Hay estrellas del baile en el barrio El Libertador

23 de septiembre de 2018 12:30 AM

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Todos los domingos, a las 2 de la tarde llegan bien puntuales 15 niñas a la casa de los Almeida en el barrio El Libertador. Asisten acompañadas por sus mamás, a quienes apuran para no llegar tarde.

“Rápido mami porque después la seño Marlis no me deja entrar”.

A Marlis Almeida todavía la llaman reina en el barrio El Libertador, una comunidad que colinda con el 20 de julio y Bella Vista.
En la zona se ve una que otra adolescente embarazada y chicos cuya vida se agota tras cada bocanada de humo, pero también hay gente emprendedora, que trabaja por los suyos.

Hace ya 13 años que Marlis participó en el Reinado de la Independencia y desde entonces es reconocida, no por haber ganado el título de Mejores piernas, sino por ser un modelo para la niñez.

Ella, que a los 14 años empezó a juntar niños para enseñarles a bailar, no se olvida de lo verdaderamente importante: formar personas valiosas para la sociedad a partir del buen ejemplo.
Su grupo Estrellas Latinoamericanas EsLam, está conformado por niñas de 4 a 12 años, con pasión por el baile.

Entre clases de danza, protocolo, y vestidos de tutú, aprenden lo que es trabajar en equipo, manejar su autoestima, respetar sin importar la edad, ser puntuales y rechazar el bullying.
Esto, de la mano de sus mamás, que con el tiempo se han sorprendido por la facilidad que tiene Marlis para educar en valores a sus niñas.

Sobre Marlis
En 2005, Marlis participó en el Reinado de la Independencia por el barrio El Libertador. Allí sigue viviendo junto a su padre, Juan Almeida; su esposo, Fausto Henao y sus hijos, Alejandro y Alejandra.
“A partir de muchas cosas que han pasado en mi vida, he aprendido que hay que seguir adelante, que hay que hacer lo que nos gusta. A través de este proyecto puedo ayudar a las familias, y es que esto no es solo bailar porque a las niñas también se les incentiva a estudiar, a ser disciplinadas con los papás y a ser mejores personas”, explica.

Ella es egresada de la Unibac, donde se graduó en Danzas modernas, Modelaje y Teatro. También es contadora pública, aunque en algún momento de su vida tuvo la posibilidad de trabajar con el baile.

“En esta ciudad, vivir del baile es algo que es difícil y que tiene su gente. Los horarios, las prácticas, las presentaciones en otras partes, todo ese ambiente, no sentí que era lo que quería. Me visualizaba con un trabajo estable, con una familia en la que yo estuviera presente”, dice. 

Marlis es un claro ejemplo de que participar en un reinado sí sirve, claro está, si se visualiza lo que se quiere.

Pese a que este trabajo es gratuito, la posibilidad de abrir una academia para recibir a más niñas está abierta. Hoy, el tercer piso de su casa es el escenario donde las pequeñas se vuelven reinas.

¿Cómo te marcó el Reinado de la Independencia?
- Lo disfruté, y creo que la que no esté preparada en el sentido de autoestima, se quema. Es un mundo totalmente diferente a lo que uno se imagina, gracias a Dios mi mánager fue siempre mi papá, que nunca me ha dejado sola (su padre, Juan Almeida fue y sigue siendo su apoyo). Fui virreina de los Infantes ese año, quedé como Mejores piernas y gané la prueba de talento, bailando.
Para mí fue satisfactorio pero eso no trazaba mi objetivo profesional. Sin embargo, gracias al Reinado trabajé en la Orquesta Kalamarí y en el Galeón Bucanero.

¿Cómo empezó el proyecto?
- Lo empecé a los 14 años, antes de lanzarme al Reinado de la Independencia. Duró alrededor de 7 años, suspendimos y ahora retomamos.
En ese tiempo, logré trabajar con niñas del barrio, del colegio María Cano, de Olaya, sector El Progreso y otros, que me dieron la oportunidad. Logré reunir a más de 100 niñas bailando una canción, pero me enamoré y todo cambió – ríe.

Mi hija Alejandra fue la que me alentó a retomar el proyecto, que en este momento tiene a la espera a muchas niñas que no puedo aceptar porque el espacio donde estoy es pequeño. En el tercer piso de mi casa practicamos y bueno, dentro de poco ojalá se pueda adecuar mejor.
Con ayuda de mi cuñada, tengo niñas de 4 a 12 años y practicamos los domingos de 2 a 4 de la tarde. Calentamos y después trabajamos baile, modelaje, expresión corporal y hasta protocolo. Retomamos hace dos meses y ya las niñas tienen una mejor condición física. Ya saben diferenciar el básico de los ritmos.

Saben de responsabilidad y disciplina, ya comenzamos a armar revistas. La idea es buscar presentaciones porque ellas quieren presentarse, que las vean y busco generarles esos espacios.
Soy egresada de Bellas Artes de Modelaje, Danzas modernas y Teatro. Mi familia en cierta forma, goza de la confianza de la comunidad, así que las mamás confían en mí.

¿Cuál es el objetivo de EsLam?
-Quiero inculcarles el amor por el baile, el compañerismo y liderazgo. A través del baile pueden ejercer liderazgo y rechazar las burlas. Esos valores, lo importante es fortalecerlos más.
Realmente quiero hacer de mi proyecto una realidad, donde integre todo esto y a futuro tener un mejor espacio para tener a más niñas. Por ahora, lo hago con el mejor de los gustos.


 

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