Colombianos en Nueva York, al filo de la pandemia

07 de junio de 2020 12:00 AM
Colombianos en Nueva York, al filo de la pandemia
Protestas por el asesinato del afroamericano George Floyd en el puente de Brooklyn, en Nueva York.//Foto: JASON SZENES - Efe.

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Nueva York, Estados Unidos. Una de las principales potencias del mundo vive por estos días un panorama lleno de convulsión social. Protestas contra el presidente, el racismo y el abuso policial marcan, junto al COVID-19, la agenda pública de un país con una economía golpeada y un sistema de salud colapsado por el silencioso y virus que no distingue color de piel ni bolsillos.

Este enemigo público y silencioso ha cobrado la vida de más estadounidenses, y personas de otras nacionalidades, que las muertas los últimos 20 años en incursiones y guerras de este país en otros territorios como en Irak, el Golfo Pérsico y Afganistán. Incluso más muertes que las ocurridas en el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York. Hasta el viernes, el virus había dejado 105.000 muertos en EE. UU.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), el 44% de los afectados por COVID-19 en EE. UU. son personas entre los 18 y 44 años, y de ellos, el 25% son latinos o hispanos.

El Universal llegó hasta lo que se ha denominado el foco y epicentro mundial de esta pandemia: el estado y ciudad de Nueva York. A pesar de los esfuerzos por controlar este mortal virus, el estado de Nueva York tenía hasta el viernes 377.911 casos confirmados de COVID-19 y 30.566 personas fallecidas.

Recorrimos la Gran Manzana y los puntos más influyentes de esta ciudad, la cual estuvo silenciosa por la pandemia hasta el estallido de las protestas en Mineápolis (Minnesota), por los abusos policiales en esa ciudad. Nueva York, antes bulliciosa y ajetreada, hoy luce más vacía. Los vagones del metro se ven sin pasajeros, las líneas de buses esperan ser ocupadas. Incluso el ferry, que conecta a la Gran Manzana con Staten Island, está operando a su mínima capacidad.

La metrópoli con más de 9 millones de habitantes experimenta un cambio en su dinámica. Caminar por Manhattan o el puente de Brooklyn ya no es lo mismo. Broadway y sus famosos teatros están sin público; la Zona Cero, donde estaban las Torres Gemelas, sin los homenajes permanentes. La famosa zona luminosa de Times Square, sin gente y el barco para visitar a la Estatua de La Libertad, sin turistas. El COVID-19 tiene a todos recogidos en sus casas.

Cuando todo indicaba que la economía en la capital del mundo y su Estado sería restaurada, se presentó un giro inesperado. La muerte del afroamericano George Floyd en Mineápolis durante un arresto de la Policía local agudizó la crisis que ha dejado el coronavirus en la ciudad rectora de la economía mundial.

Según su gobernador, Andrew Cuomo, la capital del mundo es un territorio fuerte que ha sufrido cientos de embates a lo largo de su historia y que pese a eso, aún permanece firme. (Lea también: Mínimo de muertes por COVID-19 en Nueva York, pero cautela ante protestas)

Cuatro cartageneros relatan su drama

Cielo Rosa Cano Ospino vive hace 15 años en el condado del Bronx, ella dice: “Todo marchaba muy bien hasta que apareció el COVID-19. Para mí, la verdad, ha sido bastante traumático, pues toda mi familia vive en Colombia. Es deprimente no poder salir, ni siquiera tomo el metro, ni autobús; me limito a realizar cosas netamente esenciales como comprar mis víveres y alimentos. Salir a la calle da miedo, especialmente sabiendo que esta ciudad está plagada del virus”. Cielo teme salir por la falta de compromiso y civismo de muchos de los habitantes de New York, debido a que no respetan la distancia física social y mucho menos toman las medidas de bioseguridad para evitar más contagios. “Muchas personas no usan la mascarilla, cuando es de uso obligatorio, no obedecen las normas emitidas por el gobierno estatal y federal”.

