Frank Locker: un arquitecto que revoluciona a la educación

15 de marzo de 2020 12:00 AM

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Saco y pantalón beige, cabellos grises, gran sonrisa y aspecto de científico. Él es el doctor Frank Locker. Es arquitecto y profesor de la Universidad de Harvard, en Boston, Estados Unidos. La noche anterior, un público de 800 personas en el Centro de Convenciones Cartagena de Indias lo ovacionó tras una conferencia sobre innovación educativa. Hoy, frente a mí, en una entrevista, explica por qué el mundo debería volcarse a cambiar la educación tradicional, esa que conocemos en todos los colegios de Cartagena, por una innovadora, esa que él mismo promueve: nuevos modelos pedagógicos, más versátiles. Algo que para algunos podría sonar descabellado, pero que él ha comprobado que tiene resultados positivos. Pronto traerá esa educación a la ciudad, con la apertura en agosto de 2020 de Avante Global School, un colegio privado, fundado y diseñado por él, que se construye en la Zona Norte y que es considerado como el proyecto educativo más ambicioso de Colombia. “Es referente mundial en temas de innovación educativa. Ha sido galardonado como Planeador del Año por el Consejo Internacional de Planeadores Educativos, por el diseño de más de 50 instituciones educativas vanguardistas, con enfoque en planeación integral y espacios con propósito que apoyen los procesos de aprendizaje de manera natural”, se lee en una reseña suya. Frank ha puesto a la arquitectura en función de la educación en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, México, Colombia, Marruecos, Ruanda, Ghana, Kenia, Emiratos Árabes Unidos e India. Es una mente brillante cambiando al mundo. Ver a su papá remodelando casas lo hizo querer ser arquitecto porque pensaba que se trababa de solo eso, de diseñar casas, pero luego supo que era mucho más: que podía hacer edificios y colegios. Y, luego de diseñar muchos edificios, cuando tuvo su primer proyecto construyendo un colegio con área gigante con un área, se preguntó sobre las falencias de la educación tradicional y comenzó a plantear innovación educativa, en infraestructura y procesos de aprendizaje._Hoy comparte con nosotros un poco del por qué está en Cartagena y su razón de ser. “No somos los únicos haciendo esto, hay más gente afuera haciéndolo y con buenos resultados”, sostiene. Definitivamente es un hombre apasionado y feliz.

Estas son diez ideas del pensamiento impartido por Frank, ese que busca replicar siempre, a donde quiera que va.

1. Sobre lo tradicional...

Según Frank, “en un colegio tradicional lo que se espera es que el docente tenga toda la información, el conocimiento y transfiera todo ese conocimiento a los estudiantes, como si fuera un banco donde depositan información. Lo que hace el estudiante es que tiene que memorizar esta información y esperar a que el docente le diga qué tiene que hacer: escribir, dibujar, crear, pero todo depende de lo que el docente le dice”. ¿Y cuáles son consecuencias de esto?

2. Estudiantes buenos y malos

Frank continúa explicando que, entonces, “la educación tradicional se enfoca en hacer todo este tipo de categorizaciones” de estudiantes buenos y malos, dependiendo de resultados de exámenes, y “no se entiende que realmente para que una persona pueda aprender se debe hacer por medio de una interacción continua; (con la educación tradicional) se descarta a unos estudiantes que pueden resultar buenos, pero por su evaluación en un examen los descartan” y los categorizan como malos.

3. Alcanzar el potencial

Un buen ejemplo —señala— es su propia hija. “Cuando mi hija estaba en colegio tenía dislexia, cuando leía no podía organizar bien las letras, pero ella era muy buena entendiendo conceptos y significados, entonces el docente la ponía en grupos con niños que le leían el texto y ella les explicaba después a ellos lo que quería decir ese texto, el significado. En un colegio tradicional le hubieran puesto una mala nota y la hubieran hecho sentir que es mala estudiante (por no poder leer bien). Los estudiantes tienen diferentes inteligencias, nuestra labor es encontrar en dónde están esas inteligencias y ayudar a alcanzar su potencial”.

4. Lograr una crítica constructiva

En general, dice Frank, en los colegios tradicionales se fomenta la competencia entre los estudiantes. “Si yo me veo más inteligente, yo te voy a ganar a ti. Todo el mundo compite por una nota, ese no es el objetivo real. La idea es que entre los estudiantes puedan tener una capacidad de análisis uno al otro, de hacer una reflexión y una crítica constructiva sobre lo que el otro hace”, sostiene. Esto, a través de conformar grupos de estudiantes. Es decir, el salón se divide entre grupos pequeños siempre para interactuar rompiendo con el esquema tradicional hegemónico que supone la educación tradicional, donde todos los estudiantes están sentados en filas y filas, frente un profesor que imparte educación de forma unidireccional.

