Cartagena en guerra de avisos...

16 de agosto de 2015 12:00 AM

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Es tiempo de elecciones y la maquinaria política ya está en marcha.

Faltan menos de tres meses para anunciar a los ganadores y la avenida Pedro de Heredia se ha convertido en una melcocha de propagandas políticas que se apilan a ambos lados de la vía para mostrar las aspiraciones de los candidatos a las distintas corporaciones.

Vallas, afiches, pendones y murales invaden el paisaje urbano en un intento de hacer visible un nombre, número o partido, que no siempre incide en la intención de votos. No en vano algunos conocen a esta arteria como “la reina de los políticos”, en el que todos quieren estar.

Pero la disputa por el espacio público va más allá de lo imaginado, los personajes y las cifras que rodean las campañas políticas cuentan una historia diferente a esas caras sonrientes que invitan a votar. 

Todo empieza 6 meses antes de que el Consejo Nacional Electoral autorice que se puede usar la publicidad exterior, las imprentas preparan sus insumos para no quedarse cortos en los momentos más álgidos de la carrera política, en los que se pueden llegar a imprimir entre 1000 o 2000 afiches diarios, superando muchas veces la cantidad reglamentaria.

Los 15 días previos a la fecha de iniciar se comienzan a organizar los pedidos, el diseño y los formatos que van a utilizar.     

“Hay personas que vienen y no tienen nada, hay que crearles la imagen corporativa de la campaña. Se escoge una fotografía y de acuerdo al partido se eligen los colores, y se realiza la imagen que se va a trabajar en todas las piezas publicitarias”, dice el publicista Édgar Miranda, gerente de la imprenta Imagen Digital Print.
Según su experiencia lo que más piden los candidatos son pendones, afiches, tarjetas de presentación y calcomanías en una primera fase.

“Lo ideal es marcar la casa del votante con una calcomanía y que cada elector tenga una tarjeta para que se visualice la imagen. En una segunda fase se incrementa el afiche y el pendón, también piden las camisetas. A la gente le gusta mucho la camiseta y la gorra, eso se incrementa al final”.

El momento más intenso es un mes antes, la publicidad se dispara dependiendo de la corporación, un aspirante a la Alcaldía puede llegar a “necesitar” más de 30 mil afiches, según su posición en las encuestas. 

“Hay unos que no se ven y quieren ser más visibles, y los que tienen mucha publicidad, la aumentan porque quieren ganar. Los que más consumen son los gobernadores y los alcaldes porque abarcan una población mayor. Un aspirante a la alcaldía puede pedir de los 30 mil afiches hacia arriba porque es un voto de opinión y tiene que llegarle a todo el mundo, en cambio el concejal se centra en zonas”, explica Miranda.

Según el Decreto 0927 del 24 de julio expedido por el alcalde Dionisio Vélez, en cumplimiento del artículo 35 de la Ley 1475 del 2011 sobre la propaganda política, el tope de afiches es de 100 afiches por partido.

LA GUERRA DE LOS AFICHES

En Cartagena el experto en la pega de afiches es Miguelito Cruz.

Veinticinco años de experiencia y más de 24 campañas políticas acreditan un trabajo que comenzó en la época de Gabriel García Romero y de Carlos Mendivil.
“Venía haciendo pininos, como dicen por ahí, con un tío, Carlos Cruz Echeverría, que fue presidente del Consejo”, comenta Miguelito.

A principios de los 90, el pensionado de Colpuertos inició una empresa que ha servido como una fuente de ingresos estacional, pero segura. No hay elecciones en las que no haya participado indirectamente, su nombre es un referente en la política cartagenera aunque se declare imparcial.

“He trabajado con Libardo Simancas, Alberto Barboza y en las dos campañas de María del Socorro Bustamante, que en paz descanse. La primera vez contra Campo, con quien no hubo enfrentamientos publicitarios porque él pegaba muy pocos avisos, y después con Dionisio, con quien sí nos tiramos feo”, dice.

Y continúa: “Dionisio tenía una cuadrilla de 60 (personas), yo con mis 16 daba la pelea y ellos no sabían qué hacer. Si me forraban, a las dos horas yo los forraba. En la avenida del Lago se pega todos los días, ellos ponían unos (afiches) y nosotros pegábamos otros arriba. Los postes eran como una bonga de tanto  forrar”, recuerda. 

