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¿Cómo sé si necesito ir al psicólogo?: patrones familiares tóxicos

Dos jóvenes hablaron sobre conductas tóxicas en sus entornos familiares. Una profesional en salud mental contó cuándo acudir a ayuda psicológica.

DANA ROMERO IRIARTE

27 de noviembre de 2022 12:00 AM

En las reuniones de la familia de Lucía* todos comparten, ríen y gozan: Semana Santa, Día de las Madres y Navidad son sus fechas favoritas y en las fotos de Instagram de los integrantes más jóvenes, y en las de Facebook de los más adultos, parecen ser la familia perfecta, sin embargo, de puertas hacia adentro todo oscurece cuando las cosas se ponen medianamente difíciles. Lea aquí: ¿Eres mamá primeriza?: 5 consejos para que la maternidad no te abrume

Celos y rencores salieron a flote cuando el abuelo de Lucía sufrió una isquemia cerebral, sus tíos y primos ahora tendrían que turnarse para ir a cuidar de él mientras estaba hospitalizado, pero de una forma u otra todos intentaban evadir la responsabilidad con el señor de 78 años.

De acuerdo con la Clínica Mayo, las sesiones de terapia familiar habitualmente duran entre 50 minutos y una hora.

Mientras Lucía discutía con su prima por el grupo de Whatsapp familiar, recordó que no era la primera vez que se enfrentaban entre ellas y, sin importar qué, todo terminaba siempre en que Lucía, su hermana y su mamá eran “las favoritas de los abuelos”, quienes supuestamente “siempre manipulaban todo en favor de ellas”. Lea también: ¿Cómo saber si tengo una relación “tóxica”?

Lo anterior sería una excusa para que el resto de familiares le cedieran a las tres mujeres casi toda la responsabilidad de cuidar del anciano, sacrificando mayor parte de su tiempo y sin tener en cuenta las responsabilidades laborales de cada una.

Por su parte, Lorena* no tiene ningún familiar enfermo ni primas rencorosas, y cuando su amiga Lucía le comentó su drama familiar, ella no pudo relacionarlo con su estilo de vida, porque considera que tiene una buena relación con sus padres y sus dos hermanos.

Las terapias ayudan a sanar heridas del pasado y presente, a crear estrategias de afrontamiento y de aceptación”.

Erika Sierra Flórez, psicóloga.

Pero más tarde hablaría de una ‘pequeña’ discusión que tuvo con su mamá por unos bollos de mazorca —alimento típico de la canasta familiar caribeña hecho a base de maíz y envuelto en hojas de esta planta, de caño o faldo— pues saliendo de trabajar, Lorena llevó cinco bollos a su casa, uno para cada miembro de su hogar.

La joven se comió su parte y cuando se acercó a la basura para botar el envuelto del bollo, se percató de que alguien ya había comido lo mismo antes de que ella los llevara. Le puede interesar: El apego en las relaciones de pareja

La madre pensó que su hija se había comido dos, dejando a uno de sus hermanos sin cena y, antes de preguntar si lo que imaginaba era cierto o no, arremetió contra Lorena: la insultó con palabrotas e insinuó que siempre evadía sus responsabilidades al echarle la culpa a los demás. Esa situación se repetía una y otra vez en esa familia.

Lo que parecía un problema pequeño terminó en un reclamo más grande, y aunque Lorena no tenía culpa, prefirió ignorar la situación por la impotencia de no contradecir a su mamá, quien siempre asumía el mismo patrón. Luego la madre supo que nadie se había ido a dormir con el estómago vacío, pero nunca se disculpó con su hija por acusarla sin antes preguntar y, como es costumbre, al día siguiente volvieron a hablar como si nada hubiese pasado.

Patrones familiares tóxicos

Esto no solo sucede en los hogares de estas dos cartageneras que prefirieron reservar sus identidades.

Dice un refrán que “los trapos sucios se lavan en casa”, pero ¿debería ser siempre así?

En ambos casos coincide un factor: mala comunicación. Primero, por no saber cómo decir las cosas o simplemente por querer evitar conversaciones incómodas, y esto también sucede en relaciones de pareja e interpersonales. Siga leyendo: Las claves de una buena relación de pareja

En estos casos de confusión y no saber qué hacer, la mejor opción es buscar ayuda profesional, como es asistir al psicólogo.

De acuerdo con Erika Sierra Flórez, psicóloga egresada de la Universidad Católica Luis Amigó, “a través de las terapias familiares -dependiendo el enfoque de cada psicólogo- para abordar los conflictos familiares se realizan dos tipos de sesiones: individuales (con cada miembro de la familia) y también grupales”.

La psicóloga dijo que existen muchos tabúes en torno a la terapia psicológica, razón por la que muchas personas que atraviesan este tipo de problemas familiares se abstienen de buscar ayuda.

La frecuencia y el número de las sesiones que necesitarás dependerán de la situación particular de tu familia y de la recomendación del terapeuta”.

Clínica Mayo.

“Si vas al psicólogo estás loco”, es la percepción que tienen muchas personas, pues Sierra explicó que este tipo de reacciones ocurren porque las consultas derivadas a la salud mental no se ha normalizado. También indicó que atender a este tipo de especialistas es igual de importante que asistir al médico general.

“Las personas aún no le dan la importancia necesaria a las emociones”, reafirmó.

Hoy día, este tipo de conductas en las familias son catalogadas como “tóxicas”, un término muy usado en esta nueva era cuando un comportamiento perjudica la salud mental de su entorno. Algunos expertos lo relacionan con patrones familiares que se repiten de generación en generación.

Este tipo de situaciones son, en muchas ocasiones, las causantes de traumas que pueden llegar a desencadenar trastornos de ansiedad, depresión, dependencia emocional, irresponsabilidad afectiva, entre otros, según la experta.

Las redes sociales, como Tik Tok, también se han convertido en una plataforma para que expertos en la salud lleguen más rápido a los jóvenes y les expliquen en qué consiste cada trastorno. Lea: Cómo identificar a las “personas tóxicas” y evitar que nos destruyan la vida

Ese revuelo mediático ha llevado a que los jóvenes que han mostrado interés en el tema, —la población ‘Centennial’ (nacidos entre 1996 y 2012—, recurran a cuentas y perfiles en redes sociales en los que algunos profesionales o empíricos, hablan sobre estos trastornos derivados de una mala relación familiar, pudiendo caer así en otro grave error: el autodiagnóstico.

“Todos los patrones son diferentes, es decir, no existe una verdad o un comportamiento estándar para cada persona, eso dependerá de los factores que producen el ambiente tóxico. Por eso la necesidad de ir a terapia, porque no es sano autodiagnosticarse”, indicó la profesional en salud mental.

Finalmente, Erika Sierra invitó a aquellos que tengan un problema que los afecte a nivel mental y emocional, o a quienes quieran acudir al especialista pero aún no están seguros, a no quedarse en el querer y animarse a asistir a terapia, y así perder el miedo de ir al psicólogo.

Quienes trabajan en este campo aseguran que el cambio empieza por sí mismos. El primer paso para dar ese cambio es reconocer las conductas buenas y malas para romper esos patrones que tanto daño causan.

* Los nombres han sido modificados.

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