En cuarentena los domicilios están de moda

26 de abril de 2020 10:23 AM

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Mientras la COVID - 19 ataca con rudeza al mundo, hay quienes han crecido un poco en medio esta crisis que tiene al planeta confinado. Y eso, estar encerrados, no poder salir como de costumbre, nos lleva a buscar opciones para abastecernos de alimentos, de medicinas, de ropa, de implementos de aseo y hasta de quienes nos laven la ropa, porque sí, hoy el mundo de los domicilios tiene un espectro mucho más amplio, ahora más que siempre. “Hay una muchacha que ofrece servicios de lavandería. Nosotros vamos a buscar la ropa, ella la lava, tiene unos equipos especiales de vaporizado que matan las bacterias y luego nosotros volvemos a llevarla hasta tu casa”, explica por teléfono Fabio Manga. Hace siete años creó con unos amigos El Pato, un emprendimiento de domicilios que ha ido creciendo y que ha incrementado su personal durante estos días de confinamiento por el coronavirus. Su negocio no es nuevo en esto, como sí lo son otros que han surgido con la contingencia global debido a la crisis. “Realmente esto comenzó entre amigos del barrio El Recreo, desde el año 2013. Tenemos siete años prestando el servicio, no es que tenga mucha publicidad, fue creciendo con el voz a voz, con los años nos fuimos ampliando por toda la ciudad”, narra. “En verdad a nosotros económicamente nos ha beneficiado, me tocó incrementar al número de trabajadores, ahora mismo son doce, tengo dos en carro. Nos piden servicios desde diferentes sitios. Desde fincas cercanas en Turbaco, desde Mamonal, tenemos servicio premium, clientes de todas las gamas, ayudamos a gente en El Pozón, Mamonal, Bocagrande, en Serena del Mar. Estamos haciendo envíos de insumos hacia toda Colombia, por nuestras manos han pasado (transportado) más de un millón de tapabocas. También los hemos regalado, los llevamos a tu casa, el cliente solo paga el domicilio, regalamos el tapabocas y un par de guantes, el cliente paga lo que él quiera dar”. Ha crecido el negocio, pero también la preocupación por la salud de los domiciliarios y de los usuarios, porque siempre el riesgo del contagio está ahí, latente, pese a todas las precauciones que puedan tomar, es algo que nos mantiene en vilo a todos. “Ellos (los domiciliarios) tienen todo: tapabocas, guantes, su gorra, su carné, su identificación. En los supermercados creo que sería interesante que nos dieran prioridad, tanto en la entrada como con una caja especial para los domiciliarios de cualquier empresa porque traen full contacto con gente”, señala Fabio. (También le puede interesar: Ahora podrás donar sangre a domicilio)

¿Pasear al perro?

¿Qué necesitamos cuando estamos en cuarentena en casa?, pues comida, diría usted. Medicinas, quizá. Y sí, es verdad, son dos de las cosas que más solicitan a domicilio por estos días, pero también hay otras un tanto particulares. Tapabocas, alcohol, gel, comidas rápidas, lo normal. Fabio cuenta que, por ejemplo, se han agotado las cámaras web para computadores en todos los almacenes, piden muchos audífonos con micrófono, y más... han crecido otros servicios...“Que les vayamos a buscar fórmulas médicas al Hospital Naval, a Cruz Verde, a todos los de las EPS, nosotros recogemos la fórmula y vamos por el medicamento”. Y cosas que uno no se imagina hace un domiciliario. “Se nos han incrementado mucho los servicios de sacar a pasear mascotas. Toda la madrugada hemos salvado vidas, llevamos medicamentos a niños que les duelen los oídos, damos muchas soluciones, no solamente domicilios de comidas”. Inclusive, también les piden servicios que nunca han prestado y que nunca prestarían, “cosas extrañas”, como conseguir alucinógenos o damas de compañía. Eso no está ni estará nunca en la lista de sus servicios. “Otros llaman, señores de edad aburridos, hubo mucha gente que quedó sola en sus apartamentos, y solo llaman es a hablar y los ponemos por Skype y, como aquí trabajamos es 24 horas, al que está aburrido hablamos con él, le mandamos videos y fotos”, señala Fabio.

Paciencia, mucha paciencia

¿Qué es lo más complicado de todo esto? Pues esperar, pero más allá de eso, ser esperado. “Hay cosas que tienen unos tiempos de espera. A veces la gente cree que el domicilio va a demorar, a muchas personas les entra el desespero. Nos ha tocado entrar a jugar con el desespero de las personas que a veces no entienden que hay cosas que pueden tardar. A veces nos toca tomar pedidos en las tardes para entregarlos en la mañana siguiente... porque los supermercados trabajan hasta las 3:30. Si es un mercado, debes hacer hasta tres filas, para entrar al supermercado”.

“Mira, por dónde andas, ahora me tocan las pastillas y tú todavía no has llegado con eso. ¡Pilas!, trae el domicilio”. “Cuál es la mamadera de gallo, que lo ponen a esperar a uno, pilas traiga eso rápido”, han escrito unos pocos usuarios que no entienden que no todos los domicilios son iguales y no todos tardan el mismo tiempo en llegar. “Hay algunas personas que salen con groserías, como si fuéramos esclavos. Entonces esa es una cosita un poco mala, pero lo demás, estamos es para servir”, recalca Fabio.

La unión hace la fuerza

Parece ser una frase clave, sobre todo en estos tiempos de pandemia. “Empresas grandes han hecho buenas alianzas con nosotros, restaurantes de cadena, clínicas veterinarias, etc. Hay personas que tienen negocios pequeños por redes, entonces nosotros también se los promocionamos porque ahora todo se está moviendo por las redes sociales. El otro día me llamó un señor que vende ludos, ya le vamos a impulsar sus ludos a través de nuestras redes sociales, en WhatsApp, esos estados los ven más de 4.500 personas. El señor con los ludos, la señora que vende el domingo el sancocho, hay una chica que está lavando ropa y así (...)”, explica Fabio. Es muestra de que la recursividad, la capacidad de reinventarnos, le puede ganar la batalla a la adversidad en estos tiempos de coronavirus. (También le puede interesar: Directorio de domicilios, una propuesta para que no salgas de casa).

En auge

Con la crisis cada vez más son los domiciliarios que aparecen en la ciudad. Juan Lara trabaja hace 16 años como mensajero. Ahora se dedica a hacer trámites bancarios para una empresa del área de la salud, pero también a repartir medicamentos en farmacias. Dice que se han multiplicado los pedidos de toda índole. Y que, cuando puede, se gana algunos pesos más haciendo domicilios a conocidos.

“Generalmente son gente conocida, al momento que me piden los favores yo les colaboro. El riesgo está en todas partes pero mientras uno tome sus medidas está bien. Uno en realidad sale porque le toca en el trabajo, porque si no lo hago me buscan reemplazo enseguida. Hay gente que tiene que salir. En los bancos en un poco complicado por las filas, porque hay unos que nada más trabajan de 9 a 2 de la tarde, pero ya uno conoce y hay que saber hablar y presentarse. Le doy las gracias a Dios porque por lo menos estoy en la parte de la salud y estamos trabajando y generando ingresos. Hay otras personas a las que no han podido seguir trabajando”, sostiene.

“Yo la verdad, era mototaxista, pero ahora conseguí para hacer domicilios, estoy trabajando es en eso, gracias a Dios, para llevar algo de comida a mi casa”, dice Alfonso García, otro cartagenero que le apostó a los domicilios para no sacarle el cuerpo a la crisis.

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