Germán Danilo Hernández: un reportero tras la ficción

14 de junio de 2020 10:22 AM

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Germán Danilo Hernández (Barranquilla, 1961) dice que ha tenido la cuarentena más larga del país, porque empezó mucho antes, al sufrir quebrantos de salud, pero desafió estos días de confinamiento revisando con su familia una novela que había escrito en diciembre de 2018.

La sorpresa es que acaba de publicar su primera novela: ‘Coctel de fuego’, luego de una experiencia como periodista de más de treinta años. Comenzó escribiendo cuentos y obras de teatro, para luego seguir con la reportería, la docencia universitaria, la asesoría en comunicaciones, y proseguir nuevamente con la ficción. Siempre la ficción ha estado con él. Su novela transcurre en Cartagena de Indias y alude, desde la ficción, el episodio del asesinato de cuatro prostitutas en la Torre del Reloj, pero la novela construye una historia distinta con cuatro protagonistas que no tienen nada que ver con los hechos y sus víctimas. Pero el hecho central es, a su vez, una historia que gira en torno a cuatro prostitutas que son asesinadas, en nuevas circunstancias humanas, sociales y económicas en la ciudad amurallada. Y cuyos móviles y protagonistas se alejan de los episodios trágicos que la ciudad conoce. La novela no es una crónica sujeta a la exactitud de unos hechos, pero sí a la verosimilitud de una realidad inventada o recreada en la ficción. Su autor la resuelve en siete capítulos y en 147 páginas. La estructura narrativa son los nombres de los cocteles que el bartender Javier inventa en el bar Casa Blanca, muy cerca de la Torre del Reloj y de la Plaza de Los Coches. Pero los nombres de los cocteles son también la historia de cada una de las mujeres hasta el desenlace trágico del Coctel de Fuego, uno pasado por el misterio del fuego que culmina con una tragedia en la plaza. La novela recrea además momentos de la historia reciente de la ciudad, en la que el proxenetismo y el expendio de drogas, el turismo depredador y la explotación sexual de jóvenes, degradó el ambiente social de la ciudad en nuevas formas de corrupción, miseria y esclavitud sexual. (Lea también: Germán Danilo Hernández y un ‘Coctel de fuego’)

El novelista cuenta secretos

“Empecé a trabajar en la idea de este libro hace varios años. Lo tenía en mente y guardaba mucha información, recortes, era una idea congelada, pero finalmente fue en octubre de 2018 cuando un acontecimiento impactó mi vida y me llevó a refugiarme en la escritura. Me refiero a la muerte de mi madre, ese 2 de octubre, y la manera que yo encontré para sobrellevar el duelo que estaba viviendo fue escribiendo. Retomé la idea de hacía varios años y empecé a escribir días, noches y madrugadas, todo ese año hasta el final. Bajo las lágrimas de ese duelo se inició en firme este libro que culminé a final de ese año. En 2019 compartí ese primer manuscrito con algunas personas cercanas, entre ellas, el taller Tertulia y Libro de Cartagena, del que formo parte, y lo compartí con otro grupo de amigos lectores, recibí buenos comentarios e hicieron sus aportes. La depuración de ese proceso de escritura se logró entre octubre y diciembre de 2018, se complementó en 2019”.

Las fuentes

Germán Danilo vivió siendo muy niño en La Ceiba, un barrio popular en Barranquilla, en donde existían bares como La Gardenia Azul, La Charanga y prostíbulos. Era muy niño en ese entonces y vendía mercancías que hacía su madre, que era costurera. Y en alguna ocasión pasó por uno de esos bares y les ofreció los productos a las muchachas. Llegó a venderles algunas de las cosas que hacía su madre y a conocer la vida que ellas llevaban. Con sus ojos de niño supo que ellas vivían en el mismo lugar donde trabajaban. Años después, como periodista, conoció la problemática de la prostitución: “Vi de cerca el drama que vivían estas mujeres, muchas de ellas violentadas por su oficio, conocí el fenómeno de las mal llamadas ‘prepagos’ y de las chicas de la universidad que llegaron a este oficio por diversas circunstancias para tener algunos ingresos o financiar sus estudios. Esas vivencias de alguna manera nutrieron ese imaginario del ejercicio de la prostitución y los personajes femeninos que están en la novela, depurados con otros ingredientes. Algunas lecturas de autores como Óscar Collazos y su novela ‘Rencor’; García Márquez con ‘Del amor y otros demonios’; Roberto Burgos Cantor con ‘El patio de los vientos perdidos’, o Efraím Medina, enriquecieron ese mundo”. El autor se encontró con Óscar Collazos, quien aparece en la novela conversando con una de las prostitutas, en el momento en que escribía ‘Rencor’. Germán Danilo reconoce la influencia de sus antecesores, y de autores olvidados como Alberto Sierra, autor de ‘Dos o tres inviernos’.

