¿Claver tuvo sus demonios?

05 de octubre de 2015 10:58 AM

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Lo que a uno le enseñan de Pedro Claver es que era un santo, que sus restos reposan en una iglesia de la ciudad, que en el techo de ese mismo templo hay una frase que dice El esclavo de los esclavos; y que dedicó casi toda su vida a hacer una especie de redención con el hombre negro africano. Y hasta ahí.

Pero, alguna vez usted se ha detenido a pensar, ¿quién era realmente Claver? ¿Era santo o más bien muy humano? ¿Habrá muerto virgen o se folló(como dicen los españoles) a alguna negrita esclava? ¿Qué tan brillante era? ¿Su condición de español no lo hacía también un inquisidor de la época? ¿A quién le era más fiel? ¿A la fe cristiana? ¿A la corona española? ¿O a los esclavos?

El escritor cartagenero Carlos Enrique Colón Calado sí sabe quién era Claver. Y lo plasmó en una tremenda novela histórica bajo el nombre de Los demonios de Claver, una obra que le sacó lágrimas mientras la investigaba y redactaba. Fue duro para él conocer la trágica epopeya de la esclavitud.

¿Por qué uno le escribiría una novela al santo Claver?

- Yo estudié en el colegio La Salle. Cuando tenía 6 años, en primero de primaria, recuerdo que los domingos nos llevaban a la iglesia de San Pedro y nos mostraban los restos de Claver y una frase que leíamos en el techo. Y eso fue lo único que sabíamos de él. Para ese momento, yo quería ser cura, pero llegué a conocerlos tanto, que terminé odiándolos. Me olvidé del asunto.

Un día, escribiendo una novela (aún inédita), puse a dialogar a dos personajes. Uno le preguntó al otro: ¿Tú sabes quién era san Pedro Claver? Cuando terminé de escribir la pregunta, me pregunté: ¿Y esta vaina qué es? Yo no tengo religión alguna, hace muchos años me vine de Cartagena. 

Luego empecé a escribir otra novela, que ya está publicada, “Calle Trece”, y de pronto vuelve y salta Pedro Claver a la palestra.Y escribí no una frase, sino un capítulo.

Y, entonces, ¿cómo empezó?
-Me puse a investigar la historia de Cartagena de 1590 a 1622. Me leí como 30 libros e inclusive tesis de grados. Entre más leía la tragedia que había sucedido aquí donde yo había nacido con el hombre africano, lo que hicieron con él, más me interesaba. Ahí fue cuando conocí qué hicieron los españoles con el hombre (incluye a la mujer) negro.

Mientras investigaba, ¿se sintió seducido por otro personaje que pudiera desbancar a Claver?
-Sí, me llamaron la atención tres personajes: el inquisidor Juan De Mañozca, un perseguidor atroz de los africanos. Él era la doble moral de todos los hombres sin excepción: se acostaba con muchas negras, y era cura, dado que los inquisidores son sacerdotes nombrados por la Iglesia para ser ese ojo perseguidor que está mostrando el pecado de los demás, no el propio.

Del lado de los negros, otro personaje fue Benkos Biohó, el líder cimarrón. Hizo tanta presión que un gobernador le dijo que ya no más agresiones, que ellos tampoco los iban a agredir. Que querían la paz. Después de ese pacto, vestía hasta ropa española cuando venía a Cartagena.

También me impresionó Juan Méndez Nieto, quien era médico judío exclusivamente de las mujeres. En esa época te imaginas todos los conflictos sexuales que podían existir. Las mujeres no podían tener sino una sola relación y era con el hombre que elegían para casarse.Pero cuando una mujer quedaba embarazada de un hombre negro, ¿te imaginas el sufrimiento que podía tener? Entonces recurrían a Juan Méndez Nieto. Él tenía un componente de plantas para provocar el  aborto. Era casi un confidente de estas mujeres, porque para ellas era complicado ir donde un sacerdote de la época a decirle que estaban ansiosas de sexo.

¿Qué pasaba si una mujer estaba demasiado excitada?
-Imagínate que a Méndez le llevaban mujeres muy excitadas; y este médico ponía a una de sus ayudantes a que metiera dos dedos en aceite, se los introdujera a la paciente en la vagina y la frotara hastalograr el éxtasis.

