El verdadero cuento chino

26 de noviembre de 2017 12:35 AM

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Nadie nunca te prepara para dejar tu casa, atravesar al mundo y llegar a un país que ni siquiera sabías que existía y donde, para rematar, tampoco hablan tu idioma. Cuando Chan Man Ng salió de Cantón, en China, lo hizo por pura y física hambre. La Segunda Guerra Mundial y la Revolución China habían convertido al ‘gigante asiático’ en el hábitat de la miseria, ¿y qué hace un chef en un país devastado? Morirse de hambre, así que él agarró lo poquito que tenía y se embarcó en un pesquero sabiendo solo que iría lejos, muy lejos, y que añoraba volver algún día a Cantón.

Pasó por los Estados Unidos de América, que sus coterráneos solían llamar jinshan o montaña de oro, por ser un país próspero; siguió a un tal Panamá y de ahí llegó a Colom… ¿qué? Colombia, aunque ni siquiera pudiese pronunciar bien el nombre del país, anduvo por estas tierras y terminó en el puerto de Cartagena de Indias. Era el final de la década de 1940 y en este lado del mundo se topó con otros paisanos, es más: esos paisanos habían constituido la Colonia China y cada febrero festejaban el Año Nuevo Chino. Aquello era como encontrar un poco de la casa a miles de kilómetros de ella y ahí, en el Barrio España, conoció a su Cristina. Ella, de padre asiático y madre cartagenera, se convirtió en el ancla de este chef-marinero que se quedó aquí, tuvo siete hijos y murió en 1994.

¿No es injusto que sepamos tan poco de Chan y sus compatriotas como para reducirlos a mitos urbanos? Hemos llegado a verlos como marcianos porque dizque comen perros y por aquello de que… ¿Cuándo has visto tú que entierren a un chino?

Los mitos
Hay que saber que en China sí comen carne de perro, pero el chino medio no consume normalmente ese tipo de alimento porque es relativamente costoso. Además, hay cada vez una opinión más occidentalizada acerca de los perros como animales ‘de compañía’ y este consumo es criticado por grupos animalistas, pues, a veces, se les inflige una muerte con mucho dolor a propósito a los animales para “darles más sabor”. En Hong Kong, sin embargo, una ordenanza local emitida durante la década de 1950 prohíbe el sacrificio de cualquier perro o gato con el objeto de ser empleado como alimento, bajo pena de arresto o multa.

Ya sabemos qué pasa allá, ahora la pregunta es: ¿Los chinos en Cartagena comen carne de perro o la usan para sus recetas? “Efectivamente en China sí se comen perros, sin embargo no por eso tienen que reproducir esas costumbres en una sociedad que no las comparte”, sostiene Camilo Matos en su tesis ‘Cómo ser colombiano sin dejar de ser chino, Migración de chinos a Cartagena de Indias. 1940-1960’, presentada a la Universidad Nacional para obtener el título de Magíster en Historia.

Carlos Gabriel NG Ching, hijo del Chang del primer párrafo, también sostiene que no, y también aclara que esa broma macabra que insinúa que los asiáticos no sepultan a sus muertos, sino que los cocinan también es falsa. “Lo que pasa es que los ciudadanos chinos son muy reservados. Si se muere un ser querido, les duele y manifiestan su dolor, pero muy rara vez mandan a hacer ese montón de carteles o arman un escándalo. Sí hay sepelio, pero van pocas personas y no hay velorio, ni nada parecido, por eso pasan desapercibidos”, explica Carlos Gabriel NG.?

La historia
Siempre me pregunté cómo es que un chino común y corriente decide dejar su país para venir a vivir a un lugar tan distante y diferente como Cartagena. ¿Los primeros chinos sí sabrían que existía Cartagena? La respuesta es no. El historiador Camilo Matos explica en su tesis que la mayoría salía de su país con el objetivo de llegar a Estados Unidos y que casi accidentalmente terminaban viviendo en otros lugares, completamente desconocidos para ellos, como nuestra Cartagena. Veamos diez datos históricos investigados por Matos sobre los chinos en La Heroica.

