Facetas


Video: ‘Goyo’ Almeida, el olvidado músico de Soplaviento toca entre ruinas

El tapiz de barro cuarteado se ha ido desmoronado a pedazos desnudando el esqueleto de la casa, adentro, Gregorio Almeida sonríe y entona canciones.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

15 de noviembre de 2020 12:00 AM

Siempre fue de barro. A su esposa le atormentaba la extraña idea de tener que dormir bajo una casa de ‘material’, así que Gregorio Almeida Ibarra le cumplió su deseo y nunca construyó con cemento las paredes de su hogar, aunque eso le valiera críticas de haber gastado su plata en otra cosas. María Concepción Castillo se convenció a sí misma y a su amado ‘Goyo’ de seguir viviendo bajo el fresco techo de palma, más liviano y más ‘propio’ del campo. “Como se me dio por comprar un televisor -cuando eso no había casi televisores-, y en el televisor ella veía las vainas que pasaban, entonces se ponía nerviosa, le daba nervios (tener una casa de cemento).

“Una vez le dije: ‘Vamos comprar block pa’ hacer la casa’. Me respondió: ‘No, aquí vivimos sabroso con el fresquito de la palma’”, dice y ríe Goyo, envuelto en su traje blanco de gaitero, con su sombrero, el pañuelo rojo abrazando a su cuello y el guache listo para sonar.

‘Goyo’ es famoso en Soplaviento, municipio ribereño del Canal del Dique, por ser folclorista. Lo conocen mejor como ‘Compae Goyo’. Es una leyenda viviente. Un orgullo. Perteneció a ‘Los gaiteros de San Jacinto’, fue corista del gran intérprete Catalino Parra y a ellos, además de la música, los unía una entrañable amistad de varias décadas y el hecho de alternar las labores propias de la pesca artesanal con el folclor. En ese pequeño pueblo es un secreto a voces que, pese a su aporte al folclor, ‘Goyo’ “no ha tenido tanta retribución como debería”, aunque sí merece todas las distinciones habidas y por haber.

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Gregorio Almeida. //Foto: Zenia Valdemar.

La vieja casa

Ahora el tapiz de barro cuarteado se desmorona a pedazos y va desnudando el esqueleto de guayacán y de varas de su fresca casa, en El Espinal, barrio en el que nació. Hay grietas en las paredes blancas y endebles. De todas las viviendas de la cuadra, la suya es la más débil, pareciera no soportar un vendaval. El techo ya no es de palma. Ahora la cubierta es de zinc. Adentro no hay más que algunas sillas viejas, una estufa acabada por el óxido, un par de sombreros carcomidos por el tiempo y su maltrecha cama en el cuarto. La única habitación está tan deteriorada que ‘Goyo’ ya no duerme ahí, sino en una vivienda vecina. En su casa ya no están los ocho hijos que ‘Goyo’ tuvo con María Concepción y ella, su amada esposa, solo vive ahora en sus recuerdos: hace 21 años partió, Dios se la llevó.

“Yo primero toqué con mi compadre Catalino y después me metí en Los Gaiteros (...) A los poquitos días salimos a grabar ‘El morrocoyo’. Grabamos once números y faltaba uno, yo le dije: Juancho Lara, vamos a grabar el número mío, ‘Donde canta la paloma’, él decía que eso era una porquería, yo pensaba que mi canción era mala. Al final dijeron que si era una porquería, le enganchaban ‘La porquería’”, cuenta sobre sus inicios musicales y ríe nuevamente. Narra que finalmente la canción se grabó en Bogotá y fue uno de los grandes éxitos de la agrupación. Ahora agita el guache y canta: En la falda de una loma, donde Paolita lloró// En la falda de una loma, donde Paolita lloró// Donde canta la Paloma, bajo el palo’e Chirico// Donde canta la Paloma, bajo el palo’e Chirico.

“Cuando comencé, yo oía al compadre Catalino tocando y yo me iba atrás, yo me metía era de intruso, pero no me daban parte (plata), tenía como 17 años. Ya después comenzaron a darme parte en los toques”, añade sobre sus primeras correrías musicales. También grabó con ‘Los gaiteros de San Jacinto’ el otro icónico éxito ‘La vaina ya se formó’, además de otras canciones.