¿Para usted Claver era un santo?
-Yo no creo en santos, ni en el cielo, ni en el infierno. Para mí todos estamos aquí de paso y todo acaba con la muerte. Pero sí creo que fue un hombre bueno, que dedicó casi toda su vida a hacer una especie de redención con los africanos esclavizados. Dicen que les lamía las heridas purulentas a los negros. Historiadores muy serios coinciden en que exprimía las llagas, cogía el pus con una tacita de plata y lo bebía. Lo hacía para probarse, para saber que podía vencer todo.

Pero también tenía algo en contra de los negros: no soportaba que tocaran el tambor, se los decomisaba y los azotaba. Así como les curaba la heridas y se las lamía, también los golpeaba. Y después les cobraba una especie de multa, si querían recuperar sus instrumentos.

Cuénteme más de Claver…
Era un español, hijo de campesinos acomodados. Pienso que con ese fanatismo religioso que tienen estos seres excepcionales, un día se le iluminó y dijo: ‘voy a ser sacerdote’. Comenzó a prepararse en España. Por coincidencia, un jesuita importante le vio esas características especiales y dijo: ‘usted se va  para América’, y se vino y llegó justo a Cartagena. Aquí encontró que estaban llegando los negros y eso para él fue un deslumbramiento, porque, al parecer,  no conocía al hombre negro, no lo había visto nunca. Indiscutiblemente, era un hombre con delirio de elevación, de grandeza, se creía superior, como todos los españoles, por más sacerdote que fuera, y se creía salvador del mundo.

Algunos dicen que era medio brutón, que se le hacía difícil aprender latín, que no aprobaba ciertas evaluaciones que le hacían, que nunca leyó un libro diferente a los evangelios, que era un ser muy común, pero común, pero de una tenacidad increíble.Hay quienes dicen que murió virgen. Sin embargo, en la novela lo pongo en un sueño erótico con una negrita que él sacó de un barco de estos negreros en los que llegaban.

¿Y en qué condiciones venían en esos barcos?
-Si venían 600 negros, morían 200. Segundo, llegaban después de 3 meses hacinados en los vientres de esos galones donde no entraba luz. Se alimentaban de sobras y agua. Sobrevivían los más fuerte. Su vida pendía de un hilo. Claver llegaba con aguardiente para revivirlos y con ropa, porque venían desnudos. Ahí comenzaba la labor, pero la principal era la evangelización: les decía que estaban poseídos por el demonio y que ellos (los curas) con el bautizo, y abrazando la religión cristiana católica, podían sacarse los demonios. Los negros venían en tal estado de locura que pensaban que los traían hasta acá para sacarles el aceite y comérselos.

¿Cómo cree usted que veía el español al negro?
- Como una bestia de carga con la que podía hacer lo que quisiera: desde matarlo hasta poseerlo sexualmente, y lo hacía. Es más, no eran solo los españoles, las españolas también se les metían a laspiezas a los negros hermosos y estos tenían que poseerlas.Uno creería que la mujer española se supone que es más maternal, más suave, pero no. Mira, tenían unas pinzas especiales para cuando la esclava cometía una aparente falla, como que se le cayera un vestido y se ensuciara, por ejemplo. Pero solo por eso, con las tenazas les desgarraban los senos. 

Otro ejemplo: en Roma daban máximo 50 o 60 latigazos, porque el cuerpo no resistía más.Aquí daban hasta 200 latigazos. ¿Cómo quedaría un ser después de eso? Hombres y mujeres eran azotados, sobre todo, cuando pensaban que habían faltado a la religión.

¿Qué impresión le dejó San Pedro Claver?
-Como todo ser humano, hubiera podido hacer mejores cosas. Hice que Claver cobrara vida ante mí. Para mí era algo así: Yo lo que puedo hacer es aliviar un poco el dolor de esta gente, porque mi Iglesia y mi religión, me permite eso, pero no puedo hacer nada más. No puedo liberarlos de nada, lo único que puedo hacer es liberar su alma.

¿Algún otro secreto que quiera compartir?
- Mis ojos se llenan de lágrimas leyendo la historia de Claver y nunca lo he dicho(solo a dos amigos): Mientras escribía la novela, se me aguaron los ojos describiendo las atrocidades que padecía el negro africano. El dolor era mucho(se le resquebraja la voz).
 

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