Realidades de la ficción

El rigor de la exactitud es la vocación del reportero, aclara Germán Danilo. Los primeros relatos que escribió para su libro ‘Espejos para fantasmas’ (2010) tuvieron como base unos hechos reales. Es cierto que para esta novela tomó distancia a los hechos reales, para crear otra realidad con la ficción.

“Un solo detalle o dato no verificado en el periodismo viciaría una crónica, pero estamos hablando de una novela, que es ficción. Soy respetuoso de ambos espacios, aunque en algunos momentos los separe una línea muy delgada. Las cuatro prostitutas de mi novela tienen vidas y nombres distintos y diferentes a las vidas de las cuatro prostitutas asesinadas en 2003. Tienen el común el desenlace trágico. Pero la historia de la novela no corresponde a los hechos de la realidad. La novela es una mezcla de realidades y ficciones, pero predomina la ficción. La parte más complicada de la novela tiene que ver con la muerte de la madre del protagonista, Javier, que muere en las mismas condiciones en que muere mi madre en la realidad. Fue difícil y tuve que reescribir esta parte. Si alguien intenta ubicar la discoteca de la novela en la Plaza de Los Coches, no correspondería jamás a la discoteca de las cuatro muchachas de aquella trágica noche cartagenera. Quise involucrar una terraza donde se viera un amplio sector de la ciudad y sectores aledaños. Describir a los personajes me generó dificultades de forma y contenido. Escuché las sugerencias previas a la edición, de la forma como estaban vestidas las cuatro muchachas. Si los aretes o las gargantillas coincidían con sus zapatos o era una lobería. Pero, más allá de eso, el trasfondo psicológico los orígenes de cómo una mujer llega al oficio de la prostitución. En ese sentido, el rigor del periodismo ha sido clave trasladar ese rigor a la ficción. En este momento de mi vida en que tengo 59 años, me siento más cómodo contando historias desde la ficción, aunque estén salpicadas de realidades. Como periodista conté historias el rigor y fidelidad a la realidad, trabajé en periodismo investigativo con datos muy rigurosos. Fui neutral y respetuoso con los lectores, al no dar mi opinión personal. Para ello hay otros espacios, como el del columnista. Seguiré escribiendo ficciones mientras Dios me lo permita”.

Germán Danilo ha vivido en el Centro de Cartagena en distintos momentos de su vida, como estudiante en las Residencias Universitarias, en la Calle Sargento Mayor, luego en su primer matrimonio en la Calle Don Sancho y luego, en la Calle San Agustín. Ser habitante del Centro Histórico le ha permitido recorrer escenarios y descubrir realidades sociales y humanas para construir sus personajes y adentrarse en el mundo de ellos en su novela.

Un sueño en familia

La novela pasó por cuatro grandes partes: además de la primera fase de la idea que giró durante años, está la segunda fase de escritura y una tercera de depuración de la escritura, en la que incorporó algunas sugerencias y correcciones que hicieron los lectores amigos, entre ellos, del taller y su propia familia.

“Una fase final fue la edición y publicación del libro, proceso que se hizo en forma absoluta en esta cuarentena en la que hemos estamos sometidos. Allí fue decisiva mi esposa Lidys Margarita Calvo Flórez, lectora empedernida que contribuyó en mucho a la revisión y a la corrección de estilo y al proceso final de edición. Pero junto a ella está el diseño de portada, realizado por su hija de crianza Laura Valentina Montaña, de 23 años. El diseño y diagramación de todo el libro estuvo a cargo de María Fernanda Moya Molano. La lectura y apoyo de sus hermanas Omaira y Sandra Hernández, su hijo Germán Danilo Jr. Las ideas que le sugirió su hija Camila Alexandra, de 12 años. Y el cortejo de amigos incondicionales que lo apoyaron y le hicieron aportes de lectura y figuran en la página final. Fue en esencia, un proyecto familiar integrador.

Epílogo

Germán Danilo dice que tiene listo ya un libro de relatos que había escrito pero que ha vuelto a revisar, y cuyo título provisional es ‘Palabras, poder y pasiones’. Cuando comenzó la cuarentena, ya él tenía dos semanas de confinamiento por recomendación médica, luego de sufrir quebrantos de salud. La decisión de publicar la novela fue sanadora y alentadora para todos. “Me ha dado una fortaleza, pero nada de eso hubiera sido posible sin la sombra de mi mujer y mi familia”.

La ficción ha venido a crecer en casa como una planta prodigiosa consentida por todos en su familia. Los frutos ya están al alcance de la mano.

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