Facetas


El primer avión acuatizó en Cartagena hace cien años

Esta semblanza de los cien años de la llegada del primer avión a Cartagena nos eleva al instante en que acuatizó el primer avión en el Muelle de los Pegasos.

GUSTAVO TATIS GUERRA

11 de octubre de 2020 12:00 AM

Los que vieron acuatizar al primer avión en el Muelle de los Pegasos, en 1920, creyeron que aquel enorme pájaro de hierro era el último invento del hombre para ser feliz. Intrigados por la novedad y el estropicio de aquellas alas, que parecían de hojalata temblando en el aire caliente de la ciudad, los curiosos del mercado especulaban cómo era posible que aquel aparato pudiera sostenerse en el aire tan solo con un motor y un par de alas.

Gracias a la tesonera pesquisa de la norteamericana Dorothy Johnson, creadora de la Fototeca Histórica de Cartagena, se conservan las primeras imágenes de la llegada y despegue de los primeros aviones hace un siglo en Cartagena. Hay una foto del biplano Santa Marta despegando desde Bocagrande en 1920. Otra del hidroplano Magdalena llegado al puerto de Cartagena. En otra escena del mismo año, el biplano samario está despegando ante la mirada atónita de un niño con gorra. Se ve el mar al fondo y unas palmeras sembradas. Hay una foto del 26 de enero de 1928, en el instante de las 3 de la tarde, en que aterrizó Charles A. Lindbergh en el Spirit of St. Louis en Bocagrande. Se quedó a almorzar en el Club Cartagena. Cuenta Dorothy que la Compañía Andian utilizaba hidroaviones para llevar a sus empleados a las diversas estaciones de bombeo del oleoducto que se encontraban a lo largo del río Magdalena, además de traer pacientes al hospital ubicado en Mamonal, acuatizando con flotadores en la bahía. Este servicio continuó hasta el cierre del hospital en 1956.

En sus ratos libres, Dorothy quiso aprender a tocar guitarra y preguntó en Pasacaballos quién podía enseñarle y todo el mundo le habló de un muchacho talentoso: Sofronín Martínez. En otra imagen aparece el hidroavión Grumman Grosse tanqueando en el hangar de Bocagrande, y en otra aparecer el piloto Jack Trunk y míster Armstrong, gerente de la compañía Andian, en 1950.

“En la historia de la aeronáutica, Cartagena y Barranquilla fueron las dos primeras ciudades del país donde despegaron y aterrizaron aviones”, señala Dorothy, quien explica que los primeros aviones, nombrados entre los cartageneros como pájaros de hierro, fueron diseñados con otros materiales: “Las alas de las primeras máquinas eran de lona y madera”, precisa Dorothy.

El hombre que quería volar

La aventura de volar empezó en verdad en aquel 2 de enero de 1496, el día en que Leonardo Da Vinci intentó volar como un pájaro, pero las alas no se sostuvieron en el aire. Hizo diseños de dos, tres y cuatro alas, que fueron de alguna manera el bosquejo visionario del avión. Leonardo miró y estudió el vuelo de los pájaros, los aleteos en las cuatro estaciones. Estudió las alas de los murciélagos con sus membranas de cinco nervaduras. Hizo alas de seda, madera y hierro. Luego de muchos fracasos, culminó el diseño de una máquina voladora, con un par de alas y un motor de resortes. Eligió un barranco para elevarse, en 1505, cerca de Florencia, en el bello monte de Ceceri.

“El gran pájaro emprenderá su primer vuelo sobre el lomo del gran cisne, para llenar al mundo de asombro, dejar memoria de sí y dar gloria eterna del nido donde nació”. Los curiosos vieron caer en el barro a un hombre de 53 años, de barbas blancas, que parecía un ángel, batiendo unas alas enormes. El vuelo fue un desastre, pero nada ni nadie le arrebató el deseo obstinado de ser un pájaro.

Colombia, una aventura con alas

La aventura de volar en Colombia comenzó en 1912. Empezó con monoplanos y biplanos fabricados con madera y tela. El piloto debía ir solo o con un pasajero, pero no podía arriesgarse. Solo a partir de 1920 empezaron a diseñarse monoplanos metálicos. La primera compañía de aviación en el país empezó el 26 de septiembre de 1919. Pero solo hasta el año siguiente llegaron los primeros aviones a Cartagena. Esas primeras compañías construyeron la cabina delantera para el piloto y una cabina trasera para los pasajeros. Así llegaron al país los Farman F-40 importados por la Compañía Colombiana de Navegación Aérea, CCNA, o los Junker F13, traídos por la compañía Colombo-Alemana de Transportes Aéreos, Scadta, quienes emprendieron sus primeros vuelos desde el Caribe hasta el interior del país, llevando pasajeros, correos y carga, cuenta la historiadora Karim León Vargas. El auge de la aviación, entre 1919 hasta 1950, consolidó la creación de veintisiete empresas. De los escombros de la Primera Guerra Mundial salieron aviones de remate a bajo precio, que pasaron de cumplir un destino militar en los años terribles de la guerra para ser reutilizados en la vida cotidiana. En poco tiempo pasamos de la mula al avión. Así lo describió el empresario Vicente Gutiérrez, de Manizales, quien fue el primero en proponer una empresa de aviación en Colombia en 1919, y fue así como se creó la Compañía de Navegación Aérea, que se consagró a llevar el correo y transportar pasajeros. En su primer viaje describió aquello como “un salto prodigioso hacia la civilización”, citado por Karim en su magistral tesis sobre la historia de la aviación en Colombia, a partir de un texto de Vicente Gutiérrez, publicado en El Espectador el 10 de septiembre de 1919.

Las rutas del aire

Todo el siglo XIX se viajó en mula y en champán. Primero fue el invento de la bicicleta en 1880, llamada al principio velocípedo. Los cartageneros viajaron en tren desde 1894 hasta 1950, hasta que se clausuraron las líneas del tren. Para viajar de Cartagena a Bogotá en 1920, se hacía en un champán con techo de paja, a ritmo de un muchacho boga que remaba en la corriente, como quien iba a atravesar otro mundo tan lejano y distante. Era un viaje infinito que duraba más de tres meses, pero si se hacía en vapor de ruedas duraba tres semanas. Los viajeros más pobres iban en mula desde Cartagena al interior del país, mucho antes de que se estrenaran los primeros aviones de la línea Scadta, administrada por alemanes en 1920, y ese viaje en avión duraba dos o tres horas para llegar a Bogotá. El avión recorría hasta trece mil kilómetros de vía aérea y llegaba a más de ochenta pueblos.

Epílogo

Los pájaros que temblaban en el aire traídos por Scadta se fusionaron como empresa en el Servicio Aéreo Colombiano y, tras cuarenta años de historia, se convirtió en la empresa colombiana Avianca en 1940, hasta 2004 en que la tomó un grupo empresarial de Brasil: Synergy.

La primera nave que llegó del exterior lo hizo el 4 de enero de 1921, el hidroavión F5-L No. 4290 que vino de Balboa, Panamá, con el piloto y dos pasajeros a la Bahía de las Ánimas, según dato del historiador Raúl Porto Cabrales.

Esta breve semblanza a vuelo de pájaro de los cien años de la llegada del primer avión a Cartagena nos eleva a aquel instante en que acuatizó el primer hidroavión en el Muelle de los Pegasos. Y su estropicio dejó una resonancia metálica en el aire y en las pupilas de la gente del mercado de Cartagena. El mismo asombro de esos niños que en 1920 vieron despegar el biplano desde Bocagrande. Ese pájaro tembloroso entre las nubes, con su estela de sombras en la claridad del cielo.