1. La inmigración de chinos a Colombia comenzó en el siglo XIX. Durante el auge tabacalero de la década de 1840, el gobierno tuvo que mejorar la infraestructura del transporte ferroviario del país y recurrió a la mano de obra china. También se trajeron chinos para construir el Canal de Panamá y muchos de ellos emigraron a nuestro país.

2. Muchos de los que llegaron a Cartagena no lo hicieron del todo preparados ni de una forma planificada, es decir: no sabían que llegarían a Cartagena de Indias y no conocían nada relacionado con el territorio en el que terminarían viviendo por años. Acá, para sobrevivir, primero se comunicaban por señas, hasta que finalmente aprendían a hacerse entender en español.

3. Para los migrantes “pioneros” (los que llegaban a la ciudad sin familiares o redes de apoyo previamente establecidas) el aspecto económico era la principal motivación de la emigración. Muchos huían de la pobreza dejada en su país por las guerras, en concreto la Segunda Guerra Mundial y la Revolución China.

4. La mayoría de los chinos llegaron a Cartagena hacia los años 40 y 50 del siglo XX. Eran en su mayoría campesinos que buscaban mejores condiciones económicas, inicialmente para ellos y luego para su familia. Muchos salieron de China esperando llegar a Estados Unidos, pero en el camino se quedaron sin dinero y comenzaron a trabajar en ciudades como Cartagena. Como les fue bien, se quedaron.

5. Los chinos no concebían la emigración como algo para toda la vida, ellos pensaban salir a buscar fortuna en otras tierras, ganar lo suficiente para vivir, ayudar a su familia y volver a sus pueblos como hombres adinerados.

6. Quienes no tenían dinero para crear negocios, se mudaban a sectores periféricos de la ciudad como Olaya Herrera, el Barrio España, Piedra de Bolívar y Ternera. Cultivaban y pescaban (en menor medida). Cultivaban hortalizas y criaban gallinas que vendían en el mercado de Getsemaní.

7. Las lavanderías y las barberías fueron los negocios en los que inicialmente se enfocaron los chinos más adinerados en Cartagena. Estos negocios funcionaban en el Centro Histórico, pero el negocio más reconocido de esta comunidad han sido los restaurantes. Entre los restaurantes chinos más antiguos de la ciudad se destacan el Chop Suey, Sun Sun y Pekín.

8. Aparte de esas actividades, algunos chinos se involucraron más directamente con el comercio en el mercado de Getsemaní, que era la principal central de abastos en los 40, en ella vendían productos como frutas y verduras. Algunos se aventuraban a laborar en las colmenas sin entender el idioma local, entonces las transacciones se hacían por señas, cuentas con los dedos y usando el ábaco tanto para calcular como para dar a conocer al cliente los precios y cantidades.

9. Cuando los primeros migrantes chinos llegaron a la ciudad y se establecieron exitosamente, cada uno fue trayendo a su familia para ayudarla a mejorar su calidad de vida. También traían vecinos, para ayudarlos a superar dificultades económicas. Pero traer familiares y vecinos no siempre obedecía exclusivamente a obras de buena voluntad, sino que a la vez les permitía a los chinos traer mano de obra barata para sus negocios.

10. Entre 1940 y 1950 se estableció la Colonia China en la ciudad como un centro cultural y social creado por los chinos como un sitio de socialización y área común para los inmigrantes chinos. Dicha institución tenía el interés inicial de permitir extender la colaboración de los chinos ya establecidos en Cartagena hacia nuevos inmigrantes, con quienes no tenían ningún vínculo familiar inmediato. La Colonia China funcionó en un edificio del Barrio España, donde ahora está la Fundación Universitaria Tecnológico de Comfenalco. Ahora solo queda un pequeño espacio.

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