Ciberpsicología, que la tecnología no nos enferme

08 de diciembre de 2019 12:00 AM

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Todos estamos un poco ciberenfermos, ¿o no?
No me digan que no se sienten a centímetros de un infarto cuando no encuentran el celular... Hay quienes simplemente no pueden parar de deslizar el dedo sobre la pantalla del celular para ver Instagram o Facebook porque sí, ansiosos aunque busquen... ¡nada!, porque no buscan nada; otros se concentran tanto y tanto tiempo en el celular que terminan por ignorar a cualquiera que les hable en el mundo real, tangible y cotidiano que está afuera de la pantalla, incluso llegan a ignorar el mismo mundo, el de verdad verdad.

Esa última práctica, cuando es sostenida y crónica, se llama phubbing o ninguneo; al temor crónico de ser ignorado en redes sociales se le conoce como phomo. Si te da miedo no tener celular, padeces nomofobia (no-mobile-phone-fobia) o quizá sufres el Síndrome del doble clic o apnea del WhatsApp (si necesitas comprobar compulsivamente esta app buscando mensajes). ¿Y sabes qué es el Síndrome de la llamada o mensaje imaginario? Es cuando tu cerebro te hace imaginar que escuchas el tono de una llamada o un mensaje o que el celular vibra.

Quizá no conocías los nombres de estas afecciones, ¡pero sí que sabes cómo se sienten!, entonces también deberías aprender que existe una disciplina encargada de atender todos los ‘males’ derivados de las nuevas tecnologías: la ciberpsicología es la atención psicológica que cubre la interacción con tecnologías; además se define como el estudio de nuevas patologías y trastornos condicionados por tecnologías interconectadas.

Arantxa Duque, directora del Grado en Psicología de la Universidad Internacional de Valencia, España, explica: “Han emergido nuevas patologías a consecuencia del uso intensivo de dispositivos (...) La ciberpsicología ahora aparece como un campo de estudio emergente a nivel global, que se hace cada día más necesario”.

La misma Arantxa Duque cuenta cuándo y por qué surgió la ciberpsicología: “Se empezó a referir al término en el año 96 en el libro ‘The psychology of cyberspace’, de John Suler. El acceso a Internet y tecnología por parte de la sociedad hace obligatorio su estudio desde la psicología y en 1999 ya grupos de investigación en España trabajaban sobre su aplicación en psicología. El 2019 se realizó el primer congreso iberoamericano en ciberpsicología, específicamente”.

Algunos podrían pensar que todas estas ‘ciberenfermedades’ son cosas superficiales, de millennials, pero no, la verdad es que esto va mucho más allá: las nuevas tecnologías han impactado de forma increíblemente positiva en la forma como vivimos, pero también ha dado como resultado que muchas personas la usen en exceso y que, como consecuencia, diferentes padecimientos físicos y sicológicos se vuelvan más complejos de tratar. “La tecnología es una rueda, un coche, un martillo y también Internet, que, como espacio de relación, puede causar en el cerebro semejantes emociones que en la interacción real”, agrega Duque, además, no podemos desestimar que usar excesivamente la tecnología puede desembocar en daños en la audición y problemas oculares, sobrepeso y obesidad, daños en el sistema nervioso y otros tipos de trastornos como ansiedad, depresión, pérdida de placer por otras actividades diferentes y, por supuesto, adicción.

Y hablando de adicciones, Colombia es un país de alto uso de telefonía celular, con lo cual el acceso a internet ha aumentado su uso y dependencia. A comienzos de 2018 había, según el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, unas 62,2 millones de líneas de celular en el país, eso quiere decir que entonces por cada colombiano había 1,2 líneas móviles en el país.

El estudio ‘Consumo móvil en Colombia’, hecho por la firma Deloitte, reveló que el 76% de los colombianos (entre 16 y 45 años) acepta que utiliza demasiado su celular; el 60% de las personas en una relación cree que su pareja destina bastante tiempo a su teléfono; y otro 49% de los encuestados asegura que sus hijos también están dedicando tiempo -más del suficiente- a sus dispositivos.

Es cierto que “no puede entenderse actualmente la evolución de la sociedad en su conjunto sin la relación con la tecnología y el internet”, como destaca la experta, pero ¿cómo lidiar con la ansiedad, la depresión y las fobias generadas por las nuevas tecnologías? ¿El remedio es dejar de usarlas o prohibirles a nuestros hijos que las usen? No.

“Es claro que la adicción a la tecnología -por su naturaleza en sí- no se debe tratar prohibiéndolos o programando los dispositivos para que se desconecten al ser usados por un paciente, ya que es una sociedad interconectada y eso sería mantener al margen a una persona, lo que puede considerarse un nuevo tipo de exclusión social y es mejor trabajar en un proceso más allá de esa estrategia”.

El siguiente paso

“Sin duda una de las principales tareas de la ciberpsicología es encontrar la manera de evitar los trastornos psicológicos y psicopatológicos, donde los expertos deben centrarse en la manera de crear y promulgar las buenas prácticas del uso de las Tecnologías de la Comunicación e Información (TIC)”, destaca Duque. Ahora, también es importante pensar en los daños físicos que se derivan de este problema, por ejemplo, el llamado síndrome del cuello roto, que ocurre por una mala postura al usar celulares y tablets, por lo general. Otro de los más comunes es la tendinitis, pues al utilizar demasiado tiempo el celular o las tabletas entre las manos puede ser negativo, además puede producir rigidez y dolor en los dedos o manos. También está el insomnio, que ocurre por gastar horas conectado y no dormir de manera adecuada, trae consecuencias físicas que se trasladan a los diferentes sistemas del cuerpo, donde algunos expertos detallan que se pueden afectar los mecanismos cerebrales. También hay que mencionar los daños en los ojos: al usar de manera incorrecta los dispositivos y por lapsos largos, la vista se esfuerza con resultados negativos, los cuales se empiezan a notar en el mediano y largo plazo.

Habría que empezar entonces en una solución de raíz, que haga de las nuevas tecnologías un aliado en todos los sentidos, ¿cuál es? Aprender a usarla bien, a no excedernos y, en ese sentido, es vital educar a los más pequeños, a los que están creciendo entre celulares inteligentes, tabletas, computadores y toda suerte de aparatos electrónicos que acortan distancias ‘a la velocidad de la luz’. Por eso, nuestra última pregunta para Duque:

¿Qué le aconsejaría a los padres para evitar que sus hijos padezcan patologías relacionadas con el uso excesivo de la tecnología?

“No dejar que usen las nuevas tecnologías hasta los 2 o 3 años y, a partir esa edad, lo ideal sería que les acompañasen en el uso de las mismas”. Inculcarles buenos hábitos a ellos, a los más chicos, puede hacer la diferencia entre adultos sanos y adultos ciberenfermos.

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