Facetas


El estigma de vivir en Olaya

Olaya Herrera fue considerado el barrio más peligroso de Cartagena, con más del 10% del total de los homicidios en la ciudad, en 2017.

Una realidad que no se esconde, y pese a que las personas que viven en este barrio tienen lo que llaman ‘una vida tranquila’ por haber crecido junto a los criminales, el relato de sus habitantes puede salirse de lo imaginable.

El Universal habló con María*, una joven nacida y criada en este barrio, quien entregó una detallada descripción de lo que es ser de Olaya Herrera, y su forma de ver la vida.

Ser olayero, un estigma
“Nosotros cargamos con un estigma grande, “pareces olayera” dicen cuando se refieren despectivamente a alguien, y no todos son malos. Amo mi barrio porque de Olaya han salido muchos deportistas, cantantes, empresarios, reinas de independencia, cirujanos, docentes de colegios importantes.

“Yo pasaba sola, mi papá cuando no estaba trabajando estaba en la calle. Siempre me crié con los vecinos, con mis amiguitos. Yo crecí viendo peleas de pandillas, para mí eso era normal. No me asombraba.

“De niña jugaba al escondido, sóftbol, iba a las tómbolas (eran como picós) a ver bailar a la gente. Mi primera ida a una tómbola fue a los diez años.
“Frente al San Felipe Neri una vez mataron al papá de una amiguita, vimos las dos. Le acababa de entregar la merienda y lo mataron.

“A la salida del colegio siempre habían peleas de pandillas, yo veía a mis propios compañeros con piedras, peleando. Cuando los regañaban les decían a los profesores, ‘a la salida te voy a pegar tu puñalá’. Es que porque el abuelo es pandillero y el papá también, el hijo “tiene” que serlo. Eso se ve allá. Convivíamos con Cai móviles a la salida del colegio. Los rectores pasaban renunciando.

“De pequeña vi a un hombre que acuchillaron en el cuello. Dejó toda la calle llena de sangre, sangre por todas partes. Cuando eso pasa la gente se sorprende, pero después sigue con su vida como si nada hubiera pasado.

“¿Sabes? Cuando los atracadores terminan de hacer sus robos, a veces se juntan antes del mediodía, ven el botín, hacen sancocho y comen todos.

“Se ve de todo, pandilleros ayudando a las viejitas a cruzar la calle...

“Allá aprenden a vivir con el abandono, con la negligencia, con el rencor, con la pobreza. Yo tenía una amiguita que siempre se iba al colegio sin comer así que comía en mi casa.

“Me dolió la muerte de alguien del barrio, le decían Mr Bean porque usaba los pantalones hasta la barriga y parecía como bobito. Estudiaba y trabajada y siempre saludaba a todo el mundo. Lo mataron porque lo iban a atracar y no tenía plata en los bolsillos ni nada, y el que lo mató le dijo que por eso lo mataba. Y lo mató frente a un poco de gente, de una puñalada en el corazón. Y ese asesino está ahí en el barrio, como si  nada.

“Hay mucha gente de Olaya que nunca ha ido a un cine, al Centro Histórico, o a un centro comercial. Yo fui a cine por primera vez gracias a un programa del colegio y a un centro comercial a los 15 años porque un noviecito que tuve me llevó a comer helado a Los Ejecutivos. Para muchos en Olaya su Disneylandia es el picó y el mercado de Bazurto. Es lo único para donde salen.

“Para sobrevivir siendo mujer en Olaya se tiene que ser berraca, no meterte con nadie. Son muy machistas allá y si te la dejas montar...jum.

“Yo digo que soy de Olaya con mucho orgullo porque lo que soy hoy y por todo lo que he pasado no tendrían mucho significado si no viniera de donde vengo. Mi familia por ejemplo, nunca pensó que yo pudiera ser una profesional y mírame, aquí estoy.

“Hay tres  factores que impiden el cambio en Olaya. Una es la familia (porque el que se cría allá debe ser malandro porque sí); el Estado que no se preocupa por nosotros, de hecho los propios policías dicen ‘yo pa allá no me meto’ y otra es la voluntad de algunos, que no quieren seguir adelante, sino que están felices viviendo donde viven.

“Ellos ven las calles feas, sin pavimentar, las fachadas feas, el fango por todos lados y piensan que ellos también están mal, igual que esas calles de su barrio.

“Me di cuenta de que mi barrio no era tan normal cuando entré a la universidad y escuché gente hablando mal de Olaya. Fue duro porque me sentía sola, que no pertenecía a ningún lado ahí. Mi mamá me hacía el almuerzo y yo comía sola porque pensaba mal de los compañeros. Pensaba: “ella es muy estirada” o “ese pelao se cree mucho”. Me arrinconaba, pero después supe que de cada persona que conocía podía aprender algo y me propuse mirar eso. Y me propuse defender mi barrio. Una compañera del salón se acercó a mí y me dijo “quiero que seamos amigas”, y ella es mi mejor amiga.

“Me gusta que es un barrio alegre, que pese a todas las carencias siempre hay gente riendo, haciendo chistes, bailando.

“¿Que si me quiero ir? Sí. Pero no vendería jamás la casa de Olaya.

 

*Nombre cambiado a petición de la fuente.

Las estadísticas*

Enero y junio fueron los únicos meses del año en los que hubo 0 asesinatos en Olaya Herrera,  mientras que agosto y noviembre fueron los más violentos con 5 muertos cada mes, seguido por julio, donde hubo 4 asesinatos.

¿Las razones? La vengaza es aparentemente la razón principal puesto que casi todas las víctimas estuvieron en manos de sicarios. Le sigue la muerte a personas que se opusieron a ser robadas y los decesos que dejaron las peleas de pandillas.

Se anotaron un par de casos en los que se actuó en defensa propia, matando al presunto delincuente. Lamentablemente, según las estadísticas*, algunas muertes se debieron a “confusiones” por parte del asesino.

Asesinatos por mes/2017:

Enero: 0
Febrero: 3
Marzo: 3
Abril: 2
Mayo:2
Junio: 0
Julio:4
Agosto: 5
Septiembre: 2
Octubre: 2
Noviembre: 5
Diciembre: 2

*Estas estadísticas se basan en datos recogidos en Medicina Legal por parte del equipo de sucesos del periódico Qhubo Cartagena, durante el año 2017.

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