Cartagena, el patrimonio en vilo

22 de octubre de 2017 12:00 AM

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Hace cinco años, la Unesco estuvo a punto de sancionar a Sevilla por construir un rascacielos que eclipsaba el esplendor del patrimonio arquitectónico de la ciudad, y estuvo al borde de ser incluida en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro, algo similar a lo que ha ocurrido recientemente en Cartagena con la construcción  del proyecto Aquarela, que contempla cinco torres de 30 pisos, en cercanías del Castillo de San Felipe, obra que el Ministerio de Cultura de Colombia ha exigido detener porque “vulnera los derechos del patrimonio de la ciudad de Cartagena”.   
En Sevilla, se trataba del rascacielos de la Torre Pelli, de 178 metros de altura y 43 plantas. Las autoridades de Unesco  le dijeron al alcalde de Sevilla que antes de construir debía consultar si era permitido. Para los mismos ciudadanos, la edificación estropeaba el paisaje de Sevilla “casi desde cualquier perspectiva”. Las autoridades ante la Unesco firmaron un compromiso para evitar construir más rascacielos que afectaran el horizonte y paisaje del patrimonio histórico.

La primera alarma
El 4 de abril de 2017, la ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, alertó a las autoridades de Cartagena sobre el proyecto Aquarela, mediante  un oficio en el  que precisó:
“Al Ministerio de Cultura le preocupa, respecto de este proyecto, fundamentalmente la altura de las nuevas edificaciones y la densidad de su implantación, y considera que, si bien no se encuentra situado en la zona de influencia del Castillo, afectaría su entorno, y en consecuencia, estima inadecuado que sea construido en esa altura; por lo tanto, espera que esta situación sea reconsiderada, en beneficio de la preservación de las condiciones particulares de emplazamiento del Castillo de San Felipe de Barajas, BICN, y su contexto urbano cercano”.  El entonces alcalde Manuel Duque no respondió el mensaje de la ministra.
El  30 de septiembre de 2017 en Cartagena, la ministra invitó al Procurador Provincial de Cartagena, Guidobaldo Restrepo Flórez, y le expresó su alarma. El procurador buscó los antecedentes del proyecto y “mencionó que para ese momento el proyecto ya tenía 9 pisos construidos y la Procuraduría se comprometió a estudiar el asunto y recomendó iniciar acciones legales de inmediato”.
Se puso en conocimiento de la Procuraduría, el 11 de octubre de 2017 “ ante la falta de acciones concretas por parte del Distrito de Cartagena para detener la construcción de este proyecto que claramente atenta contra el entorno del Castillo de San Felipe”.

Decisión ministerial
El Ministerio de Cultura considera que el proyecto “vulnera los derechos colectivos protegidos por el artículo 88 de la Constitución Política, señalados en los literales b, d, e, f y m del artículo 4º de la Ley 472 de 1998 y en consecuencia se solicita la suspensión inmediata de la ejecución del proyecto, para que el mismo se ajuste, de manera que proteja el Castillo de San Felipe de Barajas, que es un bien de interés cultural del ámbito Nacional”.

Una propuesta
Mincultura recomendó a las autoridades de Cartagena, “elaborar, lo más pronto posible, el Plan de Manejo y Protección  -PEMP- del Centro Histórico, que asegurará, a las próximas generaciones, la conservación y disfrute de su Centro Histórico, incluido el Castillo San Felipe, patrimonio de los cartageneros, de los colombianos y de la humanidad”.

Unesco y Cartagena
Cartagena mereció ser declarada Patrimonio de la Humanidad, por preservar la herencia arquitectónica, su patrimonio material e inmaterial,  sus murallas y baluartes, en más de cuatro centurias, pese  a los asedios piráticos, las pestes de cólera, la invasión inglesa, las guerras de Independencia y el sitio de Pablo Morillo, que diezmó a  la población en 1815.
En las madrugadas de hace un siglo, las autoridades llegaron a creer que las murallas encerraban el desarrollo de la ciudad, y empezaron a dinamitarlas y demolerlas para abrirle paso a un supuesto desarrollo, mientras los cartageneros dormían. Desde los años veinte hasta los albores de la década de los ochenta, se cometieron algunos adefesios y torpezas en el patrimonio arquitectónico, como la destrucción de la Casa de la Isla en la Plaza de la Aduana, para erigir un edificio para la sede de un banco, que alteró la armonía del conjunto.  Hubo muchas batallas entre lo privado y lo público, hasta que se preservó lo público y lo patrimonial de su riqueza arquitectónica.
Cartagena esperó muchos años para ser honrada por la Unesco y ser incluida en la lista del patrimonio del mundo. Primero fue declarada Patrimonio Nacional de Colombia en 1959, y luego, Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad en 1984.
La batalla continúa en pleno siglo XXI , para no degradar ni aniquilar lo que los cartageneros han forjado en toda su historia, sin privilegiar lo privado a lo público.

