Facetas


Cerámica: el colorido arte de El Carmen de Viboral, Antioquia

El artesano Gerardo Montoya nos habla del arte de la cerámica pintada a mano, cuya historia se remonta a más de 100 años. Es Patrimonio Inmaterial de Colombia.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

11 de julio de 2021 12:00 AM

El señor Gerardo Montoya tiene 67 años; a los 8 aprendió a trabajar la cerámica. Él tiene esa mirada de la gente noble y es buen conversador, sobre todo cuando de hablar de El Carmen de Viboral se trata. Este municipio de Antioquia, con un clima de unos 20 grados en promedio, tiene tanta belleza que debían estamparla en algo: así es como nace el arte de la cerámica pintada a mano. Una historia que nos sintetiza el señor Gerardo, entusiasmado.

“La cerámica -empieza narrando con ese tranquilizante acento antioqueño del hombre rural- data de los 1898. La historia empieza con don Eliseo Pareja, Fidel Múnera... Ellos se fueron a trabajar en Caldas, Antioquia, a la Locería Colombiana. Y se vinieron después de 1900... acá empezaron a abrir empresas y hubo desde entonces varias, entre ellas las de mi abuelo Julio Montoya y luego sus hijos; estaban las de Fernandino Betancur, Alfonso Betancur. Había unas 39 fábricas y se hacían en loza: tazas, pocillos y platos. Esa mercancía no era decorada y no tenia las flores.

“¿Sabe?, aquí no había luz. Trabajábamos con unas caídas de agua que movían unos molinos de madera. Con cuarzo y arcilla trabajábamos... eso fue para el año 1921.

“Con el tiempo, se fueron desarrollando otros modelos y en el año 30, cuando ocurrió la guerra de Perú, desde allá venían a comprar a El Carmen a los artesanos, y pagando antes.

“Ya en los años 70, las empresas se quebraron por la falta de tecnificación y es que la loza no era muy fina. Y para esa época el mercado se inundó de marcas reconocidas a nivel nacional.

“Debido a la violencia, yo fui uno de los damnificados. Ya la gente no iba a El Carmen debido a la inseguridad, eso nos terminó de rematar. Pero hace unos 22 años llegó una empresa (Cerámica Renacer) y un muchacho empezó otra vez con las empresas, a crear productos de loza con buena calidad. Y siguen hasta ahora.

“Qué bueno que la gente venga y viste El Carmen de Viboral. Tenemos 18 grados, hay buenos hoteles. Es un municipio que tiene la mejor escuela de ciclismo de Colombia, además produce flores. El Carmen tiene calidad de vida buena y buen recurso hídrico”, cuenta con orgullo. Ama la Costa Caribe... “Pero me dio muy duro el calor”, ríe.

**

El señor Gerardo Montoya sigue contándome sobre su vida, es nieto de Julio Montoya, así que desde niño trabajó la cerámica. Por poco su camino no es el arte manual, porque estuvo a punto de ser futbolista del Junior a los 18 años, pero todo cambió cuando su padre le pidió administrar la empresa familiar.

“Me devolví y seguí mi camino como artesano. De adulto, con mi esposa, recorrí toda Colombia vendiendo artesanías en cuero. Ya después me vine del todo y acá trabajo en la fábrica Renacer”.

Don Gerardo tiene un taller propio además y puede hacer haladeras (tiradores de cajones), pernos, vasitos para el aguardiente, ensaladera, saleros, platos pequeños... Hay 300 o 400 referencias de productos que se elaboran en cerámica en El Carmen de Viboral. Me explica que existen dos técnicas para moldear: con la pasta sólida o con la pasta líquida (sistema de colado).

Para hacer un plato, por ejemplo, hay que pulirlo, lavarlo, después quemarlo (para bizcocho o primera quema) a 1.200 grados, después, decorarlo totalmente a mano y luego esmaltarlo para volver a meterlo al horno a 1.100 grados de temperatura.

“Creo que la razón de que a la gente le gusten las piezas es el valor agregado de las flores en colores vivos. Claro que hoy ya hay piezas monocromáticas, pero también hay decoraciones que se hicieron por primera vez hace unos 40 años. Se están haciendo cosas nuevas, con fondos en tonos pasteles o platos rojos, de colores vivos. Ese es el valor agregado. En México y Alemania tienen un tipo de cerámica que los ha hecho populares, pero en Colombia tenemos el orgullo de ser el único municipio que hace cerámica decorada a mano”, añade.

Por eso mismo, desde El Carmen de Viboral están abogando por tener denominación de origen. Su producto, por ser originario de su municipio, tiene unas características y reputación que lo hace diferente de los productos semejantes provenientes de otros lugares geográficos.

“Eso hay que ratificarlo para que después la Unesco certifique”, continúa don Gerardo, que en ningún momento ha perdido esa emoción en la voz desde que comenzó la entrevista.

En 2020, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Colombia certificó como Patrimonio Inmaterial de la Nación a este arte de El Carmen de Viboral.

Gratitud artesanal

En este bello municipio hay un taller de cerámica para enaltecer la tradición antioqueña de creación de vajillas que data de hace 120 años. Allí pueden ir turistas a aprender, de mano de artesanas y artesanos, cómo plasman con sus pinceladas las flores y colorido.

“Nosotros estamos dedicados a producir experiencias, a esas personas que quieren conocer un poco más de nuestra tradición y vivir la experiencia de elaborar ellos mismos, piezas con nuestras técnicas artesanales, en compañía de las artesanas. En familia o amigos pueden pintar su vajilla, todo eso en medio de una conversación de transmisión de saberes”, explica Ana María Giraldo Giraldo, del taller que han bautizado Gratitud Artesanal.