El Colegio Eucarístico cierra, Torices no podrá olvidarlo

24 de noviembre de 2019 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

La nostalgia es un hilo de recuerdos atado a los latidos del corazón. Merodea por los pasillos del alma y está fundida a los deseos de lo que ya no volverá. Aquí hay tanta nostalgia como personas, hay tantas historias y travesuras. Ya los salones están vacíos, los pupitres empezaron a ser guardados, los libros se cerraron y están en cajas, los tableros, los computadores, los laboratorios, la biblioteca, ya todo pronto cerrará para siempre. Solo un halo de nostalgia y un baúl de recuerdos quedarán en todas las almas que alguna vez pasaron por el Eucarístico Nuestra Señora del Carmen, el más emblemático colegio del barrio Torices, una parte de su columna vertebral que ahora se extingue.

***

Una minuta antiquísima, de páginas manchadas por el tiempo y de una letra señorial, registra al 4 de enero de 1940 como fecha de la génesis de esta historia. “(...) Dicha casa era de dos pisos, la parte alta era habitada por los (hermanos) Carmelitas. En la parte baja estaba la capilla que servía de parroquia a todo el barrio (Torices). Una vez terminada la Santa Misa, se corría la cortina que cubría el altar y quedaba la otra parte del salón para la clase”, se lee en esas memorias.

El documento escrito a mano dice que el colegio se fundó porque lo pidió el Reverendo Padre de la comunidad de hermanos Carmelitas Descalzos, quienes vivían en esa casa. Las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento, asentadas en el barrio Manga, acogieron la petición y María del Consuelo Olivares, la entonces superiora provincial, designó esa tarea a un grupo de hermanas que todos los días caminaban hasta Torices para impartir clases a niños y niñas. “Al principio se sufrió muchísimo por la escasez de mobiliario. Para sustituir las mesas de escribir, se ponían sobre los bancos unos tablones y así se obtenía una mesa grande, la cual se volvía a desbaratar en la tarde, para que los bancos pudieran servir a los fieles a la mañana siguiente”, está anotado en la minuta.

Los padres de familia se volcaron a ayudar en el funcionamiento de la naciente escuela, de cuya existencia se informó de casa en casa. Así que desde el principio hubo comunión entre el colegio y la comunidad de Torices, tanto que, al sol de hoy, esta institución es considerada como un patrimonio barrial, donde se han formado muchas generaciones y que, casi 80 años después, dejará de funcionar.

“Nuestra Señora del Carmen”

El apellido del colegio, por decirlo de alguna forma, “Nuestra Señora del Carmen”, es precisamente en honor a los hermanos Carmelitas, quienes ayudaron enormemente en su fundación y en su funcionamiento los primeros años. “Lo que nos han contado las hermanas es que en principio se venían caminando para acá desde Manga. Ese ala de allá - señala hacia la parte más antigua del edificio- era lo único que existía. En ese momento estaban construyendo también la parroquia (San José de Torices). Luego ya los padres Carmelitas se fueron, este terreno pasó a ser de las hermanas y comenzó el colegio. En sus inicios fue un colegio mixto de primaria, luego un internado, luego se convirtió en femenino y hubo bachillerato, la primera promoción fue en 1997”, explica Viviana Villarreal, quien lleva 20 años trabajando en el lugar. Con el tiempo y mucho esfuerzo, las hermanas Mercedarias adquirieron propiedades vecinas para construir más salones, llegando a tener una capilla, un paraninfo, una biblioteca, una cancha, en un edificio que bien podría compararse con los claustros del Centro Histórico, por su forma, y donde llegaron a recibir clases más 900 alumnas al año.