Esta mujer, que el próximo 8 de junio cumplirá 59 años y trabajó en la desaparecida Empresa Nacional de Telecomunicaciones de Colombia, Telecom, relató que hace un par de días fue a una panadería y se encontró con una escena para ella aterradora. “En ese lugar me topé a dos enfermeras de un hospital cercano, sin mascarilla y sin guantes, una al lado de la otra, en un espacio tan reducido que salí corriendo despavorida, sin poder comprar nada”, comentó. “Ya esa enfermedad se llevó a una de mis mejores amigas”.

El sentimiento de incertidumbre y pánico también lo vive también la bogotana, pero criada en Cartagena, Sandra Milena García Sánchez. Ella vive en Queens, Nueva York, desde hace cuatro años y medio.

“No ha sido fácil, hemos sido el epicentro de Estados Unidos y eso nos obligó a mantenernos en casa y cuidarnos por el bien nuestro. Ver tantas personas cercanas tan delicadas de salud o muertas ha sido muy difícil y a parte de eso, muchos trabajamos en establecimientos que ha tenido que cerrar o manejar un personal mínimo, lo que provocó, en mi caso, mucho tiempo sin poder laborar”, cuenta Sandra

Lo más grave para esta administradora empresas de 41 años es haber vivido una cuarentena por más de dos meses y medio donde no salió ni a las esquina. “Es una situación dramática porque día tras día ves en las noticias a vecinos o personas que conocías que ya no están con nosotros”, advierte. (Tal vez le puede interesar: Nuevo episodio de abuso policial en Nueva York profundiza la indignación)

Del otro lado del puente o del túnel

A las ciudades de New York y New Jersey las separa el Lincoln túnel, una vía rápida de unos 2,4 kilómetros de largo que corre el río Hudson por debajo de su cauce. Este territorio estadounidense también ha sido embestido por este enemigo público y silencioso.

En estos momentos, el estado de Nueva Jersey, donde vive un gran número de colombianos testigos de la pandemia, tiene 159.608 contagios y 11.634 muertes.

El dolor de perder un amigo o un familiar lo vivió en carne propia la cartagenera María Elena Orozco de 48 años, quien vive en el condado Englewood, Nueva Jersey. Ella relató a este medio de comunicación cómo fue perder 10 de sus amigos por culpa del coronavirus.

“Aquí fue terrible, amigos con los que tú compartías un café, hablabas los fines de semana, debatías sobre política y costumbres de nuestro país, se los llevó el COVID-19. Fueron 10 casos de los que conocí personalmente, colombianos radicados aquí en EE. UU., murieron lejos de su país”, aseguró Orozco Acevedo, quien lleva seis años viviendo en el área y trabaja en Nueva York.

Para esta cosmetóloga el virus ha sido peor que el ataque del 11 de septiembre de 2001, cuando terroristas, con aviones comerciales, estallaron y derrumbaron las míticas Torres Gemelas, en el centro de distrito financiero de Nueva York.

“Muchos están en desacuerdo con la reapertura económica porque la gente no toma las medidas necesarias para evitar la propagación. Sin lugar a dudas esto es peor que el ataque del 11 de septiembre porque la incertidumbre es total, el ataque todo el mundo sabe cómo fue, las fuerzas militares y federales lo pudieron controlar, pero aquí este virus es mortal y se esparce en silencio, cómo se va a controlar si no lo hace el mismo ser humano”, puntualizó.

María Elena Orozco asegura que se llena de pánico, terror y drama cada vez que piensa en salir a un supermercado para abastecerse de víveres y alimentos. “Es una odisea porque el día anterior me da dolor de cabeza, me da pánico, fiebre, lloro, me estreso, incluso prefiero ir al supermercado caminando, un recorrido de una hora. Prefiero hacerlo a pie para evitar subirme al transporte público o al metro”, explicó.

Por estos días el gobernador del estado de Nueva York ordenó en seis fases la reapertura económica de este territorio, sin embargo, María Elena escogió no salir a la calle y seguir en cuarentena. “El gobernador puede decir misa, pero yo sigo en mi cuarentena a pesar de que la economía esté abriendo. Seguiré viviendo de mis ahorros y de un trabajo que tengo aquí cerca. Pasé de ganar 800 dólares a la semana a solamente 100, esto no solo ha afectado mi bolsillo, sino la de muchos colombianos y latinos que viven en la gran manzana”.

