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En Boyacá tocan gaita sanjacintera

Niños, jóvenes y adultos del municipio de Sogamoso, en Boyacá, aprenden gaita con el maestro Iván Salcedo, pupilo del juglar Toño García.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

21 de junio de 2020 12:00 AM

Si me pidieran describir el sonido de la gaita, me perdería en el susurro del viento cuando atraviesa las montañas; en el chiflido de los campesinos cuando terminan de completar su faena en el monte; en el sonido del sorbo de un último trago de café a las 4 de la tarde. Es una música... divina, que va en la sangre de sanjacinteros como Iván.

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Iván Salcedo Castellar hace parte de la séptima generación de los Gaiteros de San Jacinto. Oriundo del pueblo y con la música de sus ancestros en las venas, comenzó a tocar la gaita a los 7 años junto al juglar Toño García.

Quién diría que en la fría Boyacá y específicamente en Sogamoso, esta amable gente recibiría con los brazos abiertos una cátedra de gaita sanjacintera, música que quizás nunca imaginaron bailar.

“La gaita la enseño en Sogamoso por cosas del destino”, empieza Iván. “Desde hace 7 años vivía en Tunja, Boyacá y Dilson Mejía un gran amigo músico, me contó que en Sogamoso requerían de un instructor en gaitas porque tenían muchos instrumentos, a raíz de una donación por parte de Bancolombia, entonces querían empezar a gestar la cultura del Caribe”, cuenta Iván.

Así comenzó todo el proceso para incluir esta música en las escuelas de formación Jorge Camargo Spolidore de Sogamoso. El grupo Gaitas y Tambores, empieza entonces en el 2018, con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Patrimonio.

“Estamos trabajando arduamente con estudiantes, proponiendo todo lo que es el Caribe Colombiano. En un futuro quisiéramos seguir proyectando las escuelas de formación a nivel nacional. Creo que esta Secretaría de Cultura y Patrimonio es la única que abarca música de todas partes de Colombia: de los Llanos, de Cundinamarca y es bueno que se hable de lo que estamos haciendo, enseñando cultura”.

¿Quiénes acceden a esta educación?

Desde 2018, el proceso de formación se ofrece para las instituciones educativas y la población que quiera ser partícipe, incluyendo las veredas en Sogamoso, educando a niños, jóvenes y adultos mayores. Desde el inicio de este programa, se logró llegar de 200 a 250 estudiantes aproximadamente.

“Actualmente y a causa de la formación virtual en medio de la pandemia, no todos tienen la oportunidad de conectarse y seguir aprendiendo. Hay unos 70 estudiantes estos días, asistiendo a las clases a través de Internet”, continúa el maestro.

Iván pudo hacer una donación para las clases virtuales, de 79 gaitas, buscando que todo aquel que quisiera inscribirse, tuviera un instrumento en casa. Fueron elaboradas en pvc debido a la imposibilidad de tener los materiales originales para fabricarlas, sin embargo, fueron entregadas con gran cariño para continuar la labor.

“Tengo que destacar que realicé con la comunidad un taller de lutería (actividad consistente en fabricar o reparar instrumentos musicales de cuerda) en 2019 en mayo, para que ellos vieran el proceso de fabricación de una gaita”, exalta.

Los materiales esta vez sí fueron llevados desde el mismo San Jacinto: con el cardón, la cera y las plumas del pato ellos mismos fabricaron sus propias gaitas.

Había recelo en Sogamoso, pero poco a poco a la gente le ha gustado indagar y se han enamorado de esta música. De eso está seguro este profesor.

“Era tan emocionante cuando los niños de una vereda que jamás han visto una gaita sentían esa alegría; la gente la ha acogido, se la goza y está pendiente. Apoyan mucho el folclor del Caribe”.

Los planes en espera

La pandemia del COVID- 19 ha afectado a gestores culturales de toda Colombia; y el maestro Iván no fue la excepción. Desde el 2018, buscando apoyo ha tratado de llevar hasta el Festival de Gaitas de San Jacinto a su grupo; así como también ha tratado de llegar al festival que se celebra en Ovejas, Sucre. Si el año pasado no se pudo, este año es imposible. Pero ya llegará el momento. Con alegría manifiesta que no solo saben tocar la gaita original, sino que manejan bailes cantados y pueden hacer una excelente presentación.

“La idea es que los chicos tengan ese primer acercamiento a todo lo que se vive en un festival. Es muy diferente cuando uno va a esos espacios y escucha la gaita en su máximo esplendor, con distintos ritmos, y demás. Queremos ir en representación de Boyacá, que dejemos una huella y que se diga que en Sogamoso se está haciendo gaita”, sostiene.

“Cuando veo a los chicos tocar, veo a Toño García, me recuerda mi infancia... cuando el maestro me enseñaba. Ellos son responsables con las tareas y así sabe uno de que la gaita no muere; que resuena en cada estudiante, en cada joven, y se va a mantener”.