¿Qué ha significado para usted su carrera en el folclor?

- Es grande, lo único es que no me han reconocido nada, como el compadre Catalino era más grande que yo, él era el cantante yo era el corista (risas).

En esta, en su casa, sigue tocando el guache y cantando, mientras uno de sus hijos nos cuenta que la muerte de su compadre Catalino Parra, en febrero pasado, y el encierro por la pandemia del coronavirus enfermaron a ‘Compae Goyo’ y que apenas se está sobreponiendo. “Voy para 84 años porque ya el 23 de noviembre cumplo. Vienen unos pelaos a hacerme un fandango”, afirma con otra sonrisa, porque es un hombre genuinamente alegre. Su ánimo decaído se ha levantado a la vez con la idea de por fin tener un casa nueva, una de ‘material’. Hace algún tiempo ‘Gregorio’ estuvo en un lista de personas favorecidas a las que el gobierno municipal les construirían viviendas en Soplaviento, para afectados por la temporada invernal. Se dice que el proyecto de las viviendas empezó a ejecutarse pero, cuando faltaban 61 casas por construir, fue suspendido; la de ‘Goyo’ quedó entre esas viviendas pendientes. Incluso, en el pueblo hubo quejas porque sí le dieron casas a personas que no las necesitaban realmente.

¿Ahora sí va a hacer su casa de material?

- Es un favor que me están haciendo grandioso, gracias a Martín Pérez. Sí, ahora sí, para dejársela a los pelaos... Si Dios quiere, me debe durar dos años a mí (ríe).

Una casa para ‘Goyo’

“Esta campaña surge debido una visita que vine a hacer al maestro, para grabar un video para el himno de Soplaviento y entré a la casa y me di cuenta de las condiciones en las que está. Un icono cultural, no solo del departamento de Bolívar si no de Colombia, no es justo que esté así”, las palabras vienen de Martín Pérez Sánchez, un gestor cultural que ha emprendido una campaña reciente, a la que se van sumando cada vez más personas para construirle una casa nueva al gran maestro del folclor soplavientero. Él nos acompaña en esta lluviosa tarde de miércoles.

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Gregorio Almeida en las afueras de su vivienda en Soplaviento. //Foto: Zenia Valdelamar.

“El olvido estatal se nota, quise sacar adelante esta iniciativa con apoyo de los familiares del maestro, mover a la gente, a ver si colabora. Y se siguen sumando muchas más personas, eso es lo que nos tiene contentos, gente de Soplaviento, de Cartagena, de Barranquilla y de Sucre”, explica Martín.

Fue un día cualquiera en que tomó su celular y grabó al maestro ‘Goyo’.

“Las paredes tienen grietas grandísimas. Dije: hay que hacer algo y si nadie ha tomado la iniciativa, la tomo yo (...) Esto se está replicando, nos siguen haciendo falta cosas como varillas, cemento, láminas de zinc y la idea es empezar lo más pronto (...) Queremos que esto se muestre. Grabé un video, fue lo primero que hice, previamente le comenté a los familiares si estaban de acuerdo con esto, a los dos días ya teníamos 200 bloques y, así, se fueron sumando más hasta llegar al punto de tener 1.400”, detalla.

“Que el haya grabado dos éxitos y que viva en estas condiciones no es justo. Que él le haya aportado mucho a la cultura y prácticamente viva en estas condiciones no es justo, aquí sabemos el rol que él ha cumplido a nivel cultural pero también no se le ha reconocido como tal su labor, no hemos sido agradecidos con él y es algo que merece, porque le ha aportado a la cultura de manera directa o indirecta y es el último sobreviviente de ‘Los gaiteros de San Jacinto’”, concluye Martín.

Epílogo

La campaña para construir una vivienda para ‘Compae Goyo’ avanza y son muchas las manos que se han sumado, pero también las que faltan por sumarse. Aún esperan la donación de más materiales, como varillas y cemento, y quien desee aportar con esta causa puede comunicarse con Martín al celular 3102834474. Gregorio está feliz y agradecido con la idea, ha sido un motivo más para levantarse de los días difíciles que atravesó y volver a sonreír, como tanto le gusta.