Germán Bustillo, el otro sabio de San Jacinto

05 de enero de 2020 12:00 AM
Germán Bustillo, el otro sabio de San Jacinto
Adolfo Pacheco, Germán Bustillo y Numas Armando Gil. //cortesía.

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Tenía una memoria de elefante. El profesor Germán de Jesús Bustillo era el segundo sabio de San Jacinto, de la estirpe de los antiguos griegos que compartían su conocimiento bajo la sombra de los árboles. No solo lo sabía todo, porque tenía una memoria enciclopédica, sino que era una prodigiosa, encarnada y ambulante Wikipedia de las sabanas de Bolívar. Nació el 10 de enero de 1947 y murió el 2 de noviembre de 2019.

Muy cerca de su casa nació el otro sabio Clemente Manuel Zabala, quien salió de San Jacinto a Bogotá en una mula blanca y grande a principios de siglo XX con mochilas llenas de libros. Siguió el camino de las Palmas, pasó por Jesús del Río hasta llegar a un buque de vapor. Alguien le devolvería la mula a la familia en otro viaje de retorno.

Al igual que su padre, el médico Gabriel Bustillo Rodríguez, el profesor Bustillo, quiso estudiar Medicina en la Universidad de Cartagena, pero le daba terror ver la sangre. El padre era un lector insaciable de historia, literatura y filosofía, y de todo lo que llegaba a sus manos, hasta el Almanaque Bristol. Esa pasión la heredó del padre. Y conservó algunos de los libros que le regaló desde niño.

Fue su amigo Adolfo Pacheco quien le sugirió que estudiara Derecho y no Medicina. Cuenta su alumno, el filósofo sanjacintero Numas Armando Gil Olivera, artífice junto a Tomás Vásquez, de la Fiesta del Pensamiento en San Jacinto.

Adolfo Pacheco le compuso la canción ‘La babilla de Altamira’ con el acordeón de su amigo Andrés Landero. Cuando ese instrumento sonaba erizaba la memoria de las sabanas y el Cerro Maco le latía como un cascabel en su corazón.

Hubo amaneceres en que Adolfo Pacheco invitaba a sus amigos a cazar y se llevaba al profesor Bustillo, pero más que cazar lo que hacía el profesor era quedar atrapado en la fascinación por el paisaje. Era el cazador del paisaje en esas correrías montunas. Con su humor impasible y su seriedad de seminarista, decía que ya los venados sabían que él venía a cazar y lo compadecían.

El filósofo e investigador sanjacintero Numas Armando Gil Olivera, quien es profesor de Filosofía de la Universidad del Atlántico, evocó a su maestro en estos días en que se acerca el natalicio del profesor Bustillo, el 10 de enero.

¿Cuál fue su primer encuentro con el profesor Germán Bustillo?

- Fue mi primer profesor de historia en el legendario Instituto Rodríguez de San jacinto Bolívar. Duró medio año explicándonos las tres embarcaciones con las que Colón descubrió a América... y el otro medio año nos enseñó la historia de Núñez y Caro. Terminó recitándonos la poesía de El Tuerto López, Diógenes Arrieta y del Olimpo Radical. Tenía la capacidad de hipnotizar con su verbo.

¿Qué privilegia del saber enciclopédico de este sabio de San Jacinto?

- Mi amistad ya en serio ocurrió en Bogotá en la Universidad de San Buenaventura. Éramos profesores del mismo seminario: La Ilustración, y estaba dividido en dos pensadores: Rousseau y Voltaire. Él dictó el de Rousseau y yo el de Voltaire... Me invitó a su casa y de ahí comenzó una amistad enciclopédica, en cualquier tema lo dominaba y si no, lo investigaba a fondo y cada libro que estudiaba le hacía anotaciones al final con diferentes colores.

Donde lo rajaban era cuando le preguntaban cuánto de luz tenía que pagar con su recibo. Ahí-me decía - me liquidan.

