas y caballitos ha confeccionado. Su equipo de trabajo está conformado por integrantes de la familia, junto a Luis Fernando Guzmán Escandón y Fernando José Guzmán García.

“Aumagaba, (las siglas del nombre de Aura) surge a partir de mi juventud, donde todo se inició como un juego con mis compañeras de clases, cuando en las libretas que utilizaba para la escuela escribíamos muchos nombres... Pensábamos que si dado el caso en un futuro lográramos uno de nuestros sueños, que era tener un negocio propio, ya íbamos a saber cómo lo llamaríamos”, explica la emprendedora.

Ella, al igual que su abuela, Emelina García, tiene el don de fabricar muñecas.

Su proyecto se ha trabajado desde hace mucho tiempo, recuerda Aura Marina, “cuando me incliné por hacer manualidades, le fui tomando amor a esto y logré hacer un curso que me ha ido permitiendo perfeccionar los productos. Luego de eso, los encargos se comenzaron a incrementar pero por limitaciones laborales no le dediqué el tiempo que esta actividad requiere”.

Cuando el arte se lleva en la sangre

“Al decidir qué manualidad hacer, me incliné por las muñecas de trapo porque siempre soñé con tener ese muñequero que de niña no tuve, adicionando un complemento muy importante. Mi abuela paterna elaboraba también muñecas sin patrones, algo digno de admirar y que siento que a veces fluye por mis venas.

“Mi aprendizaje como tal es empírico, pero está apoyado en la parte técnica por dos personas, Mercedes Barraza y Claudia Bustillo, ambas tutoras del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA”, cuenta Aura. Ella sabía que para darle forma a su sueño de emprender, debía tomar toda la educación posible y moldearla a esa idea que tenía desde niña en la cabeza.

Aura fue una de las participantes de la Feria Empresarial Montemariana, FEMON, que se hizo en San Jacinto, Bolívar, en noviembre del 2019. Fue una ocasión para mostrar su emprendimiento y un poco más de la historia por la cual se ha destacado.

Fue la única vez que participó con su empresa en un evento abierto al público y por eso lo recuerda con cariño.

“La participación en eventos apenas la estoy iniciando, pues es un tema que siempre veía algo complejo, por mis limitaciones laborales y más que eso por la experiencia que ello requiere, pero sin duda alguna el evento que me ayudó a materializar este proyecto ha sido FEMON 2019 me permitió superar ese obstáculo y redireccionar”.

“Te adoro FEMON (ríe) es la frase que siempre expreso cuando logro terminar una muñeca”.

Su inspiración

Al momento de darle forma a una muñeca, Aura dice que se inspira en los sentimientos, como la ternura y cariño que le despierta este objeto a una niña, al tenerla en sus brazos. Pero, además, la mueve el hecho de que quiere que estas muñecas sean sus amigas, sus confidentes.

“En la muñeca las pequeñas pueden verse reflejadas en sus gustos, pasiones y hasta el comportamiento de cada una”, anota.

El muñequero de Aura ya está terminado, quizá no lo tuvo de niña pero hoy es más que un estante lleno de juguetes: es la materialización de un sueño que tiene un componente social importante.

“Este emprendimiento en unos cuatro años lo veo ya constituido legalmente, articulado con fundaciones y/o asociaciones que tengan como población objetiva niños con capacidades diferenciales o pequeños que les hayan vulnerado sus derechos. De esta manera, a mí me gustaría lograr tener un alcance más positivo y tratar de transformar vidas, construyendo sociedad, eso sí. Siempre innovando y tratando de meter nuevos productos que generen unión familiar”, destaca.

Las muñecas en Colombia

La licenciada en artes plásticas, Natalia Suárez establece el origen de la cultura muñequera en nuestro país a la cultura Wayuu, que también habitó territorio venezolano, además del colombiano.

“Las wayunkeras (mujeres de barro) son muñecas que han transmitido hasta el día de hoy el legado cultural de este pueblo. Son hechas de barro y cargadas de magia. No solo son juego, se utilizan como recurso pedagógico de la comunidad matrilineal para trasmitir su cultura e incluso para iniciar a las niñas en la educación. En el presente han sobrevivido a la invasión de otras muñecas como las Barbies (francesas), que nada tienen que ver ni con su identidad ni con los procesos lúdicos de ese contexto”, asegura.

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