***

Hoy no hay alumnas, la jornada escolar terminó. Solo en la mañana algunas estudiantes harán nivelaciones, antes de que el Eucarístico de Torices cierre sus puertas este 30 de noviembre. La nostalgia se pasea por sus pasillos, la veo en los rostros de algunos profesores y trabajadores, como Angélica Hernández, bibliotecaria. “Yo crecí en este colegio y lo vi crecer. Estudié aquí mi primaria y luego regresé a trabajar en él. A mí me gustaba quedarme castigada comiendo tamarindo, chirimoya (risas). Esos castigos eran sabrosos. Mis dos hijas también estudiaron aquí y, si hubiera sido mixto, mi hijo también hubiera estudiado aquí”, dice. “La verdad es que creo que como este no hay. Todavía esa nostalgia no se me pasa, me pregunto si será verdad o será mentira. Tengo mucho que agradecer. Puedo decir que las alumnas de aquí siempre se destacan en todas partes a donde van”, asegura la coordinadora Nancy Barrios, con 27 años en el Eucarístico. La nostalgia la veo especialmente en los rostros de las cinco hermanas Mercedarias, que residen ahí y al tiempo lo administran, la superiora Lucía Salazar, Celina Soto, Blanca Flor Gallo, Libia Rosa Giraldo y la directora, Lourdes María Pertuz González.

“Esto representa toda una historia muy bonita de la comunidad y de la congregación de Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento que se fue gestando hace mucho tiempo. Muchas generaciones han pasado por aquí, es una gran casa de familia. Significa mucho para muchas personas aquí en Torices y en Cartagena. Nos duele mucho el cierre”, señala la hermana Lourdes.

Cierre doloroso

La de Torices fue la segunda fundación en Colombia de la comunidad de las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento (congregación religiosa creada por María del Refugio Aguilar y Torres el 25 de marzo de 1910 en la ciudad de México), la primera está en Manga. Hay al menos nueve eucarísticos en el país, todos de carácter privado, pero el de Nuestra Señora del Carmen era el único de muy bajo costo, donde podían estudiar alumnas de bajos recursos, se distinguió siempre por su alta calidad, “incluso por encima de otros colegios eucarísticos, en los resultados de pruebas Icfes”, comentan las hermanas. Sin embargo, en los últimos tres años, hubo pérdidas económicas, saldos en rojo. Pero el motivo del cierre radica en la imposibilidad de las hermanas para costear el reforzamiento de la estructura del colegio, como lo exige Ministerio de Salud y Protección Social. En especial, porque la parte más antigua, aquel bloque donde todo empezó, tendrían que tumbarla y hacerla nueva. “Solo los estudios para hacer eso cuestan cientos de millones de pesos, lamentablemente nosotras no tenemos tanto dinero. Y a este colegio había que hacerlo nuevo. El colegio que más débil está es este. En Bogotá ya se reforzó un eucarístico, que es el colegio que mejor está”, explica la hermana Lourdes. La noticia del cierre, que se conoció desde mayo, despertó gran revuelo en Torices, protestas y especulaciones. “Las hermanas no somos culpables, nadie es culpable (...) Hay gente que dice que ya lo vendimos, pero nada de eso verdad. Nosotras todavía no sabemos qué va a pasar con el colegio”, afirma.

“Esto nos ha dolido mucho, no solamente a las hermanas que vivimos en esta comunidad, también a toda la congregación, cuando se cierra un colegio se cierra una gran casa de familia. Nos dio mucha nostalgia, cuando supimos la noticia fue muy triste, nos bajoneó demasiado. Nosotras, las hermanas, fuimos como en caída pero pudimos levantarnos y seguir dirigiendo este colegio, porque lo importante no éramos nosotras, sino las estudiantes y los profesores que necesitaban de nuestra fuerza. Cada día crece más la nostalgia, cada día crece más el vacío de una pérdida que uno siente aquí, en el corazón. Es triste”, comenta la hermana Lourdes.

“A todas las alumnas les digo que sigan dejando el nombre del colegio en alto, que sigan llevando ese legado por todas partes, por donde vayan, y que nos recuerden con mucho pero con mucho cariño”, sostiene. Es en el recuerdo de quienes conocieron al colegio Eucarístico Nuestra Señora del Carmen, en sus corazones, donde ahora vivirá.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Facetas

DE INTERÉS