“Espero un riñón que me salve la vida”

27 de enero de 2019 12:00 AM
“Espero un riñón que me salve la vida”
2.315 personas están en lista de espera de trasplantes para recibir un riñón, seguido por el hígado, con 145 personas.

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Juan Carlos Hernández anímicamente está bien, tiene una entereza que salta a la vista pese a que se le ve con los labios un poco agrietados. Se ubica en su silla, durante el último evento de premiación en la Clínica de la Costa, donde reconocerán el trabajo de médicos y héroes de la donación.

Juan Carlos es uno de los invitados a entregar el premio “Amigos de la Donación de Órganos y Tejidos”, organizados por la Fundación Donarte y la Clínica de la Costa, en Barranquilla.

Él está en lista de espera para trasplante de órganos desde hace más de un año. Necesita un riñón. Antes de terminar la ceremonia, Juan Carlos, cortésmente, se despide rápido de los presentes.

Corre por que tiene que ir a su diálisis, un proceso que ha cambiado su estilo de vida. Su capacidad renal está deteriorada de forma permanente.

“Estuve en lista de espera en Bogotá durante 1 año y 6 meses y ahora me pasé para Medellín, a la fundación San Vicente de Rionegro”, me explica.

Lleno de esperanza, dice que está avanzando, “creo que las cosas van bien, en buen camino y con el favor de Dios para este año se hará el trasplante”, declara.

Carrera por la vida

El doctor Gustavo Aroca Martínez, presidente de la Asociación Colombiana de Nefrología, fue uno de los médicos que recibió el premio “Amigos de la Donación de Órganos y Tejidos”, por su trabajo en beneficio de los pacientes en espera.

Él explica que uno de los órganos que más solicitudes tiene es el riñón, debido a un “auge o epidemia de enfermedades como la enfermedad renal crónica. Todas las enfermedades crónicas están aumentando pero esta, en especial”.

Lo preocupante es que Colombia como país subdesarrollado, tiene tasas de donación demasiado bajas.

“Estamos por debajo de 7 donaciones por cada millón de habitantes, mientras que países como España tienen 46 donantes por cada millón”, dice.

Para el nefrólogo, esto se debe a distintas barreras. “Hay una que es de índole cultural, y por otro lado está el desconocimiento que tienen las personas de que si autorizan una donación, pueden salvar vidas humanas. Cuando uno mira más allá, es un concepto más educativo y de solidaridad. Hay algunas regiones como por ejemplo en Antioquia, donde la tasa de donación es más alta. También es un problema que es de integración cultural, de desconocimiento”, deduce.

Hoy, todavía hay creencias de tipo religioso que impiden la donación (que dicen que estas personas no van al cielo), pero realmente es todo lo contrario. Es como si hubiera vida, después de la muerte...

Con pesar, el doctor Aroca dice que también han habido campañas de propaganda que han hecho mucho daño.

“Muchos programas televisivos afectaron este proceso. Cuando se inventó que en Colombia a personas vivas las secuestraban para sacarles el riñón, la gente tuvo temor por muchos de estos aspectos”.

Una persona que done salva 55 vidas

El doctor Julio Alberto Chacón, director médico de la Fundación Donarte, está preocupado por las bajas cifras de donantes en Cartagena, desde donde se tiene registro de 0 donantes el año pasado.

“En Barranquilla por ejemplo, mejoraron las cifras. Hubo 18 donantes y teniendo en cuenta que 1 solo donante salva 55 vidas, puedes hacer las cuentas de cuántas personas se beneficiarán”, afirma.

En la Costa Caribe hay un centro donde se hacen los procedimientos que tengan que ver con donación y es la Clínica de la Costa. En Colombia, Bogotá tiene 3 centros; Cali, 2 centros y Medellín, 3 centros.

El jefe de trasplantes de la Clínica de la Costa, Gabriel Echeverry, dice que “muchos de los pacientes que se han trasplantado en Barranquilla son de Cartagena, por lo cual hay que empezar a trabajar para que Cartagena tenga la posibilidad de generar donantes”.

¿En Colombia realmente todos somos donantes? Entonces, por qué hay tan pocos órganos disponibles para salvar vidas?

La lista de personas en espera de donación, es vigilada por el Instituto Nacional de Salud.

Para entrar a esta lista, las personas que tengan alguna enfermedad que afecte un órgano o tejido susceptible de trasplante, deberá ser evaluada por una IPS habilitada en el servicio de trasplante de órganos e implante de tejido, para saber si es apto o no para entrar a espera.

La ley 1805 de 2016, en materia de donación de componentes anatómicos, establece que toda persona bajo muerte encefálica es un potencial donante, a menos que en vida haya declarado que se opone a ello.

“Sí, A partir de la ley, ya para el pueblo colombiano cualquier persona que fallezca que no tenga consentimiento informado o no tenga familiar es un potencial donante. Por lo regular, casi siempre hay un familiar que va a recoger a la persona y normalmente dice que no. El familiar decide por el paciente”, comenta el doctor Aroca. “Básicamente lo que debemos es informar que el familiar no tiene por qué oponerse a la donación, sin embargo todavía queda el consentimiento informado del fallecido (que diga en vida que donaría o no) lo cual se respeta mucho. En cuanto a esto, la persona puede dejarlo por escrito”.

Sobre la ley, dice el especialista, “aún se necesita más conocimiento”, pues es una ley que apenas tiene 2 años.

El doctor Chacón, por su parte, cree que hay que trabajar un poco más en la gente de la capital de Bolívar, “la ley de donación colombiana no es cierto que obligue a los colombianos a que seamos donantes, la ley invita a que en vida, tomes una decisión. Lo que pasa es que le dejamos la decisión a la familia en el momento más difícil, atravesando una muerte de un ser querido. Y creo que es más fácil cumplir una voluntad que tomar una decisión”.

***

El acto de donar debe ser personal y respetable, y sobre todo debe nacer de las ganas de ayudar, desde el altruismo.

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