Ernesto Liñán, voz de voces de la radio en Cartagena

01 de marzo de 2020 12:00 AM

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Es una de las voces legendarias de la radio en Cartagena. De esos que nacen con talento. Incluso su hobbie, cuando niño, era hacer ‘radionovelas’ a la antigua, con una grabadora de cassette, “con la ayuda de mis hermanos”, recuerda. Es el mayor de seis hermanos.

Para entonces, Ernesto Liñán Beltrán vivía en el Centro Histórico, “cuando era un barrio residencial”. Su mamá, Elizabeth Beltrán de Liñán, tenía una reconocida academia de belleza. Y a él, un día cualquiera, se le ocurrió que podía ser la voz promocional de ese instituto. “En el primer comercial que hizo mi mamá para la academia, yo le dije yo te lo grabo, y lo hice, fui a un estudio y lo grabé. Ella iba a pagar la pauta en la emisora, yo lo llevé y lo pasaron por la radio. Y así empecé”, sostiene y ríe, sentado en los controles y detrás de los micrófonos de la emisora comunitaria que hoy lidera, la única en su tipo en Cartagena. Es Colectiva Radio. “En el colegio —Salesiano San Pedro Claver— comencé a organizar la emisora interna”, sigue, hablando sobre sus inicios. Viste una camisa azul y lleva puestos sus lentes. Ese empeño por hacer radio le daría un lugar especial, hoy respetado en el gremio, y le ayudaría a educar a varias generaciones de productores y locutores que lo saludan con afecto en la calle, en las emisoras de Cartagena, en los medios de comunicación.

Gracias a todos esos alumnos, sus alumnos, siente dos cosas: orgullo y satisfacción. No lo dice literalmente, se nota cuando habla sobre ellos.

Del colegio a la radio

Con varios locutores de emisoras de colegios, “creamos un movimiento y nos reencontramos, eso quedó registrado en el periódico”, añade. “En el colegio siempre estaba con un micrófono, organizando eventos, liderando actividades culturales (...) Organizamos cursos de locución. Aquí, en Cartagena, no había dónde estudiar locución y organizamos una corporación para dictar cursos y así empezó el tema, fuimos los primeros en empezar a capacitar. De ahí en adelante siempre hemos capacitado en producción y en locución de radio”, sostiene, hablando sobre una organización creada en 1985 que sobrevive y es pionera en su área: La Facultad. Ahí ha sembrado ese amor que tiene por la radio, ese amor es una semilla que ha estado siempre con él y de la que ha ido recogiendo frutos en todos estos años. “Cuando la emisora La Mega comenzó, fui de los primeros locutores en trabajar ahí. Yo era el Ángel de la Noche”.

¿Por qué el Ángel de la Noche?

-No quería poner mi nombre, así que me puse el Ángel de la Noche. Luego pasé a la mañana y me puse Mario Bros. Después hubo mucha gente que se preguntaba qué se había hecho el Ángel de la Noche. Recuerdo que había un muchacho que sufría de insomnio y llamaba todas las noches. También recuerdo a una muchacha que era fanática y llamaba todos los días a preguntar qué se había hecho el Ángel de la Noche, incluso mandó un arreglo de flores a la emisora. Hasta que tuve que explicar que yo mismo era el Ángel de la Noche, pero que me había pasado para el horario de la mañana y ahora era Mario Bros.

Y_trabajó en otras emisoras comerciales. “Dejé RCN... no me acomodé a la lógica de la radio comercial, porque era muy repetitiva y yo estaba más en lo social. Entonces diseñé un proyecto, se llamaba ‘Líderes, medios y extensión ciudadana’. Sentía que si eres líder social y te pongo un micrófono, tu poder social se expandía; si tenías una buena idea, tu poder sobre esa idea se expandía, digamos... el efecto tuyo en la gente”, narra. Buscaba una radio con un enfoque más social, algo que, al fin y al cabo, después de tantos años logró. El sitio donde estamos hoy es donde funciona Colectiva Radio, un tercer piso del barrio El Líbano, aunque ya ha tenido otra sede en la ciudad. Colectiva ha recibido una infinidad proyectos de comunicación comunitaria y programas como ‘El último raizal de Getsemaní’, con una marcada línea incluyente para todos los sectores sociales y aún sigue siendo así, de puertas abiertas.

En la radio comunitaria

Liñán, que en un principio de su carrera también leyó noticias en emisoras como Radio Victoria y cuya voz ha servido para infinidad de cuñas radiales, es conocido como locutor pero también como docente y promotor de la radio comunitaria. Un día le propuso a un amigo de Turbana aplicar para conseguir una licencia de radio comunitaria en una convocatoria abierta por el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Comunicaciones. “Llenamos los papeles, los requisitos y aprobaron la licencia”, explica. Fue así como nació, La Estación F., que funciona en ese municipio. “Luego licitamos para esta, que sí parte de mi organización. Nos aprobaron esta en el 2007 y salimos al aire en el 2011. De ahí en adelante cambiaron las cosas, esta emisora, Colectiva, tiene ya diez años. El proyecto que yo decía de ‘Líderes medios y extensión ciudadana’ cambió un poco. Ahora se llama ‘Manada’ y consiste en darle participación principalmente a artistas con una franja especial para apoyar a los artistas y a los emprendedores. Es en lo que estamos trabajando. Lo de artistas ya es una propuesta para un artista que comienza”,_explica, pues es complicado para muchos músicos arrancar sus carreras. “Yo también un tiempo manejé artistas como Karol Márquez y Kevin Flórez, talentos nuevos en su momento”, afirma.

Y hay más radio comunitaria. “¿Qué pasó este año?, entre diez y quince propuestas que licitaron para obtener licencias de radio comunitaria, las dos que asesoramos nosotros, una de aquí y otra de Turbaco, fueron las seleccionadas para aprobarles las licencias de funcionamiento”, destaca orgulloso. Su idea es que estas cuatro emisoras comunitarias (La Estación F, Colectiva Radio y las dos nuevas) se apoyen entre sí.

“El compromiso nuestro y el de estas cuatro emisoras es por los problemas de la comunidad (...) Este año queremos hacer un observatorio social. Podemos promover los emprendimientos de la gente y a los cantantes. Que si los estudiantes sienten que tienen proyectos para el Gobierno, aquí los puedan expresar. El objetivo es tener la participación de la gente, de la comunidad. Hay que tener muy claro, la emisora y la Corporación es nuestra, tenemos que construirla entre todos”.

Sigue adelante

“Hay mucha gente que nos ha apoyado para que no desistamos, porque muy bien que hemos podido darle la emisora a otra gente o apagarla, pero hemos seguido, gracias a esas organizaciones como Fonopolis, Buena Vida y de Vida Ángeles, entre otras”, asegura Liñán sobre la emisora, que sobrevive en gran parte gracias al desarrollo de proyectos apoyados por esas y otras organizaciones. “Yo practico yoga. A veces uno va encontrando no momentos felices, sino un estado en el que valoras muchas cosas, por ejemplo, la relación con gente, digamos hay actitudes de muchas personas que por muy difícil que sean las cosas, los ves perseverando, es algo positivo, que me gusta. Te podría decir, este es un momento especial, de estar solo ahora va a haber cuatro medios similares”, resalta y señala que:“Uno no sabe cuánto viva, si nos queda poco tiempo, pero en unos 10 años más se logran muchas cosas, muchos momentos satisfactorios”.

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