Héroes más allá de las quemaduras

20 de marzo de 2020 03:46 PM
Héroes más allá de las quemaduras
Andrés*, de 8 años, dice que con las medicinas que le dan su mamá y el médico siente menos dolor, pero que igual es insoportable.

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Andrés*, de 8 años, dice que con las medicinas que le dan su mamá y el médico siente menos dolor, pero que igual es insoportable.

Aracelys*, de 32, se resbaló mientras cargaba una olla de agua hirviendo. Su herida le toma el vientre, las piernas y la espalda. “En ese momento no hay tiempo para pensar en nada más que el dolor”, dice con la voz ahora tranquila.

Óscar*, de 28, cuenta que, al levantarse en una camilla de hospital, ni siquiera sabía lo que le había pasado. “Yo no sabía que estaba quemado, creí que había sido un simple accidente, mucho menos sabía que me habían tenido de operar”.

En Colombia, a diario unas 136 personas sufren quemaduras, algunas más graves que otras, pero sigue siendo la población infantil la principal afectada, no solo física sino psicológicamente, y muchos de esos accidentes ocurren en casa. A los niños, sobre todo, les hacen bullying por la máscara en tela o transparente que usan, y ese es uno de varios conflictos; la recuperación puede tardar más de 10 años.

Las relaciones cuando hay accidentes en casa

No es fácil afrontar las quemaduras de un niño pequeño, y mucho menos vivir con la culpa. “El sentimiento de culpa nace porque -los padres o cuidadores- sienten haber omitido alguna acción de cuidado para evitar la lesión. He visto que muchas familias se desintegran a raíz de esto. Los papás culpan a las mamás y ellas no aguantan este tipo de choques. Así que terminan parejas separadas y muchas veces los niños no regresan al colegio”, explica Yinna Martínez Romero, terapeuta ocupacional de la Universidad Manuela Beltrán.

“Sumemos la carga económica que se viene con el proceso de recuperación y rehabilitación. En el caso de las mamás, hay quienes tienen más de un hijo y trabajan. Su rol de trabajadoras, amas de casa, esposas y mamás se altera porque, si quieren una adecuada recuperación, tienen que estar todo el tiempo pendientes del niño”.

Yinna ha trabajo desde hace más de diez años con pacientes sobrevivientes de quemaduras y desde el 2013 es educadora de la organización Physicians for Peace, además es fundadora de la iniciativa Nueva Piel. Si no hay un personal que evalúe adecuadamente tanto lo físico como lo mental, los procesos pueden llegar a ser nefastos: niños que no regresan a su ambiente escolar, se aíslan de sus pares, familia.

“Hace unos doce años, los procesos de rehabilitación eran casi que fracasos; ahora se debe admitir que las mamás están siendo educadas desde la parte de hospitalización para que sepan por qué les deben hacer ejercicios, por qué deben utilizar las prendas compresivas o las licras, cómo pueden humectar la piel del niño, cómo deben hacer los masajes y muy en el vocabulario de las mamás se les explica en una línea de tiempo qué sucede en las fases de cicatrización, donde cada una toma de dos a tres años para resolverse”, sigue Yinna.

Las secuelas

1. Secuelas estéticas.

Entre las secuelas de los sobrevivientes están las deformidades o anomalías que ocurren en la cicatrización, es decir, cuando la cicatriz empieza a elevarse, se empiezan a hacer nudos o empieza a verse morada o rígida. Además duele y pica.

2. Retracciones que producen limitaciones o deformidades.

Estas retracciones pueden afectar el movimiento. “En áreas especiales como la cara, cuello o los hombros, axilas, codos, las manos, región genital, rodillas, tobillos o los pies es donde más lesiones o secuelas se generan”, explica la terapeuta. “Aquí empieza un proceso: ‘de dónde voy a sacar la plata para sacar la licra, o para las terapias’, para evitar que el menor quede deforme o que la cicatriz vaya a quedar mal y que en un futuro cuando esos niños empiecen a crecer, tengan problemas en su imagen o estética. Ahí empieza todo ese proceso adaptativo.

La labor de personas como Yinna es darle a paciente y familia herramientas desde el entrenamiento y seguimiento. “La rehabilitación de antes, el estándar era ‘qué bueno que ya se pueda parar de la cama’; hoy, médicos intensivistas, enfermeras y cirujanos plásticos, sacan vivos a nuestros pacientes pero desde salud mental los preparan emocionalmente. Y la rehabilitación acompaña el proceso hasta que maduran las cicatrices”, exalta. “Por cierto, cuando el paciente tiene su oportunidad de sobrevivir, no se les llama pacientes quemados, sino sobrevivientes a quemaduras. El obstáculo entonces es que logre una rehabilitación adecuada, que se respeten sus derechos a la salud, a un adecuado grupo de profesionales que intervenga en todas las áreas que se alteran”, finaliza.

Colombia sin Quemados

A raíz de este tipo de problemas, nace Colombia sin Quemados, creada por un grupo de médicos en Bogotá, con experiencia en el tratamiento de pacientes con quemaduras. Su objetivo es prevenir este accidentes, especialmente en niños, y para ello hacen actividades lúdicas en jardines infantiles, crean cartillas, educan y buscan apoyo de entidades que posibiliten llegan a un público mucho mayor.

El grupo lo conforman Norberto Navarrete Aldana, médico de la Universidad Nacional y además emergenciólogo; Lorena Calderón Carvajal, médico de la Universidad El Bosque, especialista en Gerencia de la Salud Pública; Janet Durand Baquero, médico de la Universidad Metropolitana, candidata a maestría en Salud Pública, y Rosario Aldana Sierra, médica de la Universidad del Rosario, Pediatra graduada del Children’s Hospital of Michigan. Todos tienen décadas de experiencia en manejo de pacientes con quemaduras.

“Oficialmente, llevamos cinco meses pero Colombia sin Quemados ya está desde hace cuatro años de forma particular, como un esfuerzo para agremiar y reunir diferentes organizaciones que trabajan con pacientes quemados”, explica Lorena Calderón Carvajal, de 33 años, médico de la Universidad del Bosque quien junto con sus compañeros desde hace unos años busca darle visibilidad a la fundación.

A Lorena le preocupa que con frecuencia la tasa de prevalencia por accidentes de quemaduras es muy alta, con casos que son evitables. “La mayoría ocurre por líquidos calientes, por ejemplo, cuando el niño ingresa a la cocina jugado, o cuando se da el traslado de líquidos de la cocina al comedor y a los niños les cae encima”, advierte. “Los niños son los principales afectados, pero también trabajamos con ellos porque cuando tienen estas pautas de crianza, en el desarrollo... en la adultez, ya son personas más cuidadosas al manipular sustancias”.

Si bien los esfuerzos de estas instituciones privadas son necesarios, esperan que el Estado los apoye para salvar más vidas.

*Nombres cambiados.

Por estos días estarán los niños en la casa, así que:

- No dejes tazas con líquidos calientes en el borde de la mesa o estufa, al alcance de los niños.

- Al cocinar y hervir líquidos, usa la segunda fila de rejillas en tu estufa.

- Evita que los mangos de los sartenes u ollas sobresalgan de la estufa.

- Los niños no deben estar en la cocina en el momento de cocinar o preparar alimentos.

- No dejes las ollas con líquidos calientes en el piso.

- Verifica la temperatura del agua antes de meter a bañar al niño

- Si necesitas calentar agua, mantén al niño alejado del baño mientras preparas el agua para evitar el riesgo de una caída dentro del recipiente.

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