El desvaído color de la antigua “capital de los murales”

05 de enero de 2020 12:00 AM

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Con un estimado de 3.000 murales a finales del siglo pasado, Los Ángeles fue el referente mundial del muralismo callejero, pero desde entonces mucho ha cambiado. Seis de cada diez de estas obras de gran formato desaparecieron por vandalismo o, lo que es peor, por el olvido.

En la que fuera “capital mundial de los murales”, título que hoy ostenta Filadelfia, muchos artistas ven impotentes el desvanecimiento de obras de la vieja escuela que introdujo, en el centro histórico de Los Ángeles, el mexicano David Alfaro Siqueiros al crear en 1932 el mural “América Tropical”.

Ese fue el inicio, pero la producción masiva de pinturas de gran formato llegó a Los Ángeles a raíz de la efervescencia del activismo político de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Muchas de esas obras arruinadas con el grafiti que se puso de moda en las décadas siguientes desaparecen por completo cuando autoridades californianas o locales ordenan “limpiar” las paredes con “pintura blanca”, lamenta el muralista Raúl González.

“Muchos de los artistas están desilusionados”, comenta el pintor, que critica que la ciudad de Los Ángeles tenga “más dinero para encarcelar gente” que para la cultura y las artes.

El muralista, cuya creación se extiende a 200 murales en varios estados del país, Canadá, México y El Salvador, pena porque una de las tantas obras deterioradas sea suya: “The Importance of Life”, creada en el año 2000 en el este de Los Ángeles.

A pesar de que con el apoyo de la organización Mural Conservancy Los Angeles (MCLA) el artista restauró este mural en 2013, tres años más tarde tuvo que volver a recuperarlo al aparecer grafitis, pero es una lucha casi imposible de ganar porque de nuevo apareció pintarrajeado.

Ante el lento proceso burocrático necesario para conseguir fondos públicos para esta tarea y la ausencia de un “programa real” de restauración, es el propio pintor el que gasta entre 500 y 1.000 dólares de su dinero para recuperar la gloria de cada una de sus obras.

En total, indicó, la ciudad de Los Ángeles dispone de “un millón de dólares” para restauración, el 10 % de la cifra que tiene disponible “para blanquear paredes y murales manchados con grafiti”.

Los vecindarios se ven mejor “con murales restaurados”, aclaró, aunque los renovados son pocos.

González contribuyó a remozar en 2012, con fondos del MCLA, el icónico mural “L.A. Freeway Kids”, pintado en 1984 por Glenna Ávila, y en 2017 se recuperó “Pope of Broadway”, creado por Eloy Torrez en 1985 en el que rinde tributo al actor mexicano Anthony Quinn.

“Los murales del vecindario nos muestran una historia que a menudo no se enseña en las escuelas”, dice José Huizar, concejal de Los Ángeles.

El político angelino ha estado activo en la protección de estas obras y en 2013 apoyó una medida que acabó con una “moratoria de murales”, ordenanza que desde 2003 prohibía crear obras de gran tamaño “por preocupaciones estéticas” de vecinos en Los Ángeles.

El mural “The Importance of Life” de González, que instruye sobre el pasado precolombino, la revolución mexicana y “el futuro” de latinos en el espacio, está pintado en la pared de la empresa de reparación de llantas “Tijuana”.

Rosa Ortiz, dueña del local, da cuenta lo que sucede cuando el mural “luce bien”: Los jóvenes se toman “selfis” y muchos “güeros” (anglosajones) vienen desde Beverly Hills solo para “tomarse fotos con el mural”.

La clave para rescatar la gloria de los murales angelinos podría estar en manos de la empresa privada.

La cadena de alimentos “El Pollo Loco” anunció que ordenará la creación de nuevos murales en sus locales de Los Ángeles en 2020.

Durante el mes de la herencia hispana de 2019 (se celebra cada año entre septiembre y octubre), este famoso negocio de pollo a la parrilla lanzó una iniciativa de “resurrección virtual” de cinco murales que fueron borrados en la urbe angelina.

Los transeúntes que pasaban por los cinco lugares donde estuvieron los murales pudieron escanear un código con Snapchat y observar cómo se veía la obra de arte antes de que fuera eliminada.

Los murales “restaurados” digitalmente durante el Mes de la Herencia Hispana fueron “Nuestra Gente es Linda y Poderosa” (mujer con sombrero de mariachi), “SK8 Still Lives” (estampas de hip-hop) y “Hex BBOY” (que presenta un muchacho con un bote de aerosol de pintura en mano), estos tres del muralista Hex Ríos.

Los otros dos, “Migration” y “Zapata” son obra del artista salvadoreño Héctor Ponce. La iniciativa para embellecer las comunidades de hispanos comenzó con el primer mural creado por Ponce.

El artista pintó en una pared de uno de los primeros locales del negocio de pollo asado una bailarina enfundada en un traje folclórico mexicano.

Ponce dice que de su desaparecido mural “Migration”, compuesto por escenas de trabajadores latinos en EE.UU., envió a los expertos en realidad aumentada fotos para el proyecto de “resurrección digital” .

Al pasar por la pared donde estuvo el mural y escanear un código, aparecía en la pantalla de un teléfono celular la “restauración virtual” de la desaparecida pintura.

El otro mural “restaurado” y efímero en el espacio virtual de Ponce es el un retrato del revolucionario mexicano Emiliano Zapata.

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