Miguelito se refiere a la guerra de los afiches que se da un mes antes del día de las votaciones. Es el momento más álgido en el que cada espacio de la ciudad está en juego.

“Con los candidatos a la alcaldía y la gobernación sí hay guerra. Todavía no ha habido porque ni Quinto, ni Manolo han salido a pegar masivamente, aunque William García lo está haciendo. Las campañas se están guardando porque falta mucho y luego hay un desgaste”.

Miguelito está consciente de sus capacidades, con dos cuadrillas de 8 personas puede pegar la avenida Pedro de Heredia en una hora y media, o menos.
“El mejor lugar es la Pedro de Heredia, esa es la reina de los políticos, desde la Bomba del Amparo hasta el Castillo de San Felipe”.

Sólo se necesitan 1500 afiches, un colectivo donde se transportan los avisos y el almidón, una mezcla de soda cáustica y harina, para completar el tramo.

En promedio Miguelito cobra 800 mil pesos por 2000 afiches pegados, le paga a cada integrante de la cuadrilla 20 mil pesos más el refrigerio, y se gana el resto.
Pero sus preocupaciones ahora son otras, las restricciones políticas han hecho que su trabajo sea más difícil.

“Nosotros respetamos mucho las restricciones, pero hay que ser conscientes, sin ofender a nadie, que el Alcalde en su momento inundó la ciudad. A veces estamos pegando, llega la Policía y nos decomisan los afiches, tengo que salir a responder porque eso se pierde”.

SE ALQUILAN PAREDES

Para que existan murales tienen que haber paredes, y en Cartagena esas no siempre están disponibles. Aun así la proliferación de este tipo de publicidad, que se vuelve permanente en el panorama urbano, es uno de los elementos más usados en las campañas políticas.    

Para muchos este es uno de los avisos más fáciles de realizar, sólo se necesita una pared pintada de blanco y los colores del partido para plasmar el nombre del candidato. Pero según César Pájaro Tejedor, un técnico de refrigeración de 38 años, su oficio estacional es uno de los más complicados.

Pájaro asegura que la competencia por hallar paredes en las principales avenidas de la ciudad ha generado disputas entre los artistas. Esa escasez de lienzos hace que el trabajo se vuelva difícil.

“Nos toca buscar una pared para que nos paguen, eso ha generado roces entre nosotros (los artistas)”, comenta.

La paga no es mejor, los murales de 5 metros están entre 80 y 100 mil pesos, poniendo la pintura, además de tener que pintar todo el día a pleno sol.

Una de las cosas que más lo indigna es que su oficio termina al día siguiente de que se anuncia el ganador, y tienen que pasar otros cuatro años para que los políticos se acuerden de ellos.

Las paredes en Cartagena cuestan 150 mil pesos al mes, aunque nadie regula el mercado de paredes, siempre existe el rumor de dónde se pueden encontrar.

EL DECRETO

Diana Rodríguez, directora del Establecimiento Público Ambiental (EPA) indica que la publicidad visual exterior, específicamente en las campañas políticas, está regulada por el Decreto 0927 del 24 de julio, con el cual se especifica la cantidad de avisos y elementos que se pueden utilizar por partidos.

“El Alcalde firmó un decreto que dictamina a los candidatos una cantidad determinada de piezas publicitarias, en tipo valla, pendones o móvil. También prohíbe el uso de publicidad en elementos del espacio público como postes, semáforos, puentes o que soporten algún tipo de servicio público”, asegura la funcionaria.

Pero que exista el decreto no significa que lo cumplan, son pocos los partidos que han recibido el visto bueno del EPA en estas elecciones.

“El procedimiento es el siguiente: las campañas necesitan el visto bueno del EPA y luego de la Secretaría de Planeación. Mi banco de datos no registra solicitud de visto bueno, solamente unos cuantos han estado juiciosos presentando su publicidad y haciendo todo el procedimiento según la ley”.

La competencia de ley para controlar las campañas es de los alcaldes menores, quienes fueron facultados para tal responsabilidad.

“El tema de la sanción y del control la tiene el alcalde local. En ese orden de ideas y según el decreto expedido por el alcalde Dionisio Vélez, está a cargo del alcalde local por competencia de ley”, sentencia Rodríguez.

Según la Registraduría Nacional en la ciudad se inscribieron 8 ciudadanos a la Alcaldía de Cartagena, 285 para el Concejo Municipal en 15 listas y 441 para las Juntas Administradoras Locales en 49 listas. 

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