Hablemos de industrias creativas

26 de agosto de 2018 12:30 AM

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Para Adam Smith, pionero de la ciencia económica moderna, citado por el pensador Rutger Bregman, las riquezas de las naciones, se concentraban en la agricultura y la industria. Para él “toda la economía de servicios- un sector que abarca desde los artistas a los abogados y constituye casi dos tercios de la economía moderna- no tiene ningún valor”. Es decir, el sector cultural, para Adam Smith, era invisible.

En 1994 se habló en Austria, de Industrias Creativas, como herramientas del desarrollo económico, aliadas a las políticas públicas de cultura y a las tecnologías. Pero solo hasta 2001, el periodista norteamericano y especialista en nuevas tecnologías, John Hawkins, profundizó en su significado, en su libro “La economía creativa: transformar una idea en beneficios”, 2001).
Un año después de la aparición del libro de Hawkins, circuló un libro exitoso: La economía naranja: Una oportunidad infinita, de los colombianos Felipe Buitrago e Iván Duque, que eran consultores ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El libro, publicado en 2002, desarrolla e interpreta la filosofía económica de Hawkins y la aplica a los contextos de América Latina y Europa.

Colombia no había medido el impacto económico de sus productos y bienes culturales. ¿Cómo se puede medir con exactitud, la riqueza y la pobreza? El Producto Interior Bruto (PIB), suma de todos los bienes y servicios que produce el país, fluctúa entre la inflación y el poder adquisitivo. La Economía Naranja en América Latina y el Caribe genera 175.000 millones de dólares, de los cuales, 18.800 millones, circulan en el comercio mundial, además de crear 10 millones de empleos en la región. La industria creativa está considerada por Felipe Buitrago como la cuarta economía mundial. En América Latina representa el 3.5%. En Estados Unidos el 11%.

En Colombia, la industria creativa aporta el 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB), similar al que aporta el sector cafetero. El país genera 800 empleos directos: 600 millones de dólares anuales, superando la cifra del café, elevándose a la misma altura del carbón, Equivale al 3.5% del PIB, y es el segundo rubro de exportación.

Industrias creativas
El curador de arte contemporáneo, Conrado Uribe, editor e investigador, director de contenidos en Conexiones Creativas, Think & Do Tank que investiga, fortalece y trabaja por el ecosistema creativo en Colombia y Latinoamérica (2015-2018), es artífice junto a un equipo de cuatro investigadores de una Biblioteca de Industrias Creativas que puede consultarse en Internet.

¿Cómo surgió la iniciativa?
- A través de Conexiones Creativas nos pusimos en la tarea de leer todo los artículos que se habían escrito en toda América Latina sobre las industrias creativas, y seleccionamos 300 artículos, los mejores, en la que se daba cuenta del inmenso aporte de las industrias creativas en el continente. Hay en esa biblioteca las iniciativas más singulares de los emprendedores latinoamericanos, y se puede consultar por país. Somos una corporación sin ánimo de lucro, pero sí, con ánimo de sostenibilidad y emprendimiento.


Mirando de conjunto esas experiencias, ¿qué las une y cohesiona?

- Creo que el conjunto nos puede dar una lección nacional de qué carecemos. En  Colombia adolecemos de un buen mapeo de esas industrias creativas. Nos falta aún comprender de qué se trata cuando nos referimos a industrias creativas o economía naranja. Además de hacer una cartografía con sus subterritorios, los casos específicos de Cartagena o Urabá, por ejemplo, presentar la carografía de casos individuales, colectivos empresariales, plataformas de conexión y vinculación. La experiencia de los directivos a la vieja usanza son funcionales. Ese mapeo nos permitiría saber por ejemplo, cuántos escritores o artistas hay en Cartagena y en todo Bolívar. Esa cartografía busca identificar los casos exitosos. El caso del Colegio del Cuerpo, con más de veinte años, es un caso excepcional. Los colectivos teatrales en Apartadó, en Antioquia, que tienen más de quince años trabajando de manera sostenida pese a no contar con apoyos estatales. Hay casos de grupos de bullerengue en Necoclí, grupos musicales de hip hop, que pese a no contar con apoyos oficiales o privados, fortalecen tejidos de ciudad. Y si se han mantenido es que algo positivo han realizado en ese campo. Hay prácticas potentes y sociales en el sector cultural de Cartagena y Barranquilla, ligados al ámbito empresarial y al emprendimiento y al sector creativo de la región y el país.

¿Qué piensa de esas experiencias culturales sostenibles pese a no tener apoyo estatal?
- Hay experiencias sostenibles por las redes ya existentes en el sector cultural, más allá de lo que ese mismo Estado pueda ofrecerle, pero es una oportunidad para que ese mismo Estado, apalanque esos proyectos, los fortalezca.

¿Qué piensa del caso cultural de Cartagena en las empresas creativas?
-Reconocemos que en Cartagena hay un potencial que no se ha puesto en valor. Hemos estado vinculado a la cuidad desde hace algunos años, a través de la Cámara de Comercio de Cartagena y el Centro de Formación de la Cooperación Española, pero en Cartagena que ha tenido un problema de gobernabilidad en los últimos siete u ocho años. Cerca de diez gobernantes en menos de una década incide en los proyectos públicos de cultura. Nosotros hemos asumido el riesgo por debajo de la sostenibilidad, porque apostamos a la continuidad  y responsabilidad de unas propuestas. Hay que fortalecer no solo el turismo sino el sector cultural, cohesionar social y económicamente esas industrias creativas. Creo que el primer paso que tiene que hacer el sector cultural en Cartagena, es tener identificado en un mapa de qué aporta la ciudad a la economía creativa.

Háblenos de las plataformas digitales.

-Hay plataformas digitales que se usan con fines profesionales, en el sector turístico, cultural y empresarial. Nuestro acento está en el emprendimiento de la cultura y la creatividad. Tenemos acceso a esas tecnologías, pero qué profesionales y emprendedores las utilizan, con qué contenidos las utilizamos, con qué imágenes, con qué mensajes hablados o escritos.
A propósito, Conexiones Creativas ha invitado a Cartagena, al experto Pedro Rojas, quien en 2016, asesoró a Hillary Clinton y es autor de cinco libros, uno de ellos es Cómo monetizar las redes sociales, Cómo preparar un plan de social media marketing y Comunnity Mannagemeny para Dummies. Es un experto en el manejo de la imagen a través de las redes sociales.

Los pasos de conrado
Conrado  Uribe tiene dos maestrías en Historia del Arte: Universidad de Antioquia (Colombia, 2010) y Universidad de Barcelona (España, 2014). Entre el 2008 y el 2011 fue director de curaduría del Museo de Antioquia. Recientemente ha trabajado como director curatorial en proyectos como:   LOOP Festival Barcelona, el festival de ciudad europeo más importante en torno al vídeo y los filmes de artista (2012-2016),  Talking Galleries, el único simposio internacional sobre la práctica del galerismo en arte (2012-2016; Barcelona, Madrid, Berlín).

Epílogo
La creatividad económica no es asunto exclusivo de economistas, empresarios y publicistas, sino de urbanistas, arquitectos, ingenieros, diseñadores urbanos, planificadores del desarrollo, ciudadanos y gobernantes. Una forma de creatividad en nuestros distritos y naciones, sería involucrar a creativos, diseñadores y artistas en los diseños de parques, plazas, avenidas, escenarios deportivos, escenarios culturales, auditorios múltiples y universidades.

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