Con leucemia, Augusto cambió el miedo por la fe

04 de mayo de 2019 12:00 AM
Con leucemia, Augusto cambió el miedo por la fe
Augusto, junto a sus hijos y esposa, luego de haber culminado su tratamiento.//CORTESÍA.

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Augusto no se cansa de agradecer. Lo hace con cada frase, con cada recuerdo. Un diagnóstico que para muchos puede ser devastador, para él fue una especie de encomienda divina que debía recibir tal cual llegó, sin cuestionar. Hoy comprende cuál fue el objetivo de esa encomienda.

“Esta es una prueba de fe, de esperanza y amor. Cuando uno tiene una nueva oportunidad como la que la vida me está dando a mí, aprende a ver los días de otra manera y a dejar de agobiarse por cosas que en realidad no se justifican”.

El que habla es Hernán Augusto Páez, de 49 años, quien ha sido curado de leucemia mieloide aguda o LMA, diagnosticada ocho meses atrás. Veinte días antes de esta entrevista, le quitaron la medicación.

Unos puntos rojos en su piel fueron la única señal de la enfermedad, que en general no mostró síntomas. “Fue un momento duro. Llegué con las molestias en la piel y me hicieron la biopsia, que fue la que confirmó el diagnóstico”, recuerda.

La LMA es un tipo de cáncer hematológico y de la médula, ósea con exceso de glóbulos blancos inmaduros.

Pese a la noticia, no pensó en preguntarle a Dios: ¿Por qué precisamente a él?, simplemente miró a cielo y orando, aceptó los designios divinos. “Dije: ‘Dios, te entrego mi vida, yo soporto todo lo que venga’”, cuenta.

Su esposa, sus tres hijos pequeños, su familia y amigos fueron fundamentales en su recuperación, porque, además de la fe, sentir el cariño de la gente también es una poderosa terapia.

“Yo casi no podía tener visitas, así que para mí fue un respaldo sentir que en mi círculo familiar estaban genuinamente preocupados. Pasa que uno recibe mucho de gente de quien no lo espera, o de personas que piensas que solo te tratan por cuestiones de trabajo... En esos momentos uno sabe con quién cuenta y con quién no”, reflexiona.

Su manera de llevar
el tratamiento

“El tratamiento consiste en que te ‘resetean’ la médula, te la dejan en cero, y hay que esperar a que ella vuelva a arrancar y vuelva a producir células buenas, que no vuelva a producir células malas. Este tipo de enfermedad que tuve se trata generalmente con trasplante de médula de un tercero, puede ser un hermano o el papá, pero no necesité un trasplante, gracias a Dios, porque es un procedimiento con unos riesgos más altos y duro, en cuanto a la recuperación”, continúa Augusto.

Estuvo en tratamiento de quimio, con ciclos de 30 días corridos, descansando 10. Recuerda que no podía poner un pie fuera de la habitación de la Clínica Colombia, en Bogotá, pero continuar con su trabajo, en el área comercial de una fábrica textil, lo ayudó.

“No dejé de trabajar. En el trabajo me fue muy bien, y pude estar haciendo mi labor comercial vía telefónica y sin el estrés del agite diario. Creo que cuando uno deja que las cosas fluyan las asume con más cabeza fría y da mejores resultados. Día a día nos estresamos más de la cuenta, preocupándonos por cosas que prácticamente no podemos controlar”, asegura.

“Son días al principio duros, es muy fuerte, el tratamiento me lo hicieron con un catéter central, pero uno debe mentalizarse: la quimio es lo que lo va a alejar a uno ‘del otro lado’ y afortunadamente respondí muy rápido”.

Su mayor preocupación era su familia, sin embargo, la ayuda psicológica que les dieron a sus pequeños desde la clínica les permitió entender y afrontar mejor la situación. Por eso, es enfático en decir que a los niños siempre hay que contarles la verdad.

Desde su punto de vista, parte del éxito de su tratamiento fue hacer caso a las indicaciones médicas, en cuanto a todo, incluida la comida, “y aunque poco a poco uno se va aburriendo de eso, porque pues es una comida muy... diferente, uno con las defensas bajas no debe desesperarse”. Comer a las horas adecuadas, evitar cierto tipo de comidas pesadas, comer verduras cocidas, muchas frutas y sobre todo estar tranquilo son sus recomendaciones, como paciente.

¡Ah!... y algo mucho, mucho más importante:

“Mi tratamiento fue exitoso gracias a la fe, creo que mejoré gracias a la infinita fe en Dios y las ganas de vivir. Obviamente existe la posibilidad que vuelva a aparecer, pero pues el tratamiento mío fue muy exitoso, un caso de leucemia mieloide aguda que con el pronóstico era muy agresiva y, como te digo, afortunadamente con el tratamiento que me hicieron en la clínica y la quimioterapia, desde el primer ciclo fue muy efectiva”. Augusto vive en las afueras de Bogotá, y con precaución fue a las iglesias de la capital durante la pasada Semana Santa para agradecer.

Ahora, su nuevo acompañante es un tapabocas especial, que usa por precaución. Sus próximas vacaciones las quiere con su familia acá, en Cartagena.

¿Por qué esta leucemia es tan agresiva?

A pesar de los avances y la mejoría en los resultados de pacientes jóvenes, el pronóstico en adultos, que representan la mayoría de los casos nuevos, sigue siendo deficiente. Se estima que al menos el 70% de los pacientes mayores de 65 años morirán a causa de la LMA dentro del primer año posterior al diagnóstico. De recibirse el tratamiento adecuado en el tiempo óptimo, la mayoría de las personas que viven con la enfermedad podrá tener buena calidad de vida.

Según Leonardo Bautista, hematólogo de la Clínica Colombia, la leucemia mieloide aguda tiene una alta mortalidad, gracias a que altera drásticamente la función de la médula ósea, por lo cual los pacientes tienen síntomas de insuficiencia.

“Pueden tener anemia severa, trombocitopenia severa o conteos muy bajos de plaquetas que los predisponen a sangrados y muy bajos niveles de defensas, lo que hace que sean muy susceptibles de presentar infecciones severas. Por otra parte, los tratamientos son bastante agresivos y consisten en quimioterapias de alta intensidad que predisponen a los pacientes a unos estadíos clínicos de aplasia (falta de desarrollo de un tejido o de un órgano), susceptibles de sufrir infecciones severas”, explica.

Y no todas las lesiones mieloides agudas responden a la quimioterapia. Algunas presentan comportamiento de refractariedad, es decir, responden inadecuadamente a pesar del tratamiento de quimioterapia y siguen como si nada.

“Hemos conocido más de las leucemias y sabemos que el 30% o 35% de ellas expresan una mutación específica que se conoce como FLT3, y gracias a la expresión de esta mutación se pueden dar inhibidores específicos de estas mutaciones que, digamos, favorecen a que las tasas de respuesta sean mejores y las personas tengan una mayor probabilidad de éxito con los tratamientos”, finaliza el doctor Bautista.

***

La LMA es la leucemia con la menor tasa de supervivencia a cinco años en adultos y es el tipo de leucemia más frecuente en esta población, con el 80% de los casos.

Agradecido además con los doctores y el cuerpo médico, Augusto quiso dar su testimonio para que sepan “que a este tipo de cosas hay que tenerles fe. Tenemos que cambiar el miedo por la fe”, dice convencido.

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