Entrevista a Carles Guerra:“El gran reto es cautivar al público”

29 de abril de 2018 08:00 AM

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Por: Sofía Flórez Mendoza

¿Qué es el arte? ¿Realmente tiene una función en la sociedad? Aunque no parezca, estas pueden ser preguntas comunes. El sentido, la importancia y el lugar que tienen las creaciones artísticas se desbordan con opiniones divididas, sobre todo si hablamos de los museos. Hay quienes los encuentran como algo “aburrido e innecesario”. Y no dejan de comparar a las abstracciones con jeroglíficos indescifrables. Incluso, hay quienes se asombran porque aún existan los museos. Pero también existen quienes viven y respiran por estos lugares, y las visiones del mundo en ellos. Hay quienes se identifican profundamente con las figuras artísticas, porque estimulan a pasar del simple acto contemplativo a involucrarse de otra forma. Entre estas dos últimas se encuentra Carles Guerra.

A sus 52 años, es un artista, académico, docente y responsable de instituciones culturales, como la Fundación Tàpies, en España, la cual dirige hace tres años. Su inclinación por el arte se remonta a su niñez y juventud en Amposta, al sur de Cataluña, o como diría él, “en uno de los parajes más bonitos de Europa”. Hasta los 17 años trabajó en sus primeras creaciones, de la mano de su padre, quien era carpintero. Como hasta Amposta no llegaban piezas de arte originales, desde muy joven se convirtió en ávido lector de libros de historia, cultura y arte. Estos fueron su primera escuela.
“La primera vez que yo vi una obra original tenía 16 años, entonces el amor al arte me llegó del deseo de alcanzar a ver estos objetos originales. Después de haber visto las reproducciones y leer todo lo que se podía llegar a decir de aquellos objetos, quería acercarme a uno que ocupa un lugar único en la geografía, el espacio, las instituciones y en el tiempo”.

Para Guerra el arte nos lleva a encontrarnos con otros, hablar, compartir, debatir, por eso sus trabajos giran en torno a los usos de la imagen en la educación, los medios de comunicación y el arte contemporáneo. Recientemente visitó Cartagena para dar una charla e intentar recoger los últimos casos de transformaciones radicales en instituciones culturales y museos. Nos habló sobre cómo seducir al público y los sueños que aún tiene por cumplir.

¿Qué es el arte?
-Para mí el arte ha sido una manera de garantizar siempre una acción libre. El arte me ha permitido encontrar un espacio donde la socialización y la conversación superan en interés a estar simplemente frente a un objeto. Para mí el arte tiene mucho más que ver con las oportunidades que dan las obras para encontrarnos con otros, hablar, compartir, debatir, que con el simple disfrute egoísta o individualista.

En estos tiempos donde la tecnología ocupa un lugar fundamental en la vida de las personas, ¿por qué es importante el arte?
-Creo que el arte es importante para garantizar un espacio de excepción en la sociedad y que más allá de lo que en cada época se considere trabajo, política o un interés de supervivencia básico, debe haber otro aspecto o ámbito en el que podamos debatir lo que no parece urgente pero que puede ser fundamental para nuestras vidas.

¿Qué diferencia existe entre el arte callejero y el arte de museo?
-La diferencia que existe entre lo que ocurre en la calle y los museos es muy crucial y hoy es importante, porque si bien el museo siempre había sido el espacio en el que pensábamos que estaba la creatividad más extensa, más distinguida, más representativa de una época, hoy nos damos cuenta de que la calle representa lo que yo denomino una creatividad de masa, que implica una inteligencia colectiva y una innovación que no necesariamente se presenta como algo nuevo sino como una coalición de intereses, una cooperación y alianzas que se están produciendo en la calle porque cada vez tenemos más ciudadanías conectadas e informadas.

Estando aquí en Cartagena y en Colombia, ¿encuentras alguna diferencia entre el arte acá y en España?
-No hay ninguna diferencia, el arte se ha convertido en una lengua franca, cosmopolita, internacional y cualquier artista en cualquier rincón del mundo sabe lo que hacen otros artistas a diferencia de otras épocas. Lo que sí he sentido como una diferencia importante en Cartagena es la idea de lo que puede llegar a ser el arte en la ciudad, en la comunidad más inmediata y creo que hay unas oportunidades específicas que a mí me han seducido y me parece importante trabajarlas porque el arte puede ser igual en todo el mundo, pero la manera de utilizarlo puede presentar diferencias radicales y objetivos muy distintos

¿Cómo cautivar al público? ¿Cómo hacer que asistan a los museos sin pensar en ellos como algo elitista?
-Ese es el gran reto, cautivar al público, convencerles de que dentro del museo hay algo que les puede interesar, con lo que podemos colaborar y trabajar, yo creo que no se trata de seducirles, se trata en cierta manera  de incorporar dinámicas propias de las culturas que existen fuera en la calle para así no tener que hacer siquiera ese esfuerzo de seducción. Pero creo que a pesar de todo, lo que hemos llamado hasta ahora elitismo, se merece otra oportunidad, es decir, no sería justo eliminar un bagaje cultural, un acervo que está marcado por ese elitismo y que lo podemos ver tranquilamente, lo podemos compartir y nos lo merecemos, creo que en esa batalla corremos el riesgo de echar el niño con el agua sucia por la bañera y eso no sería conveniente, por lo tanto yo pienso que siempre tiene que haber un arte que represente una cierta dificultad y eso también es otra forma de seducción.


Más de Carles
Ha desarrollado su carrera profesional en el comisariado de exposiciones, crítica de arte, análisis de políticas culturales y producción visual. Es doctor en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y profesor de Estructuras sociales y tendencias culturales, en la Universidad Pompeu Fabra. Fue director de La Virreina Centro Imagen de Barcelona, puesto que abandonó en junio de 2011, tras ser nombrado nuevo conservador jefe del Macba (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), en septiembre de 2013; tras poco más de dos años después de este último nombramiento hizo pública su renuncia al cargo. En 2015 se convirtió en la cabeza al mando de la Fundación Antoni Tàpies, creada en 1984 por el artista Antoni Tàpies con el objetivo de promover el estudio y el conocimiento del arte moderno y contemporáneo. Él  intenta hacer que los museos se conviertan en entes pedagógicos y no puramente de archivo. 

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