De cantar en una iglesia en Soledad, a triunfar en el periodismo de EE. UU.

10 de mayo de 2020 12:00 AM

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Aunque Miguel Santiesteban Rangel haya nacido en el Valle del Cauca, sus raíces no se desprenden de Soledad, Atlántico. Los vecinos de Costa Hermosa atestiguan el trabajo duro de este joven cristiano, que le cantaba a Dios desde la iglesia de su barrio y que no se imaginó que el mundo lo estaba esperando para dejar en alto el nombre de Colombia con su trabajo.

Egresado de la Institución Educativa José Martí, dice que una ayuda divina (de esas que parece que solo existen en novelas) se le apareció en forma de una familia norteamericana. Ellos lo impulsaron a cambiar de vida, y a cumplir algunos de sus sueños.

En 2012, como misionera, la Familia Moore llegó a Soledad para ayudar a los más necesitados y se contactó con la iglesia Manantial de Vida (hoy Casa de Vida). “El pastor Samuel Montes sabía que yo estaba estudiando inglés, me llamó y me dijo: “Necesito que me ayudes como traductor”, así que pasé una semana completa con ellos. Fuimos a barrios pobres como La Manga, allí estuvimos ayudando, yo también cantaba y tocaba. Entonces la señora Moore y su familia empezaron a indagar sobre mi historia, si estudiaba y demás”, empieza Miguel. Un año después de ese encuentro y un mes antes de que Miguel cumpliera 17 años, le preguntaron si quería irse a los Estados Unidos.

Así, en 2013, viajó a Atlanta, Georgia, donde reside esta familia y su carrera como periodista empezó a tomar forma tras entrar a la Kenesaw State University.

“Siempre tengo la imagen del avión. Mi familia completa (y somos bastantes) fue a despedirme al aeropuerto, y yo no lloré... hasta que ya en el avión supe que me iba. Después de eso, pasaron tres años hasta que volví a ver a mi mamá”.

Pese al reto que tenía adelante, Miguel pensaba justo en su madre Judith Rangel, porque uno de sus sueños es velar por ella, y debía prepararse para lograr sus metas. La señora Judith -cuenta su hijo- gran parte de su vida la ha dedicado a ser comerciante. Una trabajadora incansable.

Ya en Georgia, los Moore no pudieron ser más atentos y cariñosos. “Una de las cosas que más duro me dio cuando vivía en Georgia fue la comida, que es bastante diferente. Y la señora Moore buscaba en Internet comidas colombianas, arroz con pollo, imagínate, hacía empanadas, todo para que yo me sintiera bien”, sonríe Miguel, de 23 años.

En Soledad

-Aquí estoy con mi sobrino Miguel- bromeaba con rimbombancia su tío Guille, gracias a quien este joven agarró ese gusto por la locución.

“Recuerdo que en el José Martí había una radio y en los recreos me iba para allá, a veces con Elkin, mi mejor amigo. Así empezó todo, con el tiempo, en los actos cívicos presentaba eventos, incluso presenté uno al que asistió Alejandro Char”, recuerda.

En 2011 se graduó con uno de los mejores puntajes del departamento, y esperó una beca (ese era su plan), pero fue una oportunidad que nunca llegó. “Decidí continuar en el ITSA, que me ofreció un buen precio para terminar mi técnico profesional (es Técnico Profesional en Mantenimiento Electromecánico)”, explica, pero continuamente visitaba las instalaciones de ITSA Radio para ver de cerca ese mundo.

Miguel hace una pausa en la historia para recordar a alguien especial, la seño Aura García (Q.E.P.D). “Ella fue como una segunda madre para mí en Soledad”.

Su historia en los Estados Unidos

En Georgia, Miguel egresó de la Kennesaw State University con el mejor puntaje de su grupo, y gracias a su dedicación pudo trabajar un tiempo con Fox5 y ABC, lo cual le dio un impulso, pues dice que es muy competitivo entrar a la televisión en ese país.

Meses después y a punto de que se venciera su Visa para estar en los Estados Unidos, fue contratado como reportero de Telemundo Nueva Inglaterra (que abarca los estados de Maine, New Hampshire, Rhode Island, Vermont, Massachusetts y Connecticut), por lo que sus nominaciones hacen parte de los trabajos que realizó junto a su grupo para esa cadena de televisión. Hay que anotar que en febrero pasado, logró un ascenso para estar en la sede principal en Boston, NBC Boston.

“Apliqué a más de 200 trabajos, más de 85 empresas. Me rechazaron bastante, unos por el acento, otros por los papeles. Por no ser ciudadano fue un reto y era muy competitivo. Pero gracias a mi mentor, Tom Haynes, pude direccionarme hacia Telemundo”, agradece.

Sus trabajos La prisión de un inmigrante: el cáncer; Historias de éxito de familias dominicanas; así como el cubrimiento de una tormenta y su trabajo sobre las Ligas Mayores, han sido los productos que le han valido cuatro nominaciones a los Premios Emmy Nueva Inglaterra de la Academia Nacional de Televisión, Artes y Ciencias, que se entregarán el próximo 13 de junio.

En estos días de pandemia, Miguel trabaja de forma presencial cada dos semanas, tomando todas las precauciones. “Los medios hoy más que nunca son esenciales. Nuestra empresa se lo toma en serio, así que dos semanas un reportero está adentro en casa, y dos semanas afuera. Soy reportero de asignaciones generales, es decir, nos enfocamos en noticias que impacten a la comunidad hispana en Nueva Inglaterra, una región de seis Estados”, explica.

Me cuenta, entre otras cosas, que espera que pase la pandemia de coronavirus para seguir, como solía, cantando en las iglesias de su comunidad, una forma de darle gracias a Dios por las bendiciones que ha recibido. Su sueño ahora es llegar a ser corresponsal nacional bilingüe. Ser latino en Estados Unidos es, para este soledeño, una bendición. “Por ser latinos nos tenemos que esforzar por demostrar que sí podemos, no lo veo como una desventaja, sino al contrario”, opina.

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En diciembre pasado, visitó a su familia por dos semanas, y aprovechó para darle forma a la fundación que tiene en mente, para ayudar a niños de escasos recursos. Fue a El Banco, Magdalena para llevar algunos juguetes.

“Mi mamá está orgullosa, feliz. Me dice que nunca me olvide de dónde vengo, que recuerde que vendíamos sopas, que vendíamos empanadas, que siempre recuerde mis inicios. Somos una familia muy unida, y lo continuaremos siendo”, finaliza.

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