Otra hija adoptiva de Cartagena y reconocida en La Heroica es Diana Ximena Cortés Suárez, conocida como Diana X, quien fuera aspirante al Concejo de Cartagena en el año 2015 y participante del reality show de RCN Televisión, ‘Protagonistas de novela’.

Esta abogada, actriz y activista de 36 años, quien llegó a este país a asistir una boda y mejorar su nivel de inglés, quedó atrapada en medio de esta pandemia, y decidió extender su visa. Relató su estancia en medio del epicentro del COVID-19.

“Estar atrapada en este país en medio de esta pandemia ha hecho que me renueve como persona, duré dos meses y medio resguardada, solamente saliendo para lo necesario, creo que me encontré a mí misma en un tiempo de reflexión el cual me ha servido para sanarme a mí misma y replantear el rumbo y el camino de mi vida”, resaltó Diana X. (Lea también: New York está durmiendo, pero no quienes la habitan).

Esta actriz, cuya residencia en Cartagena es el barrio Marbella, dice: “Cuando me vi en esta situación, solicité la extensión de visa, pues era la mejor opción para no perder mi estatus migratorio, pues no había vuelos humanitarios. Solo hasta ahora están saliendo. Soy madre, tengo un hijo de seis años allá en Colombia, entré en shock cuando todo esto empezó. Me dije: ‘Dios mío, qué hago, cómo resuelvo’, en ese mismo proceso, pude encontrar en la meditación un espacio para poderme sanar y no perder mi rumbo y mi mente a raíz del encierro”.

Otros colombianos, un paisa y un cachaco

Para el antioqueño Ricardo Ruiz Arango, de 26 años, resguardarse del virus es la prioridad. Afirma que desde el primer momento del brote se quedó en su apartamento. “Cuando en las noticias se vieron todas las muertes y los infectados, que la gente se estaba muriendo, me dio mucho pánico, me llené de angustia al principio, pero logré meditar y cambiar mi panorama interior”.

Este paisa, quien llegó a Estados Unidos hace dos años y también es actor, relató que la mayoría de los hispanos son responsables con su cuarentena. “La mayoría de los latinos cumplía con la medida en lo que puedo ver, pero muchos miembros de otras comunidades o de otros grupos étnicos no la cumplen y ahí está el problema”.

El bogotano Diego Sánchez también relató lo complicado que es vivir en el epicentro de la pandemia. “Estar viviendo en el epicentro del mundo es algo inimaginable, yo pasé cuarentena dos meses y 15 días en mi casa y solamente me enteraba de lo que pasaba por redes sociales, incluso esto parecía un estilo de película de terror, incluso no podía ni salir a mercar, tenía pánico, miedo a la calle. Hoy en día ya se sale con algo de temor a la calle, pero atendiendo las medidas de bioseguridad, porque el virus sigue corriendo en el mundo y aquí en New York el virus es latente”.

El Universal solicitó información oficial al consulado de Colombia en Nueva York sobre la cifra de compatriotas contagiados por el COVID-19, pero no fue posible una respuesta al cierre de esta edición. Extraoficialmente este medio conoció que unos 100 colombianos residentes en la capital del mundo han informado al consulado sobre su condición médica adversa por el coronavirus. Incluso se cree que la cifra podría tener cuatro dígitos, pues el epicentro de este virus, es el condado de Queens, donde se concentra la mayoría de colombianos en la capital del mundo.Los cartageneros y colombianos en EE. UU., en especial los que viven en Nueva York y Nueva Jersey, siguen esperando que la velocidad de contagio del virus se frene y que la economía estadounidense salga de las tinieblas del COVID-19 para seguir luchando con sus sueños de un futuro mejor para ellos y los suyos. Sin lugar a dudas el coronavirus, cambió la vida de todos y la muerte de George Floyd también. Nada será igual, solamente seguir buscando para muchos el anhelado sueño americano en medio de la pandemia.

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