5. Retroalimentación, una constante

“El docente —anota Locker— el es el encargado calificar en la educación tradicional, pero cuando califica exámenes, los niños están en sus casas o están en otra actividad. Ninguno de los estudiantes aprende del proceso de calificación, no están viendo por qué están haciendo las cosas mal o por qué las pueden hacer mejor”. En estos grupos, propuestos por su modelo, “se enfocan en poder evaluar ese documento, ese examen, se evalúan entre sí. Si hay ocho documentos que están revisando a la vez, el docente puede caminar en el salón y mirar cómo están calificándose entre ellos mismos. Entonces, los estudiantes están aprendiendo a ser mejores escritores, mejores editores, ayudando a colaborar entre ellos y a competir, y todos ganan”.

6. Aprender haciendo

“Sabemos que hay muchos papás que quieren que sus hijos tengan la educación que ellos tuvieron, pero también sabemos que el mundo ha cambiado desde que esos papás salieron del colegio, no tenían Internet, ni Facebook, ni Instagram”. Es un paradigma con el que hay que romper, arriesgarse a lo nuevo. “Según la neurociencia, la peor forma para uno aprender es que el docente te diga qué es lo que tienes que aprender, porque eso no te atrapa, no te convence y no te permite que te comprometas. La mejor manera de aprender es que vayas y resuelvas problemas, te metan en el currículum que debes aprender pero que tú puedes desarrollar, aprender haciendo”.

7. Docente, un facilitador

¿Y entonces, el profesor? Frank dice que “cambia el modelo o el rol del docente. Pasa de ser quien tiene todo el conocimiento a ser un facilitador, tiene que saber todo, pero no lo entrega todo, imparte el conocimiento por medio de grupos que puedan compartir también en medio de ellos”.

8. Participar más...

Locker insiste en que, en la educación tradicional, los docentes tienen la sensación de que ellos lo saben todo, los estudiantes tienen que entender y contextualizar ese aprendizaje, darle un sentido. “Piensa que estás en noveno grado, en matemáticas, y te preguntas para qué aprendes todo eso, si no lo vas a utilizar en tu vida y que el profesor te responda que es un prerrequisito para pasar a décimo, pero qué tanto sentido te da a tí eso, los estudiantes dicen: no me interesa. Los estudiantes ahora está más preocupados por cumplir, no por aprender, cumplir para no ser castigados”. Algo que cambia con el modelo que propone, donde participan más y activamente.

9. Amar aprender

Según la firma Gallup, una encuesta en Estados Unidos reveló que en quinto grado el 75% de los estudiantes están comprometidos con estudiar, pero ese compromiso disminuye a medida que avanzan llegando a 30% en 11 grado, en la educación tradicional. Frank cita esa encuesta, pues en ese sentido afirma que:_“Hay un problema real, no solo porque baja la motivación, también porque no está bien focalizada. No vas a lograr ser un aprendiz de vida si no te apasiona aprender, queremos que nuestros estudiantes se motiven por la curiosidad, por aprender más, en solucionar problemas, queremos que nuestros estudiantes se gradúen amando el aprendizaje”.

10. ¿Qué es un buen colegio?

¿Cuál es la definición de un buen colegio?, qué respondería usted. Yo creo que uno donde los niños aprendan y también se diviertan, al fin y al cabo pasamos gran parte de nuestra vida en la escuela. “Mucha gente piensa que aprender no es compatible con divertirse, pero la ciencia dice que están equivocados y la neurociencia dice que el mejor aprendizaje se da cuando uno se está divirtiendo. La definición de un buen colegio es uno donde los estudiantes entren corriendo en las mañanas, más rápido que cuando salen por las tardes, porque aman su colegio. Tengo estudiantes que no quieren irse del colegio”, cuenta.

Más diversión...
Sé que una persona sola no puede cambiar todo, me he dado cuenta de en qué roles puedo ser más eficiente, yo solo no puedo cambiar el mundo pero desde lo que yo hago sí puedo ir cambiando pequeñas partes (...) Tengo mi trabajo día a día, soy consultor de colegios, pero no es trabajo realmente, es diversión. Yo desearía que nadie tuviera que trabajar, que sus trabajos fueran divertidos y que los disfrutaran, ese el tipo de sociedad que persigo”.
Más sobre Avante
“Quiero que nuestros estudiantes en Avante tengan mejor sentido de sí mismos, de quiénes son y de cuál es la verdadera dimensión de lo que pueden hacer en el futuro”, afirma Frank. Avante es parte de una comunidad, los Golden Circle Schools. Abrirá sus puertas en agosto.

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