Lo que más le fascinaba era explicar el Califato árabe que relacionaba con el imperio Español y Romano... no solo historia, sino también la filosofía, Política, Ciencias naturales y humanas y lo más importante el saber que tenía del Caribe colombiano... Cuando íbamos a un panel los dos, yo nada más lo pitiaba y de una duraba explicando como 45 minutos y en la siguiente pregunta se gastaba media hora más y ahí se acababa el panel y todo el mundo pedía que siguiera. Era un relámpago que alumbraba el universo del saber en un instante de dos horas y nunca se perdió en el abismo...

¿Qué paralelo humano e intelectual podemos hacer de los sabios Clemente Manuel Zabala y Germán Bustillo?

-Fueron dos vidas paralelas. Uno socialista o liberal radical y el otro conservador radical creyente... Zabala, ateo, alumno de Benjamín Herrera. Los dos enciclopédicos. A los dos les fascinaba la misma música de los Gaiteros de San Jacinto y los dos eran apasionados por lo auténtico. Zabala y Bustillo, dos sanjacinteros raizales que orientaron a juventudes que de una u otra forma sirven al pueblo colombiano... Bustillo y Zabala, hijos de un mismo pueblo que con su saber engrandecieron el mundo.

¿Cómo la memoria del profesor Bustillo convirtió los Recreos de Juan Gossain en viajes a la historia del mundo?

- Cuando el maestro Juan Gossain llegó a la casa del profesor Bustillo, en compañía del general Salcedo Lora, descubrió en un instante todo su saber y de ahí se lo llevó a la radio. Gossain decía: el profesor lo sabía todo, pero ya él tenía esa fama desde que dictaba sus clases en el Instituto Rodríguez... ese fue un descubrimiento del maestro Gossain, para enriquecer la historia en las noticias.

Pero me he dado cuenta de que nadie lo ha superado. Cuando salía de la radio directo a la universidad, me decía que como lo dejaran hablar un poquito más en ese Recreo, desplazaba al director... eso lo decía pero en burla, porque el profesor Bustillo fue un ser muy humilde y nunca se creyó nada por su saber.

Como los sabios antiguos, Bustillo era oral. ¿Usted conoció algún libro o ensayo escrito por él?

- Él escribió un libro colectivo sobre la independencia. Hacía muchos discursos a generales y coroneles. Trabajó en la Escuela de Guerra y le pedían muchos prólogos de libros de amigos intelectuales. Creo que en su biblioteca quedaron como tres tomos de sus clases recogidas de historia de las ideas políticas. Me sugirió que cuándo le ayudaba a corregirlas pero ya yo me venía para la Universidad del Atlántico y no sé en qué quedó eso.

Cuéntenos, ¿cómo fue el entorno familiar y cultural del profesor Bustillo en su pueblo?

- Al profesor lo ayudó a criar Lucía Ramos, que es de origen palenquero, nana que le ayudaba a la familia en las labores del servicio. Lo influenció mucho contándole cuentos de espanto. El profesor Bustillo era hijo del doctor José Bustillo, de San Juan Nepomuceno, residenciado en San Jacinto (Bolívar). Y su madre, Elsa Pereira, muy especial, que los quería con todo el alma. A él, su hermana Chiqui y José Gabriel Bustillo, hermano menor, hoy gran médico inmunológico que trabaja en La Escuela Normal Corpas. Su ambiente familiar orbitaba en la plaza y en la casa de sus amigos.

¿Cómo ustedes preservarán el legado de este sabio?

- Creo que tenemos que adentrarnos en su vida y obra. Y publicarlas para ponerlas al servicio de nuestra gente, porque ella es un diamante en bruto para la investigación universitaria y cultural de nuestro país y el mundo.

Epílogo

El profesor Germán Bustillo se graduó en 1972 en Derecho de la Universidad Externado de Colombia. Ex magistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE), fue catedrático de las universidades Militar Nueva Granada y Sergio Arboleda, en las áreas de Derecho Público y Filosofía del Derecho.

Ahora, al evocarlo junto a Zabala, veo que se parecen muchísimo. Tienen un semblante de seminaristas de cabello indios, sabios orales, sonrisa tímida de sacerdotes indios y memorias prodigiosas que se estremecían como niños cuando oían las gaitas de San Jacinto.

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