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El profesor Gustavo Martínez Espeleta, ¡todo un biotitán!

La pasión por el medioambiente impulsó al profesor Gustavo Martínez Espeleta a concebir sus clases de matemáticas más allá de los números...

LAURA ANAYA GARRIDO

22 de noviembre de 2020 09:43 AM

Nacer en Cartagena implica mucho más que simplemente decirse cartagenero. Para Gustavo Rafael Martínez Espeleta supone la responsabilidad de conocer y reconocer nuestro entorno, de aprender sobre él y enseñarles a quienes podamos en el camino, para ayudar a solucionar problemas con los que nos estrellamos de frente con el simple hecho de poner un pie fuera de la casa: pobreza, desigualdad, inundaciones y mucho más... A veces ni siquiera hay que salir, ¿verdad?

Gustavo estudió Ingeniería Ambiental, es docente, tiene 29 años y está convencido de que la educación necesita contextualizarse y servir para transformar nuestros entornos más cercanos. Por eso se siente tan, pero tan bien en su labor como profesor de matemáticas en la Institución Educativa El Rosedal, que queda en El Educador y es uno de los Colegios Minuto de Dios: allí se las ingenia para enseñar de números, de probabilidades y estadísticas a través de la huerta del colegio. Y vaya que le ha funcionado.

¡Los Biotitanes!

En octubre pasado, por ejemplo, uno de los grupos que él dirige fue destacado en el T4, Semana de la Educación Mundial. Se trata de Biotitanes, escogido entre las 100 experiencias pedagógicas del planeta expuestas como un ejemplo inspirador para otros maestros ¡de la Tierra! (Lea aquí: Proyecto Biotitanes, entre los mejores en Semana Mundial de la Educación)

En marzo de 2019, dos meses después de comenzar a trabajar en El Rosedal, Gustavo ya había armado Biotitanes, un grupo de investigación ambiental conformado por 17 estudiantes, en su mayoría, de noveno grado y algunos de décimo. Tienen entre 13 y 15 años.

“El año pasado desarrollamos un inventario forestal en el cual los estudiantes identificaron su fauna nativa; visitamos más de 30 árboles dentro del colegio, identificamos más del 60% de esas especies, las rotulamos con nombre científico, nombre común, coordenadas de cada árbol, se tomaron fotos. Los chicos aprendieron a usar una cámara que tenemos en el colegio, todo se subió a internet y le agregamos a cada árbol un lector QR” para que las personas accedan a esa información con solo escanear ese código con su celular, explica un emocionado y orgulloso Gustavo.

“Los niños se sienten felices, muy orgullosos. Siempre he procurado que la comunidad se sienta en el centro, porque lo es. Esto -que el proyecto haya sido reconocido en la Semana Mundial de la Educación- es para ellos un impulso porque piensan: estamos siendo reconocidos, estamos haciendo las cosas bien. Después del T4, los Biotitanes desarrollaron una ponencia en un encuentro internacional con más de 200 proyectos de investigación nacionales y les fue tan bien que representarán a Colombia en México el año que viene. Si las cosas se dan, podríamos ir en el segundo semestre del 2021. Todavía no hay fecha, porque todo depende de la evolución de la pandemia”, añade.

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Un sueño compartido

En las clases con Gustavo, los estudiantes han hecho excursiones a manglares, participado en ferias y concursos de fotografía ambiental. Han sido testigos de cómo las lecciones de matemáticas pueden ir más allá de los números e integrar diferentes saberes y relacionarse con el medioambiente. “Doy clases de matemáticas, entonces nos valemos de la tecnología, ciencias y la parte de Ingeniería Ambiental, que es mi fuerte, para enriquecer el proceso. En 2020 he mejorado mi pedagogía, entonces he dado, por ejemplo, probabilidad y estadísticas con la siembra; desarrollamos volúmenes y áreas con la huerta. Eso estimula un aprendizaje más significativo con los estudiantes”, explica el docente.

Imagen biotitanes el rosedal 2

Todas esas acciones han sido fundamentales para el grupo y para el mismo Gustavo: más allá de cumplir con un deber meramente académico, estos muchachos reconocen su entorno, se apropian de él y lo valoran; Gustavo, por su parte, está materializando su anhelo de investigar, de enseñar y aprender. “Estoy sembrando generaciones de seres que pueden convertirse en científicos colombianos y, en ese camino, estoy aprendiendo como docente y como científico”, reafirma.

Y es que El Rosedal es mucho más que un colegio de 1.400 estudiantes para Gustavo. Es un lugar tan afín a ese amor que él mismo ha sentido siempre por los temas ambientales... “Me presenté a la convocatoria Enseña por Colombia con más de 5.600 personas, seleccionaron a 45 y entre esos quedé yo -cuenta Gustavo-, de manera que entré en enero de 2019 y me conecté muy rápido con la identidad del colegio. Gracias a Dios, la institución se percibe como ambientalista, con vocación hacia el cuidado del medioambiente. Yo llegué a articular, a potenciar lo que estaban haciendo y lo que anhelaban. Necesitaban a alguien dispuesto a darla toda”.

Gustavo “se puso la diez” como solo lo hacen las personas apasionadas. Y es que esta entrega por los temas ambientales habita en él desde hace mucho, pero mucho tiempo. Su familia siempre ha sido muy cercana a los temas del campo, del agro. Él creció con el inolvidable ejemplo de su tío Rafael Espeleta, otro enamorado de la madre naturaleza. “A él le gustaban mucho las plantas, las siembras, eso marcó mi infancia y la familia siempre ha tenido mucho esa cercanía con la naturaleza, definitivamente, eso me marcó”, concluye.

A noviembre de 2020, el grupo Biotitanes está conformado por:
Yulis Paola Cañate Camacho, Jesús Gabriel Salazar Tirado, Juan Esteban Campuzano Pedrozo, María Clara Montes Álvarez, Arlin Yair Caraballo Balceiro, Caren Dallana Monsalve Ciro, Geraldine Alexandra Rozo Villegas, Víctor Alfonso Picón Paternina, Kenny Sofía Banquez Guerrero, Nicol Johanna Cheguin Martínez, Valentina Bertel Vergara, Yohiver Jesús Cabeza Castillo, Yoiner Luís García Barrios y Zuleimy Paola Carriazo Batista.