Voces encontradas
La inconsistencia de no tener un  Plan de Manejo y Protección del Centro Histórico (PEMP), actualizado y vigilante, abre la compuerta de lo permisible, y pone en riesgo la salvaguarda del patrimonio  natural, arquitectónico y cultural de la ciudad.
La ciudad cede ante los inversionistas y los urbanistas, adelgaza o menoscaba los intereses públicos privilegiando los  privados.
La mirada es tangencial y algunos solo ven la degradación del paisaje del Castillo de San Felipe , pero la problemática se extiende al Centro Histórico, en residencias, negocios y cercanías a monumentos.
Para el historiador Moisés Álvarez Marín, director del Museo Histórico de Cartagena, “en el fondo el gran problema de esta ciudad es que no tiene una ciudadanía firme, consolidada, actuante, que exija el cumplimiento de las leyes; el respeto por el Patrimonio, pero por encima de todo, la dignidad de las personas”.
La Sociedad de Ingenieros y Arquitectos de Bolívar (SIAB), declaró recientemente que “independientemente que las licencias sean o no legales, pueden afectar al patrimonio histórico de Cartagena”.
El Consejo Gremial de Bolívar da por hecho que ya es inevitable el proyecto cuando fue aprobado por sus autoridades, y se sugiere “revisar los planes de ordenamiento territorial POT y PEMP  para evitar que sigan ocurriendo situaciones como estas y para permitir una estabilidad jurídica para los inversionistas”.

Chica Morales, opina
Consultada a la ex ministra de Cultura y actual Embajadora de Colombia en Cuba, Araceli Morales, expresó:
“Es realmente lamentable que estas situaciones ocurran en Cartagena. No obstante, no me extraña, dado que en la familia vivimos una experiencia muy triste en el caso de los daños que sufrió la casa estilo republicano de propiedad de mi hermano el pintor Darío en la Calle Larga, como consecuencia de la demolición de una casa colonial vecina para construir un edificio moderno, violando todas las normas urbanísticas de Cartagena.
Desde que detectamos una serie de inconsistencias y contradicciones, toque puertas y personalmente fui a donde el alcalde de ese momento, como también al Concejo Distrital pero infortunadamente no encontré apoyo. Mi cuñada Ana María Vila, denunció el caso ante la Unesco, y afortunadamente después de un largo proceso, hace aproximadamente un mes el fallo salió a su favor.
Esta situación nos tocó mucho el corazón porque el sueño de Darío era hacer un museo   en esa casa y fueron 14 años que demoró la restauración de la misma, cumpliendo con todos las disposiciones legales pertinentes, pero los daños que le causaron las modificaciones ilegales realizadas en esta construcción vecina son irreparables.
Sin lugar a dudas el Plan de Manejo y Protección del Centro de Histórico y su área de influencia debe ser actualizado así mismo el Plan de Ordenamiento Territorial, y  ojalá que este caso se logre resolver de la mejor manera en aras de la preservación de nuestro patrimonio cultural”.

Patrimonios amenazados
Hace dos años, en 2015, había ocho lugares declarados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, que entraron en la lista del Patrimonio en Peligro en América Latina.
El arrecife de Bélice, la zona arqueológica Chan Chan de Perú, Portobelo y San Lorenzo en Panamá, Coro y su puerto en Venezuela, la ciudad de Potosí en Perú, el Parque Nacional de los Katíos en Colombia, la reserva de Río Plátano en Honduras. La isla Galápagos que estuvo en la lista roja de la Unesco por la depredación y el turismo incontrolado, recuperó su perfil  cuando sus autoridades se comprometieron a preservar el patrimonio natural.

Epílogo
Ana María Vilá soñó ver el horizonte desde el barandal de la casa restaurada por su esposo Darío Morales en Cartagena. En mitad del proyecto, se murió el artista. Y junto a su casa, se erigió otro edificio que torpedeaba la imagen del entorno. Al abrir la ventana ya no veía el horizonte, sino un muro. Un promontorio de piedras erigidas a la soledad agigantada. Ha ganado el pleito años después. Pero las órdenes  muchas veces se aplazan o se desobedecen en Cartagena. Algo del pasado leguleyo aflora en el presente. Algo de la ciudad sitiada y del viejo pirata hambriento de oro, reaparecen en el presente. Las historias cambian de tiempo, como las murallas demolidas en el amanecer del siglo XX.

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