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ChatGPT llegó a las aulas: ¿una herramienta útil o alumnos más mediocres?

Se ha vuelto popular el uso de un chatbot de IA que le ha facilitado la vida a muchos profesionales y estudiantes. Pero, ¿todo es tan bueno como lo pintan?

DANA ROMERO IRIARTE

26 de febrero de 2023 12:00 AM

Si en algún momento de su vida se vio en la obligación de trabajar y estudiar al mismo tiempo, sabrá lo duro que es salir de su jornada laboral para dirigirse en la noche a clases y, finalmente, cuando llegue a casa, tener que cumplir con los deberes académicos que se le asignaron. Lea aquí: ChatGPT: Estos son los usos y posibles riesgos de esta Inteligencia Artificial

Pero antes de llegar a este último paso, el trabajador-estudiante posiblemente deba enfrentarse a una de las situaciones más temidas y frustrantes no solo para los académicos, sino también para los escritores, diseñadores, e incluso, periodistas: la hoja en blanco.

Ahora, “imagínate tener un amigo súper inteligente que tenga incorporados en su cerebro todos los datos e información contenida en Internet, que además pueda relacionar y analizar toda la data para responder en tu lenguaje natural a cualquier pregunta o desafío, y que además esté disponible las 24 horas del día”... ¿acudirías a él?

Esta fue la explicación de Maomar Montes, un abogado cartagenero experto en ciencia, tecnología e innovación, al momento de preguntarle qué es ChatGPT. Una vez logré entenderlo, pues no estaba familiarizada con el término, me dio la definición técnica.

“ChatGPT es un programa informático inteligente (robot) diseñado para dialogar por medio de texto (chatbot) con los usuarios en nuestro lenguaje natural, entrenado con millones de datos y conversaciones en la red, que se hace más preciso e inteligente entre más personas lo utilicen”, aseguró Montes. Lea también: Tras unirse a Bing, ChatGPT manifiesta extraños y perturbadores deseos

Lo más impresionante de esta web de Inteligencia Artificial (IA) es lo fácil que resulta acceder a ella, pues es gratuita y solo es necesario registrarse en la página con un correo electrónico.

Sin duda esto ha sido una revolución tecnológica y muchos estudiantes han alardeado sus dieces conseguidos gracias a ChatGPT, también se conoció el caso de un joven que aprobó el examen de admisión a una universidad estadounidense con la ayuda de la plataforma.

Incluso, un juez colombiano llamado Juan Manuel Padilla García, del Juzgado Primero Laboral de Cartagena, logró resolver una acción de tutela, en segunda instancia, con este aplicativo; siendo la primera vez que se conecta la justicia del país con la inteligencia artificial.

Hasta el momento todo parece ser color de rosa, pero ¿no es demasiado bueno para ser verdad?

Riesgos de ChatGPT

Jair Vega es docente del programa de Comunicación social de la Universidad del Norte, en Barranquilla, y antes de que sus estudiantes empezaran a entregarle escritos elaborados por este chatbot, él decidió adelantarse y presentarles la herramienta. Le puede interesar: Habla el juez que conectó a la justicia del país con la inteligencia artificial

Suena irónico, porque una de las luchas de los maestros desde el inicio de la era de la digitalidad ha sido contra el Internet, debido a lo fácil que resulta acceder a la información a través de él, dando paso, en algunas ocasiones, a la mediocridad y el facilisimo de los alumnos.

Otros han aprendido a usarlo a su favor y en vez de enfrentarse a un enemigo indestructible, han optado por trabajar de la mano de estas herramientas y adaptar sus modelos de enseñanza a la digitalidad.

Este fue el caso de Vega, quien decidió analizar con sus estudiantes la plataforma que crea textos elaborados sobre cualquier tema en cuestión de segundos, y en el proceso se dieron cuenta de que tiene muchos contras. Siga leyendo: La competencia de ChatGPT: Así será la Inteligencia artificial de Google

“Les di preguntas que tradicionalmente les hago para que investiguen y produzcan textos, esto con el fin de que se las hicieran a ChatGPT para analizar qué escritos crea la plataforma”, relató el docente.

Y añadió: “El primer punto en contra es la calidad de los textos, (...) que pese a tener una introducción, desarrollo y conclusiones, cuentan con una estructura narrativa muy plana y común”.

Otro punto mencionado por Jair Vega es que el chatbot presenta información de manera sintetizada pero no indica de dónde proviene esta, no hay citas ni referencias. “Esto es bastante peligroso porque se puede terminar plagiando a otra persona, lo cual puede llegar a tener repercusiones legales”, dijo. Le recomendamos leer: Tecnología de Inteligencia Artificial detectaría señales extraterrestres

Además, lo que se mencionó anteriormente, que Maomar Montes reafirma diciendo: “Con el tiempo las personas tendrán más dependencia al uso de la IA, lo cual hará que desarrollen menos habilidades y cualidades que nacen y se estructuran por la manera de resolver nuestros propios problemas sin ayuda”.

Entonces... ¿hay que dejar de usarlo?

No. Ninguno de los dos profesionales considera que esta sea una decisión inteligente, pues sin duda es una herramienta que puede aportar muchos beneficios si se usa de manera moderada y consciente.

Uno de los contras que me mencionó Maomar es la automatización de los trabajos, es decir, ChatGPT podrá reemplazar algunos trabajos realizados por humanos, pero esto no es una novedad y en eso ha consistido la industrialización a lo largo del tiempo, en ese momento es cuando se pone a prueba la capacidad humana de reinventarse y adaptarse a estos cambios, así que más que una amenaza debería ser considerada una oportunidad de progreso. Lea: Inteligencia artificial, la nueva forma de entretenimiento en línea

Además, los problemas como la estructura narrativa básica, el plagio y la mediocridad son evitables, a diferencia de la automatización de labores, frente a esto último ya no hay vuelta atrás, la tecnología no espera a nadie y ChatGPT es un claro ejemplo de ello.

Ahora, una de las conclusiones de Jair y sus estudiantes fue que aún la herramienta no está lo suficientemente desarrollada, y para los pupilos todavía no reemplaza la capacidad humana de producción de escritos únicos, pero probablemente llegará el momento en que lo haga. Cuando eso suceda, ya dependerá de la ética profesional de cada persona y el uso que le dé a este tipo de herramientas, y Maomar lo sintetiza de la siguiente forma: “Un cuchillo podemos utilizarlo para cortar carne y alimentarnos o para matar a una persona... así es la inteligencia artificial, creada por nosotros, quienes tenemos la posibilidad de utilizarla como un apoyo para materializar proyectos excepcionales -tal y como lo es este mismo chatbot- o para condenarnos a la mediocridad y terminar siendo uno de los reemplazados por este tipo de inteligencia que inicialmente fue concebida como una ayuda”.

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