Morten Strøksnes: el cazador del tiburón boreal

Morten Strøksnes: el cazador del tiburón boreal
//AROLDO MESTRE

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Tiene los ojos azules, casi vidriosos y húmedos como si acabara de salir del agua. Este noruego apasionado por el mar, la historia y la escritura, es un aventurero, que vino invitado a Hay Festival de Cartagena, con su hermoso viaje ‘El libro del mar’. Nos sentamos en el segundo piso del Hotel Santa Clara, y descubro que su silla está rota, tal vez de tantos entrevistados seguidos en la misma silla, le cedo la mía, pero él elige la que está rota. La primera pregunta que le hago es estúpida, pero tiene una razón simple: saber en qué momento lo atrapó el mar. Morten me habla en inglés y una chica española me traduce.

“Desde pequeño viví junto al mar, me encantaba pescar, estaba siempre muy cerca del mar, así que también tengo recuerdos desde que era muy pequeño. Estar al pie del mar, esperando que salga algo de una caña de pescar, es siempre un misterio. Nunca se sabe qué criatura saldrá de allí.

“El mar es infinitamente un misterio que desconocemos. Lo que vemos es la superficie. Los humanos permanecemos en la superficie de la tierra, a diferencia de los pájaros que tienen el privilegio de estar en la tierra y en el aire. Al fondo del mar, todo flota. Las criaturas del mar se la pasan todo el tiempo flotando. No hay gravedad fuerte allá. Los peces abisales se comunican a través de la luz. Es un proceso evolutivo fantástico, porque han logrado comunicarse con luces, ritmos, parpadeos. La luz para el apareamiento. La luz para la caza. La luz para engañar a la víctima. Hay luces que son invisibles allá abajo. Hay especies que tienen su proyector de luz, y atrapan a su presa, sin que otras especies se den cuenta. El mar ha sido una de mis obsesiones, y la escritura de mi libro tardó tres años en los que tuve momentos de frustración. Pero nunca perdí la fe. Hugo grandes momentos de claridad y felicidad. Uno de mis autores favoritos es Jules Verne. Al escribir sobre el mar, y la relación del hombre con el medioambiente, no lo hago para acusar o señalar a nadie con el dedo. No soy mejor que nadie para culpar o juzgar. Me gusta que el lector aprecie la belleza y aprenda a amarla con el cerebro y el corazón. En todo lo que escribí allí, hay una experiencia vivida y un poco de ficción. En un episodio de la aventura, en el que estaba buceando, el mar me arrastró muchos kilómetros. Si hubiera ocurrido así, es probable que estuviera muerto. La escritura de no ficción puede tener elementos de fantasmagoría, sin que llegue a ser ficción. Aprecio mucho lo fantástico en Jules Verne, Rimbaud y Poe”.

La aventura en el mar

La historia de Morten, tiene el ritmo de una novela de aventuras, sin embargo, es la crónica de una aventura descabellada: capturar un tiburón boreal con una lancha neumática, en las cuatro estaciones del año.

Va con su amigo, el pintor Hugo Aasjord, pero el equipamiento es también una locura: una lancha neumática a motor, unas cañas de pescar y la carne putrefacta de una vaca escocesa como cebo.

Todo ello es el pretexto de Morten para contar con una fina y poética erudición los misterios del mar y el impacto que ha tenido en la historia de la humanidad, los mitos, el arte, la filosofía y la literatura. Las descripciones son estremecedoras: el archipiélago de las Lofoten, las profundidades del mar de Noruega, las islas Lofoten, al norte del Círculo Polar Ártico, y la descripción del tiburón de casi ocho metros de longitud y sus más de mil kilos.

Al escribir el libro, buscó el equilibrio de la información científica, y prefirió el formato poético, la narración que fluye con detalles, y un sofisticado sentido del humor al contar la peripecia de ir tras el tiburón boreal. Todo el libro sugiere que más que atraparlo, lo realmente interesante es intentarlo, en la búsqueda de una experiencia casi sobrenatural en las profundidades del mar.

Cartagena

Ahora está en el mar de Cartagena, y sabía de la cuidad a través de lo que había leído de Gabriel García Márquez. Me dice que ahora es fácil tener noticias de lo que no conocemos, y sabía que era una de las ciudades más bellas de América Latina. “Desde hacía tres años me estaban proponiendo que viniera.

“No me gusta hablar de los libros que estoy escribiendo. Solo puedo decirle que después de este libro, viene otro que ocurre en Australia, Burdeos, México. Le doy esa pista”.

Epílogo

Le gustaba escribir de tarde, pero el nacimiento de su hijo varió el hábito de Morten. Antes solía escaparse meses tras una aventura. Pero la suya siempre ha sido contar historias que tienen un halo fantasmagórico, pero que ha vivido en carne propia.

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